¿Drogas en el coche?, tolerancia cero: las sustancias volátiles

Drogas y conducción

Vamos a entrar en otro capítulo del especial Drogas y conducción que venimos publicando puntualmente cada semana en Circula Seguro. En esta ocasión serán las sustancias volátiles las protagonistas que merecerán nuestra atención. Al mencionar sustancias volátiles, nos referimos a productos químicos inhalables o solventes que se caracterizan por ser gases o líquidos de alta liposolubilidad.

Aunque en países desarrollados el consumo de este tipo de tóxicos tiende incluso a disminuir, en las zonas más pobres esta adicción representa un problema creciente. En España se barajan cifras de consumo en torno a los 20.000 consumidores habituales y de 600.000 individuos que en alguna ocasión han tenido contacto con estas sustancias.

Sustancias volátiles, historia y procedencia

Disolventes

La inhalación de ciertas sustancias con finalidad placentera es conocida y utilizada desde tiempos muy antiguos. Ya en la Grecia antigua, se quemaban especias y perfumes para inhalar los vapores que se desprendían de su combustión. Sobre todo en el siglo XX, y a raíz de la revolución industrial, aumenta la accesibilidad a este tipo de compuestos y comienzan a ser consumidos por un amplio número de personas. La primera inhalación de gasolina data del año 1934, de cloroformo en 1945 y de pegamentos en 1957.

En nuestro país se realizó un estudio sobre población mayor de 12 años en el año 1993 que se saldaba con las siguientes cifras: el 2% habían inhalado disolventes en alguna ocasión. El grupo de peligrosidad estaba comprendido en el rango de los 12 a los 14 años de edad. Cerca del 3% de la población menor de 18 años había probado en alguna ocasión las sustancias inhalables.

Los inhalables se encuentran en muchos productos comerciales y la composición de estos productos es muy variada. Por esta razón es muy complicado determinar específicamente el tipo de sustancia implicada en la sintomatología de la intoxicación y sus complicaciones. En la siguiente tabla podemos observar algunos productos que contienen inhalables.

Producto Sustancia inhalable
Gasolina Hidrocarburos
Pinturas acrílicas Tolueno
Líquido de refrigeración Freón
Gas de encendedor Hidrocarburos
Desengrasantes Tetracloruro de carbono
Sprays y aerosoles Fluorocarburos (insecticidas, desordorantes, lacas)
Disolventes de pintura Hidrocarburos
Correctores tipográficos Tricloretileno
Betunes Tolueno
Pegamentos Tolueno, acetona
Quitamanchas Dicloropropaso
Quitaesmaltes Acetona

Formas de consumo y efectos de las ‘colas’

Pegamento

La absorción de estas sustancias se efectúa por el pulmón. La gran superficie alveolar y la liposolubilidad de estos compuestos facilitan su penetración en el organismo. La absorción es rápida y completa ya que la vía pulmonar evita el filtro hepático y se obtienen concentraciones en sangre elevadas en cortos espacios de tiempo. Atraviesan la barrera hematoencefálica y actúan como depresores de la actividad del sistema nervioso central.

Como la vía de administración es por inhalación, como norma general, se introduce el producto en una bolsa de plástico y se ajusta esta a la boca y nariz para aspirar los vapores que se desprenden. Los efectos inmediatos de su consumo son euforia, exaltación, agresividad, hiperactividad motora y en ocasiones alucinaciones. Si el consumo es continuo aparece una intoxicación grave similar a la embriaguez etílica incluso con pérdida de conciencia.

Nauseas, vómitos, tos y lagrimeo suelen venir siempre acompañando el consumo de estas sustancias volátiles. En consumos crónicos se puede afirmar que causan dependencia psicológica y tolerancia. Se presenta ansiedad elevada ante la falta de la sustancia y un fuerte deseo de inhalar a la vez que se aumentan las dosis para conseguir los mismos efectos.

¿Por qué las sustancias volátiles y la conducción son incompatibles?

Chica conduciendo

Normalmente el consumo de las sustancias volátiles es algo transitorio que se abandona con la edad adulta. No es por tanto muy elevada la franja de conductores por debajo de la edad legal para conducir vehículos aunque hay estudios que señalan adolescentes policonsumidores y adultos con consumo frecuente. Estos dos último grupos si son susceptibles de utilizar en un momento dado vehículos.

Algo tan sencillo como un exceso de lagrimeo continuo puede provocar un accidente ya que estamos desviando la atención de la conducción continuamente al intentar secar las lágrimas o no vemos correctamente la carretera con el peligro que ello conlleva. La euforia no es buena amiga de la conducción y puede provocar un exceso de confianza en nuestras capacidades o en las de nuestro vehículo al tomar una curva a más velocidad de la permitida. La próxima semana hablaremos de las xantinas.

Foto | greyyyyy, Will Fuller, daviles, irina slutsky
En Circula Seguro | Drogas y conducción, Un poco de humor contra alcohol y drogas al volante

3 comentarios

escargot

Uff… no entiendo cómo le puede gustar eso a la gente. Cuando tengo que usar pegamento más vale que sea para pegar algo pequeño porque si no enseguida noto que la garganta se me bloquea y me cuesta respirar, y me da ganas de toser. Y los ojos también me lloran. No me imagino cómo puede ser hacer eso a propósito.

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alberticu

Hay mucha gente que busca los efectos de las drogas aunque su consumo conlleve protocolos o prácticas, por decirlo de alguna manera, que no sean de su agrado.

La verdad es que coincido contigo en que el uso de pegamentos o colas de contacto no es muy agradable. Eso sí, a los amantes del motor nos suele gustar el olor a gasolina y si va acompañado de aceite motor de 2 tiempos mejor que mejor. ¡Qué cosas, ehh!

Pero una cosa es que te llame la atención un olor y otra diferente meter la nariz en un bidón de gasolina para drogarte inhalando sus vapores.

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escargot

Es que a mí no me gusta ni el olor a gasolina. Que no soy un jabalí… :P

Ni el olor a gasolina ni el olor a coche nuevo. Me gustan el olor a pino, a limón, a naranja, a mandarina y a membrillo. A temporadas mi coche parece una frutería.

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