Doce meses sin ti

Un año sin ti
Este pasado viernes se cumplía un año de la última vez que nos vimos. Demasiado tiempo. Hora de volver a casa. Siempre dije que yo no venía aquí a enseñar seguridad vial a nadie, no soy quién para ello. Antes al contrario, yo aprendí más de ti que al revés. Porque siempre he sido de la opinión que, cuando lo que importa es llegar al destino sin dejarse la vida en el camino, es vital seguir aprendiendo día a día.

A lo largo de estos doce meses han pasado muchas cosas, y dejado de pasar otras tantas. Y aunque seguramente seguiremos hablando en profundidad de todos estos cambios, quisiera aprovechar esta oportunidad para resumir todo aquello que he aprendido en este año. Por supuesto, quedando a la espera de que a continuación seas tú quien comparta todo aquello que te ayuda a que ahora circules de forma más segura que hace 367 días.

El formato blog impone una división artificial entre el que escribe posts y el que redacta comentarios. Una barrera que con el tiempo se fue diluyendo. Comentabas mis artículos, siempre mejorándolos; y en más de una ocasión fuiste la chispa que encendió la llama de la inspiración. Aprendíamos juntos. Derribar ese telón de acero que nos separa(ba) es lo que convierte el simple hecho de aporrear teclas para escribir un blog en una experiencia a compartir contigo.

Cuando nos conocimos por primera vez aún llevaba una L en la chepa, y apenas conducía los fines de semana para aprovechar la libertad que brindaba mi primer coche, una carraca de 14 años que había conseguido a precio de ganga. Tras este año separados, todo esto ha cambiado.

cambio

Un año para seguir aprendiendo

No voy a decir que ahora sea ya un conductor veterano, conocedor de todos los entresijos del asfalto y la mecánica, poseedor de todos los trucos para llegar siempre a buen puerto con rapidez y total seguridad. Ni lo voy a decir, ni lo pienso: en seguridad vial, confiarse de esa forma seria el primer paso para convertirse en una estadística ensangrentada en la cuneta más. Pero sí que creo que, con el tiempo, he ido cogiendo unas cuantas tablas que me ayudan a circular con relativas garantías.

De hecho, y aunque suene a demasiado políticamente correcto, ser consciente de la confianza que me ha ido otorgando la relativa veteranía al volante me hace tener ganas de seguir aprendiendo para incrementar aún más la seguridad que doy a los que comparten conmigo vehículo y carretera.

Por otra parte, ahora mi carnet de conducir no es sólo un pasaporte a la ociosa libertad. Durante este año se ha convertido en el ticket del transporte que me lleva cada día al trabajo. Es la consecuencia de un traslado en la empresa, con su correspondiente incremento en las responsabilidades. Un cambio que me ha hecho ver la carretera de una forma muy diferente. Tanto en lo que respecta a las cuestiones de seguridad vial al pasar por el mismo punto día sí día también (y las sorpresas que comporta que el mismo lugar no siempre esté igual), como lo referente a la dicotomía entre velocidad y consumo. El tiempo lo cambia todoPorque, aunque el traslado conlleva unas dietas que, en parte, cubren el incremento en el gasto, con los tiempos que corren el depósito de combustible se ha convertido en un compartimento más del monedero que hay que cuidar día a día.

El otro gran cambio que ha acaecido en este año es que ahora me pongo a los mandos de un volante que no ha sido conducido por nadie más. Coche nuevo, nuevo de verdad. Un bebé que llegó a mis brazos con sólo cinco kilómetros en el marcador, lo justo y necesario para llegar al concesionario. Una caja metálica, llena de tecnología de confort y seguridad vial que siempre había echado en falta, que sólo tiene en común con el anterior el color de la carrocería y el número de ruedas.

Hacia el futuro, juntos

Bueno, ya sabes a grandes rasgos los titulares de los grandes cambios que ha sufrido mi vida en los últimos meses. Como ves, en todo lo que hace referencia a la educación vial, he aprendido muchas cosas. De ellas, la más importante ha sido reafirmar lo que ya sabía: que lo que realmente importa es seguir aprendiendo. Hasta el infinito y más allá.

La primera etapa fueron tres años inolvidables, en que tú y yo compartíamos ideas y experiencias al volante. Ya he dicho que yo aprendí mucho de ti; pero quiero pensar que, de vez en cuando, también yo te ayudé a aprender algo de Física, soportar la presión de grupo, y ver de otra forma la carretera. Y, aunque dicen que segundas partes nunca fueron buenas, tengo la egoísta esperanza de que podamos seguir aprendiendo juntos de ahora en adelante.

Fotos | Gonmi, Londonmatt, Moyan Brenn

  • Escargot

    Me alegro de verte por aquí y de ver q

    • Escargot

      ¿No se puede editar? Vaya… 🙁
      A ver si me acostumbro a la interfaz nueva. Menudo lío…

      • Tenemos pendiente que nos pongan un sistema diferente para los comentarios, pero todavía no nos ha llegado. Me dijeron algo de que estaban esperando una pieza que les tenía que venir de Alemania, o algo así. 😛

        • Escargot

          ¿Y no la podemos fabricar aquí?

        • HijodeCain

          Esforzaros para que sea más pronto que tarde, seguir las conversaciones resulta mucho más complicado que con el anterior modelo… y ahora con la modificación de la Ley de Seguridad Vial vamos a tener materia para conversar para unas cuantas tardes