¿Qué haremos los conductores cuando el vehículo sea el conductor?

Vehículo autónomo con conductor leyendo

Todavía quedan muchos años para que los vehículos conduzcan por sí mismos y consigamos el objetivo cero accidentes de tráfico. Hasta que la tecnología de los vehículos no esté desarrollada y el 5G nos permita una latencia de red que responda en milisegundos, la conducción autónoma forma parte del futuro.

Sin embargo, desde el presente podemos imaginar qué haremos los conductores cuando el vehículo sea el conductor?

Más tiempo para nosotros

Aunque los vehículos conectados y autónomos traerán bastantes diferencias, algunas de las cuales las tratamos en este artículo, es muy probable que la más significativa sea el tiempo ganado durante el viaje.

Hoy día, una persona que quiera hacer cualquier trayecto está obligada a invertir prácticamente la totalidad del tiempo prestando atención a la carretera. Es normal dado que todavía nos encontramos en los primeros niveles de la conducción autónoma, y por tanto nuestro objetivo es observar la carretera y adaptar nuestra conducción a sus condiciones.

Sin embargo, eso cambiará a medida que los niveles 4 y 5 de la conducción autónoma nos permitan aprovechar ese tiempo para realizar alguna otra tarea que no sea conducir. Conducir se parecerá más a viajar en tren o en avión, donde podemos echarnos una cabezada, leer y ver una película, entre otros. Con la gran diferencia de contar con un espacio de intimidad.

Más tiempo para las empresas

Si en el ambiente personal disponer de chófer supone un lujo y una ganancia de tiempo, en el profesional implica un enorme beneficio. A día de hoy multitud de ingenieros, agentes de seguros, comerciales y otros profesionales usan el vehículo para desplazarse de un punto a otro de España.

Esto supone un coste considerable para las empresas, que están abonando el sueldo elevado de un técnico mientras este no invierte el tiempo en aquello para lo que ha sido formado.

Con la llegada de los vehículos autónomos, los profesionales podrán usar ese tiempo de conducción como tiempo de oficina. Ya que el vehículo necesitará una conexión 5G para ser autónomo, el habitáculo dispondrá de WiFi a una velocidad considerable. Al volante podremos:

  • asistir a multiconferencias de empresa mientras llegamos al destino sin necesidad de estar presentes;
  • mantener reuniones con los profesionales a los que hayamos ido a ver, y a los que podemos servir de taxi;
  • prepararnos la visita organizada a la que con frecuencia acudimos sin haber leído todos los informes por falta de tiempo;

Los nuevos negocios que traerán la conectividad y el tiempo libre

Pero en la actualidad la mayoría de los vehículos no están conectados a Internet. Y esto significa que si el conductor tiene una cuenta de Google Play Music o Spotify no puede llevársela consigo cuando se desplaza en coche. En otras palabras, abona una cantidad mensual por un servicio que no puede utilizar en su vehículo.

Esto cambiará de manera gradual a medida que la mayoría de fabricantes incluyan conexión en los vehículos. No solo abrirán más mercado, como es el caso de los servicios premium de música, sino que permitirán disfrutar también de otros como Netflix, HBO, Amazon Prime Vídeo…

Recordemos que en los niveles de conducción 4 y 5 el conductor es más un pasajero que no tiene por qué estar pendiente de lo que ocurre fuera del vehículo. Esperando algo así, algunas marcas de telecomunicaciones esperan monetizar la conexión al vehículo ofreciendo servicios estrenos de cine, conciertos en directo e incluso partidas de eSports en emisiones específicas.

Me voy al médico mientras me llevan al trabajo

Una de las actividades que también podremos hacer mientras hacemos uso de un vehículo autónomo es acudir al médico. De todas las alternativas a lo que podamos estar haciendo en el vehículo es lo que más suena a ciencia ficción. Sin embargo, es uno de los negocios más desarrollado para los vehículos del futuro.

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Pensemos lo sencillo que es hoy día miniaturizar una máquina de lectura del ritmo cardíaco y medida del oxígeno en sangre. Con un dado de 2×2 cm que colocarnos en el dedo durante un par de minutos tendremos una lectura precisa. Estos vehículos van más allá.

La idea es medir nuestros latidos y nuestra respiración haciendo uso del asiento y del cinturón de seguridad; controlar nuestro nivel de estrés leyendo la posición de nuestras piernas en el vehículo; e incluso localizar compuestos químicos en nuestra respiración que puedan indicar el desarrollo de alguna enfermedad en los años venideros.

 

Hemos visto que frente a los usos obvios como leer, hablar con los ocupantes o ver la televisión hay otros menos intuitivos, como servir el vehículo de oficina e incluso de pequeña (y limitada) sala de consulta médica con la que llevar un registro de salud.

Se sabe que los vehículos autónomos son el futuro, y hay una estimación realizada mediante un estudio con 800 investigadores que marca 2025 como el año en que el 10% del tráfico de EEUU será autónomo.

 

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