El BAS, como ejemplo de la necesidad de conocer mínimamente el funcionamiento de un automóvil

Equipamiento de un vehí­culo inteligente

Una de las clásicas paradojas de la automoción consiste en que, mientras la industria evoluciona a pasos agigantados en materia de seguridad, el conductor desconoce el funcionamiento de los sistemas que pueden evitarle un buen susto o incluso salvarle la vida en caso de colisión.

Ese fue el detonante para la invención del BAS. Sucedió que, tras incorporar el ABS a los automóviles, las investigaciones sobre la siniestralidad revelaron que, aunque todos los elementos del vehículo actuaran correctamente, en casos de emergencia el conductor era incapaz de aprovechar la capacidad de frenado del vehículo. El miedo, la confusión o simplemente la falta de capacidad de reacción empujaban al conductor a soltar el freno en el momento menos indicado.

Es cierto que quien utiliza el ABS por primera vez en un caso de emergencia, si no ha sido alertado previamente, puede llevarse un pequeño susto cuando nota el temblor en el pedal de freno que caracteriza a este sistema de seguridad. También es verdad que una impresión así, vivida durante unas condiciones de emergencia, puede dar lugar a una reacción irracional cuando más necesario es conservar la serenidad.

Otra posible explicación para este fenómeno está en el error de cálculo motivado por el hecho de frenar de forma progresiva, de menor a mayor intensidad, con lo que en una situación de emergencia el conductor malgastaba el espacio disponible para detenerse. Sea como fuere, lo que está claro es que la mayoría de los conductores no aprovechaban la capacidad de frenada de sus vehículos al máximo.

Mercedes-Bens Clase S (W 140) Brake Emergency Assist

Así fue como Mercedes-Benz desarrolló el BAS, un sistema que con la ayuda de un sensor mide la velocidad de accionamiento del pedal de freno y la presión que sobre él se ejerce. Cuando esta velocidad y esta presión pasan de ciertos valores programados en la centralita del invento, el sistema activa una bomba auxiliar que mantiene el freno presionado a fondo aunque el conductor afloje ligeramente la presión sobre el pedal. Con la ayuda del ABS, el BAS no llega a bloquear las ruedas. Si el conductor suelta exageradamente el pedal de freno el sistema interpreta que ha desaparecido la necesidad de frenar a fondo y se desconecta.

Durante los últimos años el avance en materia de seguridad, tanto activa como pasiva, ha sido espectacular. Y la tendencia es ascendente. Tanto, que podría darse el caso de que los conductores no estuvieran suficientemente preparados como para manejar adecuadamente los nuevos vehículos que salgan a la calle. Sin la obligación de un reciclaje formativo y sin la voluntad de consultar el manual de instrucciones más que para ver dónde anda la rueda de recambio, parece necesario ir incorporando nuevos sistemas electrónicos que, situados entre el conductor y la máquina, tomen el control cuando quien se sitúa a los mandos del vehículo se asusta, se satura y deja ir las manos y los pies.

Imagen | SCT, Mercedes-Benz

En Circula Seguro | Los conductores demandan más información sobre los sistemas de seguridad electrónica

  • Muy interesante, y no sólo por el tema del BAS. Una de las cosas a mi juicio más complicadas en un coche, hablando de manera algo imprecisa, es aprovechar las capacidades de frenado. Frenar no es fácil, para nada. Y no creo que haya un porcentaje ni siquiera mediano de la gente que circula que sea capaz de frenar correctamente y de manera eficaz en cualquier superficie.

    Quizás es algo que me viene de mis inquietudes sobre competición, pero la realidad es que en cualquier campeonato, los mejores pilotos son los que mejor frenan, y es en las frenadas donde se marca la diferencia.

    En la vida real, años luz de la competición y sus necesidades, comprender bien el proceso de frenado y qué ocurre con el coche y los repartos de masas y demás debería ser obligatorio en lo teórico, y en lo práctico.

    No me cansaré de esperar a que los cursillos de frenada se metan en las autoescuelas, por muy idealista que pueda parecer 🙂

  • No funcionaría, Esteban. El aspirante a conductor tiene unas limitaciones que sólo se vencen con el paso del tiempo. Va una metáfora que se me acaba de ocurrir: si intentas llenar una botella de agua con un cubo de diez litros, es posible que el líquido vaya a parar al suelo tal cual lo viertes. Hace falta un embudo y darle a esta tarea un poco de tiempo y dedicación. A una persona que aprende una tarea compleja como es la conducción le ocurre algo similar. Demasiados contenidos pueden desbordarla.

    En mi opinión, lo que sí funciona es la formación continuada (los cursos de perfeccionamiento) siempre y cuando esté planteada hacia la seguridad y no sólo hacia obtener los límites del vehículo. Y tampoco funcionará necesariamente cuando el conductor acaba de obtener el permiso, sino que es necesario dejar pasar algo de tiempo para que sedimenten los conocimientos que el nuevo conductor acaba de adquirir.

  • Tienes razón. De todas formas, me agarro como a un clavo ardiendo a eso que comentas de la formación continuada. Es necesario tomárselo tan en serio como para comprender que es bueno hacer cursillos de perfeccionamiento. Lo que no se es cuanto cuestan esos cursillos, etc… realmente tengo poca información a mi alcance.

  • Para eso existen centros especializados, como la EVC Pilot: Escuela Vasca de Conducción, que entre otros profesionales, cuenta con auténticos pilotos de competición entregados a extrapolar sus conocimientos a la vida cotidiana.

    Pero mientras la gente no se conciencia y este tipo de programas no encuentren una subvención (me consta que el director de la EVC anda en ello) directa desde las instituciones, no habrá salida más allá de cuatro gatos a los que les gusta especialmente la automoción.

  • Realmente si te sorprendes la primera vez que usas el ABS, y exactamente ocurre lo mismo con el control de estabilidad.

    Todavía recuerdo el susto que me lleve, cuando conduciendo un Mazda 6, en una curva cerrada entré un poco fuerte y el coche dejó de responderme tomando la máquina el control, y realizando la trazada de la curva de manera impecable. Una extraña sensación, entre asustado y maravillado, muy curioso la verdad.

    Os informo además de que el número de victimas en carretera este puente ha disminuido un 54,54% respecto a las cifras el año 2.007. Por lo que podemos alegrarnos de la mejora en los comportamientos al volante, parece que las campañas surten efecto. Teneis mas información en mi blog.

    Un saludo