Educar a los demás con un poco de humor

Niebla

Ayer me ocurrió un caso bastante curioso. Circulaba por ciudad con el coche, en un día de perros de esos que apetece más quedarse en la cama que salir a la calle. A la derecha, mi padre y mentor y detrás de mi, MSN (o lo que es lo mismo, mi santa novia). A la mitad de una avenida, veo un coche con las luces antiniebla traseras encendidas.

Lo primero que vino a mi cabeza fueron varios improperios, porque mira que hay que ser cenutrio para circular por ciudad con las luces antinieblas traseras encendidas. Pero no acababa ahí la cosa. Al llegar a su altura, también tenía encendida la luz de cortesía. Bien, bien… lloviendo y con poca luz, lo mejor es tener una bombilla a lado de los ojos, para mejorar la visión. Pero no, todavía no acababa ahí la cosa.

Mi carril circulaba con mayor celeridad que el suyo, por lo que acabo superándolo y viendo que, efectivamente, también circula con los antinieblas delanteros encendidos. Como no, lo normal es que un conductor de estos siempre vaya con el equipamiento completo. Sólo le faltaba la típica gorra levantada. Pero no, como no era un BMW, no la llevaba puesta.

Lo comento con mis acompañantes y rápidamente la cabeza malévola de mi padre se pone en funcionamiento. Ya está con el dedo en la ventanilla preparado para decirle algo en el próximo semáforo. Y efectivamente, vaya si se lo dijo: ¡Mira a ver si enciendes también la luz del reloj!

Yo me partía de risa mientras continuaba circulando, y mi novia, no sabía donde esconderse. Ya había perdido su cabeza de vista por el retrovisor, pues ella ya había pasado a modo tortuga. ¿Y funcionó? Os preguntaréis. Pues vaya si funcionó. Misteriosamente, las antinieblas y la luz de cortesía se apagaron. Yo creo que no apagó también las de cruce de casualidad.

En este caso, un poco de humor fue una bonita forma de educar a otro conductor. Pero claro, hay que ser cauteloso porque si el conductor al contrario que este, tiene pocas luces, igual no os pilla la indirecta.

Foto | mysza831

  • Sam

    Jajajaja! Muy bueno el comentario de tu padre 😉

    Por cierto, cogí prestada tu expresión de MSN. No la había escuchado nunca..

  • Oye, oye, que yo no me puse en modo tortuga. Simplemente me arrellané en el asiento para estar más cómoda, solo que coincidió justo en el momento en el que mi suegro decidió hacer uso de su aguda lengua hacia un conductor escaso (o sobrado) de luces.