Confieso que soy un amante de la idea “un segundo cambia tu vida”, no sólo en materia de siniestralidad vial, sino a lo largo de nuestras trayectorias personales y profesionales. Ciertamente, en no pocas ocasiones es asÃ. Por eso, cuando hablamos de conductas al volante en un entorno que cambia a gran velocidad creo que debemos centrar nuestros esfuerzos en lograr que ese segundo no llegue nunca.
Pero la pelÃcula nos habla entonces del verdadero problema: el manejo del vehÃculo. Ese “yo controlo” que se desmonta por momentos porque es incontestable que el alcohol y la conducción son incompatibles. Ese darse cuenta de que el problema puede surgir en cualquier momento, ya que se aúnan dos peligros potenciales: el conductor eufórico asume mayores riesgos mientras su cuerpo ya no le responde con agilidad.
Las imágenes siguientes son una espiral vertiginosa. Actos irreflexivos que acaban francamente mal. Colisiones espectaculares, choques de pelÃcula… aunque sabemos que se basan en historias de verdad. Tan de verdad como el sufrimiento que acompaña a quienes reciben la triste noticia de manos de la PolicÃa: “Su hijo circulaba con su turismo por la carretera CV-13. En el kilómetro 34 ha perdido el control de su vehÃculo, ha realizado una maniobra brusca, se ha salido de la carretera y ha colisionado con unos árboles, resultando muerto en el acto.”
Por el bien de todos, sÃ. Porque cuando llevamos un vehÃculo por las vÃas abiertas al tráfico no estamos solos. Y porque cuando vivimos, tampoco lo estamos. Padres, madres, hijos, abuelos, hermanos, tÃos, primos, amigos, conocidos, vecinos, compañeros de estudios o de trabajo… No, no estamos solos en la vida. Cada vez que una persona sufre un siniestro vial, un centenar de personas sufren a su alrededor.
La diferencia entre concienciar y sermonear
¿Tiene la pelÃcula un carácter amonestador o un aire de sermón? No lo creo. Me fijo en algunas de las frases de la canción que suena a lo largo del vÃdeo. Se titula Everybody hurts y pertenece al álbum Automatic for the People de la banda estadounidense R.E.M. Dice asà parte de su letra: “No estás solo. Si pretendes vivir por tu cuenta, las noches y los dÃas se te harán muy largos. Todos lloramos, a todos nos duele. Aguanta.”
Esas son frases para el consuelo y tienden una mano a aquellos que, habiendo visto la pelÃcula, hayan comprendido el mensaje: Más vale prevenir que curar y lamentarse. El vÃdeo simplemente habla de cómo se genera el problema y de cuáles pueden llegar a ser sus consecuencias. Y el resto, lo que cada uno de nosotros debe o no hacer, queda para la conciencia de cada uno de nosotros. Un gran vÃdeo, en definitiva. Algo duro, es cierto, pero grande.
Comentarios
Escalofriante, la cruda realidad.
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