El caso del copiloto: ¿ayuda o no ayuda?

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El copiloto es el acompañante (hombre o mujer, pero me excusáis si no hago el esfuerzo de decir el/la acompañante) del conductor. Va sentado a la derecha del mismo, a veces atento, a veces no, a lo que pasa en la carretera. En ocasiones habla, otras veces se duerme, y hay momentos en los que uno confía en el copiloto para que le vaya leyendo un mapa, o dando indicaciones sobre por dónde tirar o cuál narices salida de la rotonda es la que hay que tomar para llegar hoy al destino.

Hace ya muchos meses que Jaume nos ofreció su particular visión, en tres tomas, de las tribulaciones de un copiloto, por ejemplo saber si es bueno decir lo que piensas, o no, mientras el otro conduce; si es posible que el conductor cometa una infracción y cómo se lo hacemos ver; y también el caso del copiloto del conductor novel, que suele ser una persona que sabe más por decreto que el pobre y esforzado novato. Hoy me voy a centrar en otra faceta de copiloto: el que indica por dónde seguir. ¿Cómo hacerlo para no terminar discutiendo o peleados?

El copiloto ayuda si pone interés en conocer bien las manías del conductor. Voy a tomar el ejemplo de los rallyes, pero solo en la parte que le toca al conocimiento y a la compenetración entre los dos pilotos (el copi- y el pi-). Si dos personas se conocen al dedillo y saben cómo actúa cada uno en todas las situaciones, serán el tándem perfecto, como Sainz y Moya en sus mejores tiempos. Si un piloto y copiloto se acaban de conocer y además se estrenan en un coche nuevo y un rally que no han disputado, se masca la tragedia, al menos en la forma de algunas salidas de pista y un posible abandono.

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En la vida real no nos saldremos de la pista (espero) ni abandonaremos (¡no, por favor!). Simlpemente podemos perdernos, podemos estresarnos y podemos perder los papeles, por eso hay dos cosas que son necesarias para ser de los copilotos que sí que ayudan: conocerse muy bien, respetándose mutuamente, y la lista de consejos que acompaña a estas líneas.

Cómo ser el copiloto que sí ayuda

  • Es mejor confiar en el conductor, por lo que no es bueno estar contínuamente dando la murga con nuestras propias manías a la hora de conducir.
  • En caso de que el conductor necesite ayuda, nos la pedirá siempre que sus principios no le dicten resolver todos sus problemas él solo.
  • Si el conductor nos pide ayuda, se la daremos sin enrollarnos, es decir, yendo al grano si nos pide indicaciones, o si nos pide que le avisemos de cuándo está verde el semáforo (…).
  • Para dar indicaciones de dirección, lo mejor es hacerlo con tiempo más que suficiente. Es decir, si acabamos de salir de una rotonda y hemos de dar indicaciones para la siguiente lo haremos de forma inmediata: “en la siguiente rotonda, toma la salida…”. Así damos tiempo a que lo asimile y a que no dude al llegar a la nueva encrucijada.
  • Las indicaciones en rotondas es mejor hacerlas en número (primera, segunda salida) antes que izquierda o derecha, sobre todo si tienes tendencia a confundir ambos lados (y no es broma). Vale decir “de frente” cuando la cosa está clara.
  • Si en algún momento el conductor te pide que te calles (de forma educada como “por favor, ahora necesito concentrarme”, o bien un simple “calla”), no te enfades, lo necesita para estar concentrado.
  • No dudes nunca, no transmitas esa duda al conductor. Si dudas o no tienes claro qué hacer para ayudarle, pídele que pare donde pueda para poner las cosas claras. Es mejor eso que no dudar y amagar movimientos en plena ciudad o en la autovía, ya que es algo peligroso.

Estas, en resumen, serían las cosas más importantes que hacen que un copiloto ayude de verdad. Seguro que algo me dejo en el tintero (lo típico de “yo te indico para salir del aparcamiento”, o “me bajo y te indico para aparcar”), pero seguro que vosotros encontráis tiempo para contarme en comentarios cómo es vuestro copiloto perfecto,… o cómo no debe ser nunca el que va al lado.

Fotos | tippi t, Justin Jensen