DASVIC: Detector de Animales Salvajes sobre Vías de Comunicación

Zorro muerto en la calzada

Si hace un tiempo hablábamos de los pasos de cebra inteligentes que ayudaban a evitar situaciones de peligro en la ciudad, ahora hay que hablar de detectores para animales salvajes que avisan lumínica y acústicamente al conductor para que evite la colisión. Un tanto por ciento bastante elevado de accidentes nocturnos en nuestro país viene motivado por elementos del reino animal que han invadido la calzada y han campado a sus anchas hasta que algún camión, coche o moto los han terminado arrollando: sufriendo las peores consecuencias el vehículo y el conductor y en muchos casos quedando ileso el animal.

Si bien ciertas zonas de nuestras vías están señalizadas y nos avisan de la posibilidad de que animales del entorno salgan a recibirnos a mitad del carril, hay otras que no están. Y aún estándolo se ha comprobado que el grado de atención que el conductor presta es ínfimo, ya que las probabilidades de que salga un bicho son tan pequeñas que estamos convencidos de que nunca nos puede tocar.

Por todo ello José Andrés de la Orden ha retomado el proyecto DASVIC que había dejado algo abandonado. Se trata de un poste de un metro veinte de altura y unos veinte centímetros de diámetro que, instalado en la orilla de cualquier carretera y con un ángulo de 180º detectará animales moviéndose a 70m. Su creador comenta que no es posible que confunda a los animales con piedras, ramas o similares, dado que lleva incorporado un sistema de microondas que se encarga de discriminar el objeto existente. Si detectara una presencia no desea cerca emitiría una luz ambar enfocada hacia la carretera de forma que no se asuste el animal y después emitiría sonidos acústicos (¿y estos no le asustarán?). Para que su eficacia sea la máxima habría que colocar dos postes por cada 100m. de carretera; 20 por kilómetro lo cual tiene un coste relativamente elevado: sobre los 300€ más la instalación y el posterior mantenimiento. Aunque son algo más económicos a la larga al cargarse con luz solar y administrarla de la mejor manera posible. Y todo cuesta mucho menos que una vida.

En el pasado se tomaron otras medidas: diseñar pasos para animales, barreras con olores desagradables, cintas de descarga… y todas resultaron más o menos inútiles, lo que también puede deberse a la mala gestión realizada por el ejecutivo pertinaz. Por ahora habrá que esperar a ver si este sistema logra implementarse y hasta que punto es efectivo o hasta donde pude actuar como espejo psicológico y hacer que el conductor vaya mucho más confiado y más rápido de lo habitual, lo que repercutiría en un accidente aún más grave. Aunque mirándolo desde el punto de vista de que actualmente ya vamos a toda pastilla y sin miramientos, ¿sería capaz de empeorar las cosas o a lo sumo mejoraría en algunos casos y en otros todo permanecería igual?