Conducción preventiva (1). La observación

Las vías urbanas ponen a prueba nuestro sentido de la observación

La técnica para una conducción preventiva se apoya en tres pilares fundamentales: la observación, la anticipación y el dominio de nuestro espacio. Si empleamos estas técnicas de forma correcta, estaremos llevando a cabo una conducción preventiva. Hoy iniciamos un pequeño monográfico sobre esta cuestión básica para nuestra seguridad vial, y comenzamos por el primer eslabón en la cadena de la conducción preventiva: la observación.

Ciertamente, el 90% de los estímulos que percibe un conductor son de tipo visual. El movimiento de los vehículos, su posición en la vía, el peatón que cruza la calzada… Todos esos estímulos entran en los ojos del conductor y llegan al cerebro para que este razone una respuesta adecuada y envíe a los músculos unas órdenes de reacción correctas que además deben ejecutarse en un tiempo mínimo. Por eso resulta básico que nuestra observación esté bien educada para que el resto de la cadena funcione.

La importancia del barrido visual

Nuestro entorno varía a gran velocidad. Por eso, nuestra mirada tiene que escudriñar todos los rincones de la vía. Dicho de forma breve, “tenemos que verlo todo”. Sin embargo, para hacerlo debemos ser ordenados y meticulosos. De lo contrario, nos saturaremos y nuestro cerebro no comprenderá el aluvión de informaciones que le llegará a través de los ojos. Es decir, la idea es que, sí, debemos verlo todo, pero sin agobiarnos. Para conseguirlo, nuestra herramienta será el barrido visual.

Barrer con la mirada significa realizar un movimiento casi constante con los ojos para, de forma parecida a como hace una escoba cuando la pasamos por el suelo, capturar visualmente todo lo que hay en la vía. Dependiendo de la vía en que nos encontremos, nuestro barrido se realizará de una u otra forma.

En carretera, donde normalmente las distancias son largas y la velocidad mayor, nuestro barrido visual debería ser longitudinal. Es decir, debemos intentar llegar con la mirada hasta lo más lejos que podamos, si puede ser hasta el lugar en que estaremos dentro de los 20 segundos siguientes, y luego barrer con la mirada hasta donde estamos nosotros para luego volver a mirar a lo lejos. En ese barrido visual podremos ir percibiendo todos los elementos que nos rodean, incluidas las señales y el resto de usuarios de la vía.

En ciudad, donde la velocidad de marcha es menor que en carretera, nuestro barrido visual se acortará sensiblemente y se ensanchará a modo de barrido transversal para no descuidar los posibles peligros característicos de este tipo de vías: peatones que saltan a la calzada y vehículos que irrumpen de repente, básicamente. Haremos por tanto un barrido transversal, pero con una profundidad de campo visual suficiente como para detectar a tiempo la señalización y cualquier imprevisto que se pueda dar, lo que en ciudad es más que habitual debido a la mayor actividad del tráfico.

Mira a tu alrededor

Espejo retrovisor

Nuestro mundo no es sólo lo que queda por delante de nuestro vehículo. Somos seres tridimensionales en un mundo tridimensional. Por eso, nuestra mirada al frente debe alternarse con vistazos a nuestros lados y hacia la parte posterior del vehículo, de modo que dominemos en todo momento tanto lo que hay por delante como lo que tenemos por los lados y por detrás. Dicho de otra forma, la posición de “vista al frente” está muy bien para los soldados de Infantería (supongo), pero para el conductor es un sinónimo de observación inadecuada.

Hay que tener en cuenta que cuanto mayor es la velocidad a la que nos desplazamos, más se estrecha nuestro campo visual. Eso es así por biología, y lo único que podemos hacer para mitigar este problema es ejercitar nuestra visión periférica para ampliar ese campo visual o, lo que resulta más sencillo y frecuente, mover la cabeza para ver de forma adecuada en todo momento. De hecho, nuestra observación debe ser tan activa que no lleguemos apenas a sectorizar nuestros puntos de enfoque, sino que el barrido lo realicemos dentro de una visión global. De lo contrario, podemos perdernos detalles importantes mientras estamos observando cosas que quizá no lo sean tanto. ¿Cómo se consigue esto? En tres palabras: Agilizando la mirada.

Por otra parte, el uso de los retrovisores resulta básico para dominar nuestro entorno. La observación a través de los retrovisores debe ser breve pero frecuente. Es decir, el retrovisor se mira muchas veces pero siempre a vistazos: Nos interesa saber quién nos sigue y a qué distancia, pero no cuántas caries tiene en cada premolar.

¿Y qué significa “muchas veces”? Depende. En una calle o en una carretera saturada, habría que mirar los retrovisores cada dos por tres, es decir, cada 6 segundos, para tener las cosas algo controladas. En una carretera despejada o en una autopista, donde se supone que el tráfico es menos denso, quizá con mirar atrás cada 10 segundos deberíamos ir servidos, aunque si intuimos que la situación del tráfico es complicada, será mejor estar más informados de todo lo que acontece a nuestro alrededor.

Que no lo veas no significa que no esté ahí

Puntos ciegos delanteros

Y todo eso, sin olvidar que existen los denominados ángulos muertos, de los que hemos hablado en algunas ocasiones. En cualquier caso, resulta imprescindible recordar que no siempre lo que vemos es lo que hay, sino que a veces puede haber ahí alguien a quien no teníamos controlado. Y entonces viene cuando de repente ese alguien nos pita enérgicamente sin que siquiera sepamos de dónde viene ese ruido. Del consiguiente susto deberemos extraer dos conclusiones: La primera, que aunque creamos que no hay nadie, eso no significa que no haya nadie. La segunda, que deberíamos pensar en mejorar nuestra capacidad de observación.

