Diésel, gasolina, híbrido o eléctrico. ¿Cuál me conviene?

Gas Station

¿El huevo o la gallina? ¿Hasta dónde se lava la cara un calvo? ¿Qué tipo de coche me compro? Estas son algunas de esas preguntas que a cualquiera que le hagas te dará una respuesta diferentes y que puede ser o no la correcta… para un caso en concreto.

Centrémonos en la última que al final es la que a priori nos interesa. Si sois de esos que por suerte os podéis permitir el lujo de cambiar vuestro coche (bueno, a lo mejor estáis obligados porque el anterior ya sacó la bandera blanca) y vais a adquirir uno nuevo, seguro que en algún momento echaréis cuentas para ver qué tipo de vehículo os interesa.

Los que hagan 50.000 kilómetros al año pues como que lo tendrán claro. Pero los que hagan cifras más normales, tendrán que analizar qué tipo de conducción realizan y cuáles son las vías por las que andan. Porque no es lo mismo hacer mayoritariamente recorridos urbanos o por el contrario, hacerlos todos por autopista y carretera.

Como vimos hace ya tiempo, los gastos del coche no son solamente comprarlo, echarle gasolina y pagar el seguro. Todo suma, hasta el gasto más mínimo como lavarlo por ejemplo. ¿Os acordáis del artículo que hicimos en su día sobre los gastos reales de un coche particular? Pues en la actualidad y llegados casi a los 210.000 kilómetros, el gasto por kilómetro se mantiene en 0,16 euros y el total de dinero gastado en el coche es, agarraros: 33.907,89 € en seis años y nueve meses. Y no están todos. Podéis verlos todos en este enlace de Spritmonitor.

Pasemos ahora a los datos, elaborados por la empresa de gestión de flotas Leaseplan. En términos de gasto diario puro, los eléctricos e híbridos son los que aparentemente presentan el menor gasto. Pero como suele pasar, al cocer todo mengua.

Diésel, gasolina, híbrido o eléctrico. ¿Cuál me conviene? Analicemos el recorrido

Gas Station Igual la bicicleta es lo mejor

Por ejemplo, si vuestro recorrido es aproximadamente un 70% autopista, un 20% ciudad y un 10% carreteras convencionales (AKA carreteras de cien), un vehículo diésel es la mejor opción. Con él os ahorraríais de media unos 600 € respecto al equivalente en gasolina, 2.000 euros con uno híbrido y 20.000 con uno eléctrico.

Si por el contrario, nuestro recorrido implica 65% ciudad, 30% carretera y 5% autopista, la mejor opción es la gasolina. Será por poco más barato que un híbrido (150 €), 300 € más económico que un diésel y 16.000 menos que un eléctrico.

Si nos vamos a recorrido casi completamente urbanos (95% frente a un 5% por carretera), pues por algo las ciudades están plagadas de híbridos con luces verdes en el techo. Este tipo de automóvil es 100 € más barato que un gasolina, 150 € que un diésel y 12.000 € que un eléctrico.

Sin embargo, no debemos tomar estos datos a pies juntos porque desconocemos, por ejemplo, cuál ha sido el cálculo de tiempo de vida del vehículo y sus kilómetros anuales. Es lógico que a un año, un eléctrico o híbrido salen perdiendo pero a diez años por ejemplo, su número de averías es menor con lo que recortará distancia respecto al gasolina o el diésel.

Lo mejor que podemos hacer es calcular los kilómetros que hacemos en un año y con ello calcular el coste de carburante. Visitar foros especializados o las páginas de los fabricantes y así conocer el precio medio de las revisiones y por último, añadir el precio de compra (con ayudas en el caso de los eléctricos o híbridos, que no se os olvide).

O por ejemplo que conducir un vehículo híbrido o eléctrico implica una fuerte carga subjetiva ecológica que nos hará conducir más eficientemente ya que el propio coche incita a ello con datos sobre el consumo, recompensas en forma de gráficos por una óptima conducción, etc. Y esto con el paso del tiempo implica también dinero.

Con estos datos tendréis un valor aproximado a falta de las averías que pueden surgir aunque ahora todos los coches se pueden contratar con cinco años de garantía así que se supone que en ese tiempo estaremos cubiertos.

Y por último, pensad que compréis el que compréis, si analizáis los gastos, os darán ganas de dejarlo aparcado en el garaje. O no, porque incluso allí seguirá siendo un pozo sin fondo. Por cierto, ¿qué hay al final de un pozo sin fondo?

Vía | El Mundo
Fotos | Loco Steve, Richard Masoner / Cyclelicious