Cuando la tasa de siniestralidad se convierte en epidemia

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Uno no deja de sorprenderse mientras navega por Internet. Con 43 muertes en accidente de tráfico por cada 100.000 habitantes, la República Dominicana es uno de los países más peligrosos del mundo para conducir, y en particular para conducir motos. Son tantos que se considera que se trata de un problema de salud pública, una epidemia que tiene difícil solución. Para un servidor, pensar que la tasa de siniestralidad pueda equipararse a una epidemia es algo muy difícil de digerir.

¿Por qué sucede esto? Se trata de una combinación de varios ingredientes: mal estado de las infraestructuras, falta de conciencia de lo que es la seguridad vial o la conducción preventiva, desprecio por las normas viales, imprudencias… Todas esas razones y otras cuantas no mencionadas se recogen en una serie de recomendaciones del Departamento de Estado de los EE.UU. para los viajeros que deseen visitar ese país. Nada menos que 10 párrafos que se resumen en una sola frase: “si puedes evitarlo, no conduzcas en la República Dominicana”.

Según la Organización Mundial de la Salud, en 2010 se registraron 1.902 accidentes mortales derivados del tráfico, para una población de 9.927.000 habitantes. Y la tendencia era al alza hasta ese momento. Las razones pueden ser que cada vez hay más motos, y cada vez, seguramente, peores condiciones del asfalto y menor aprecio por la norma y las mínimas precauciones de seguridad. Allí es raro que algún motorista lleve casco (quiero decir que la mayoría no lo hace, no que nadie lo haga).

Un caso asombrosamente similar es el caso ruso. Seguro que todos conocéis los “divertidos” vídeos rusos de accidentes, golpes y situaciones raras y espeluznantes que se producen en Rusia en pleno siglo XXI. A mi no creáis que me hace mucha gracia porque en la mayoría se ve un respeto nulo por la vida propia, la de los demás y las normas de tráfico y de prudencia básica. Para muestra, aquí un botón de ancla.

“Road rage” es la mejor definición de esta enfermedad (yo creo que lo es), de una conducción que no solo es agresiva, sino que es totalmente ajena a las consecuencias físicas que se derivan de ella. Sea en Rusia, la India o en la República Dominicana, el hecho es que a pocos nos cabe en la cabeza un comportamiento tan anormal al volante, o a los mandos de una motocicleta. En la República Dominicana, una de las posibles razones de tan elevado índice de mortalidad es el uso de motos viejas, de mala calidad o en penoso estado de conservación, y se le une el desprecio por las normas básicas y la mencionada falta de uso de elementos de protección.

Pero no solo preocupa la mortalidad, aunque sea lo más duro y evidente: cualquier colisión, tenga o no víctimas, puede revelar un estado de furia en la carretera, de falta de conciencia sobre los actos propios, y es una buena pista de un posible problema de salud pública. Posiblemente te preguntarás por qué trato dos problemas tan similares en dos artículos consecutivos. La razón es que creo que esto no es algo para tomar a la ligera, sino que es un verdadero problema (real en las regiones que comentamos, potencial en el resto del mundo ‘civilizado’).

¿Cuáles pueden ser las soluciones al problema? Bonito jardín en el que me interno:

  • Educación frente a sanción. Las sanciones no funcionan (salvo excepciones, ¡ojo! Véase más adelante a qué me refiero.), la educación vial, sí.
  • Mejora de las infraestructuras.
  • Concienciar a los conductores en el uso de casco y elementos de seguridad.
  • Prohibición total para los casos de “transporte familiar en ciclomotor”.
  • Penas altísimas, o al menos realmente correctivas, para los casos de alcoholemia.

La pregunta del millón siempre es si alguna medida será efectiva. Lo peor: la falta de educación vial. Ese seguramente sea el cimiento del problema, una falta de conocimientos, de conciencia del peligro, desconocimiento de consecuencias… Quizás el camino sea largo, pero debería empezar a recorrerse si no queremos seguir leyendo este tipo de noticias, o ver ese tipo de vídeos que son de todo, menos graciosos.

Vía | Motorpasión Moto
Foto | Adam Jones

  • Escargot

    Viendo el vídeo, cualquiera pensaría que los rusos son de goma. Respecto al vídeo en sí, el objetivo de quien hizo la recopilación fue el de cachondearse de un problema muy serio. Si quisiera denunciar la forma de conducir de esta gente para que por fin se haga algo para solucionar el problema no habría incluído las escenas de árboles que caen a la carretera sin más y provocan un desastre.

  • Quizá me la juegue un poco con este comentario sabiendo lo crítico que soy con la Seguridad Vial como Observador de la Seguridad Vial pero me enorgullece que España esté en el puesto 13 (¿era el 13?) de los países más seguros (y concienciados) del mundo en cuanto a Seguridad Vial (¿será cierto este estudio yo que ando todos los días denunciando y proponiendo mejoras en infraestructuras, vehículos y personas?).
    Lo que NO me enorgullece es estar entre esos mejores países porque eso significa que hay países peores y a mí gustaría que todos fuéramos los mejores (igual de buenos) en cuanto a calidad de Seguridad Vial.

    Un abrazo
    (Observador de la Seguridad Vial)

    • Escargot

      Después del despliegue de barbaridades y malos modos que he visto estos dos días en un viaje de ida y vuelta de casi 900 km cada uno puedo decir que ya no me creo que los españoles seamos unos cabestros conduciendo y los demás unos santos y unos virtuosos del automóvil. Creo que la gente es igual de borrega en todas partes.