Del análisis del accidente a la investigación por la seguridad vial

Actuacion tras accidente de trafico

Cuando se produce un accidente de tráfico se pone en marcha toda una cadena de actuaciones encaminadas hacia la depuración de responsabilidades y la mejora de la seguridad vial. Los primeros pasos se dan ya en el lugar de los hechos. Mientras el equipo sanitario trata a los afectados la policía que atiende el suceso en primera instancia recoge los datos precisos para que el equipo de Atestados instruya un informe con que facilitar al Juez toda la información posible sobre los pormenores del siniestro.

Paralelamente a la instrucción del caso, algunos siniestros son analizados también por el Equipo de Reconstrucción de Accidentes de Tráfico de la Guardia Civil (ERAT), que añade al atestado nuevos datos de mayor precisión. Por su parte, el Instituto Universitario de Investigación de la Automoción (INSIA) utiliza software específico para la reconstrucción de accidentes. Ambas entidades analizan a fondo el siniestro, pero desde una óptica diferente: el ERAT busca aclarar los detalles del accidente para determinar responsabilidades, mientras que el INSIA ahonda en las cuestiones técnicas.

Durante la evaluación del accidente resulta imprescindible determinar la fuerza principal que fue aplicada durante la colisión y la dirección desde la que fue ejercida. Para eso es necesario examinar las deformaciones producidas en el vehículo y la posición de los ocupantes y objetos presentes en el interior. Otros puntos clave son la velocidad del vehículo en el momento de la colisión y el grado de inclinación de la vía, que se obtienen tanto sobre el terreno como con el uso de un software específico con el que se analizan en 3D las fotografías tomadas en el punto del accidente.

Pero la investigación analiza además el resto de indicios: desde la posición de los diferentes mandos del vehículo hasta el contenido del maletero. Se llegan a examinar los filamentos de las bombillas para determinar si un conductor llevaba o no las luces encendidas. La existencia de ciertas fibras sobre el cuerpo de los accidentados puede ser determinante para saber si un ocupante del vehículo llevaba puesto el cinturón y de qué manera. Y el estado de cada uno de los neumáticos puede ser revelador para esclarecer algunas circunstancias del siniestro.

La lista de ítems es larga y cada detalle es relevante para atribuir responsabilidades y para contribuir al desarrollo de nuevos elementos de seguridad pasiva. La Unión Europea subvenciona diferentes proyectos en los que colaboran algunos fabricantes europeos y los centros de investigación sobre accidentes de tráfico, y se trabaja ya en la creación de una base de datos europea sobre siniestralidad que sirva de base para los estudios específicos que ya se vienen realizando con un enfoque estadístico.

Aunque la seguridad pasiva es una disciplina joven, en la última década ha habido avances sustanciales. El caso más significativo ha sido la mejora de la seguridad en colisiones frontales. Si años atrás el cinturón era un elemento auxiliar, hoy es el núcleo de de todo un sistema que integra la estructura del vehículo, el pretensor y hasta el airbag. Se ha trabajado también en los daños causados a los peatones, y ahora las formas de los coches son redondeadas y los materiales de construcción, más elásticos.

Lo que preocupa hoy a los investigadores es la heterogeneidad de los ocupantes y vehículos presentes en los siniestros. Por eso se trabaja ya con dummies de diversas tallas y pesos. El próximo reto será conseguir que todos los vehículos, grandes y pequeños, sean compatibles desde el punto de vista de la seguridad. Que los fabricantes no se ocupen sólo de proteger a quienes conducen sus coches, sino que consideren también los daños que causan a los ocupantes del vehículo contra el que chocan.

Vía | Motor Terra, DGT, Comisión Europea

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