Finalmente, debemos tener en cuenta que, de todo lo que observamos, habrá cosas que nos interesarán más como conductores y otras que podremos descartar. Al final, la observación nos debe permitir obtener una información válida para llevar a cabo una conducción preventiva. Si no es así, si simplemente nos dedicamos a ver y no a observar y entender cuanto nos rodea, será como si no hiciésemos nada.

En la próxima entrega de este monográfico daremos un paso más hacia la conducción preventiva y comprenderemos la importancia de la anticipación como pieza esencial de la seguridad vial.

Foto | sergis blog, Morrillu, Josep Camós

Animación | Josep Camós

  • http://openid.blogs.es/carlosbravo C.Bravo

    Actualmente estoy dando clases prácticas de conducir, y hoy cuando descubro este blog, es el peor día que se me ha dado. Se me da mucho mejor conducir en autovías que en poblado y una de las cosas de las que carezco es de una capacidad de observación, sobre todo cuando he de cambiar marchas o frenar, se que las cosas están ahí, pero al tiempo que he de pisar embrague, frenar o cambiar de marcha, me saturo y termino por no procesar que es lo que he visto.

  • http://openid.blogs.es/josep-camos Josep Camós

    #1. Ten paciencia contigo mismo. La observación es una de las herramientas de la circulación a las que más cuesta pillarles el truco. Pero es como todo: con un poco de ejercicio serás capaz de observar sin siquiera darte cuenta. Eso sí: hay que trabajarlo.

  • 50457

    A mucho pesar en mi pais no existe una educacion vial, determinada a una formacion de peatones que en futuro seran conductores y a la vez no es exigible un curso para conducir obligatorio para la primera licencia, pero para conductores se exige un curso irrisorio de 6 semanas y mas encima existe un mercado negro donde se venden estos certificados, por lo tanto tenemos un circulo vicioso muy dificil de parar. Y mi impresion es que un ser humano es la unica actividad que se relaciona toda su vida es justamente con el transito. La forma de requisitos para conductores profesionales en comparativa es como si NO fuera la educacion Basica ni media para ingresar a la universidad a estudiar una carrera, pensemos que el conducir un vehiculo requiere de muchos conocimientos y un adiestramiento con personas calificadas. Mientras no cambie esto no sacas nada con seguir opibabdo de que se pudo haber hecho para evitar un accidente por los motivos que sean.
    Agradecido por el espacio otorgado y me gustaria poder interactuar con otras personas y poder de alguna forma llamar la atencion a este tema tan discutido pero con tan poca resolucion a este, solo pensemos que ni todas las guerras conocidas por el hombre y de la que tanto nos horrorizamos, los vehiculos en su historia han matado mas seres humanos que las guerras juntas.Creo que la Educacion y la Cultura Vial es el lo fundamental a este problema, si se le pudiese llamar asi, entonces hagamos como este espacio el portal para idear una solucion que a lo mejor costara años, pero creo que algun dia se debe dar el primer paso. Adelante entonces empecemos cada uno a aportar, con sus vivencias, pensamientos, conocimientos y lleguemos a un consenso y replicarlo hasta nuestras autoridades.

  • Alberto

    Hola Josep. Saludo nuevamente. Soy el chico del accidente con la moto, que aún está en manos de abogados, pues el atestado policial comparte culpas, para no variar.
    He estado poniendo mucho en práctica lo que leo en el blog. Haciendo el barrido visual. Me surgen dos dudas. Últimamente me dicen que hay que “mirar debajo de los coches”. ¿Qué significa esto exactamente?. Mi otra duda es respecto al “ángulo muerto”, como se puede minimizar en las autovías que es donde más he recibido pitas. ¿Colocar algún dispositivo en los retrovisores puede ayudar?. ¿Cuál es la dirección correcta, el sentido de la mirada antes de cambiarse de carri? Les saluda, un nuevo adicto a vuestro blog, Alberto.

    • Josep Camós

      Lo he estado comentando con Morrillu, que como sabes es nuestro hombre de las dos ruedas, y esto es lo que me cuenta:

      « Lo de “mirar debajo de los coches”, ni idea. Si están parados, yo miro por encima de los coches gracias a que vamos más altos. Si van en marcha, miro dentro del coche para ver las reacciones del conductor, posición de manos al volante, etcétera y así prever lo que puede hacer. De igual forma fijarse muy mucho en las ruedas delanteras o incluso el movimiento en el carril. Antes de hacer un desplazamiento lateral y por experiencia, el 95% de los conductores ya lo insinúan. Es difícil de explicar pero lo percibo.

      » Respecto a la autovía, lo ideal sería hacer tres movimientos de observación antes de un movimiento lateral pero todo depende de la buena o mala posición de los espejos. En algunas motos ves perfectamente y en otras, ves tus brazos nada más.

      » Como regla general, lo primero sería mirar por los espejos en posición normal de conducción (apartando hacia adentro el brazo si es necesario). Si vamos a hacer un movimiento lateral, a continuación adelantar el cuerpo con lo que se cambia el ángulo de reflexión de nuestra mirada sobre el espejo y vemos más carretera hacia atrás. Con esto ya hemos asegurado en un alto porcentaje que nadie va por el carril izquierdo. Por último y antes de hacer el desplazamiento lateral, giro de cabeza rápido por si lo llevamos en el ángulo muerto, ya paralelo o a la altura de nuestra rueda trasera. »