Conducción monótona, tú y la carretera

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El escenario que veremos hoy, es un entorno donde el conductor no espera sorpresas. Para entrar en detalles podríamos decir que una larga recta de autovía o autopista lo dice todo y si encima se utiliza sin luz solar, sin afluencia de vehículos y fuera del horario laboral, puede ser el principio de la conducción monótona. Una conducción aburrida, cansada y al mismo tiempo peligrosa por la excesiva confianza que predispone la vía y la disminución del nivel de alerta que requiere la labor de conducir.

La conducción monótona puede, incluso, considerarse la antesala de la distracción por parte del conductor tras manipular algunos elementos del vehículo como, por ejemplo, la radio, Cd’s, navegador, calefacción y otros dispositivos al alcance, desde la postura y asiento, del conductor con el fin de superar esa monotonía o por el simple hecho de mantenerse despierto ante cualquier situación de riesgo. Una situación que será evitable si sabemos reaccionar a tiempo ante el peligro que supone circular bajo la influencia de la conducción subconsciente o automática. ¿Quieren saber cómo?

Primero piensas y después conduces

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Como seres humanos antes de actuar pensamos, es decir, si vamos a conducir tenemos que ofrecer un tipo ideal, aceptado por la sociedad, sobre la responsabilidad que requiere controlar los mandos del vehículo. Nos hacemos previamente la idea del tipo de vehículo que vamos a manejar, el recorrido o itinerario y el resto de condiciones que, en definitiva, ayudarán a dominar la máquina. Como suele decirse, conduce con todos los sentidos para llegar al destino que previamente hemos planificado, salvo que lleguemos a la era del vehículo con piloto automático pero de momento nos tenemos que conformar con lo que tenemos.

Por tanto, está claro que pensamos antes de conducir. De ahí, que si tenemos una imagen negativa de la movilidad vial puede que nos afecte hasta el extremo de sufrir un siniestro con el vehículo debido a una maniobra evasiva errónea, lentitud de respuesta y falta de experiencia por desconocimiento de los riesgos que puedan presentarse durante la conducción. Una formación incompleta sobre cómo actuar sin llevar a la práctica lo aprendido puede bloquear nuestra capacidad de respuesta ante cualquier situación. Sin embargo, el desarrollo continuo de adaptación al medio, superando los malos hábitos puede reforzar nuestro concepto de las buenas prácticas y de comportamiento que los demás esperan de nosotros.

No es más responsable el conductor que más sabe sino, más bien, el que sabe dominar mejor la situación. Podemos saber todas las normas habidas y por haber pero si no hemos experimentado la forma de comportarnos en las situaciones reales del tráfico vial, así como, los avances tecnológicos incorporados en el vehículo, podemos pecar de la pericia que requiere salir airoso ante una situación de conflicto, como puede ser: la falta de anticipación para evitar un posible alcance o colisión contra otro vehículo. No vamos a pretender a estas alturas ser como un piloto de carreras pero sí hacernos a la idea de que la seguridad vial depende de nuestro comportamiento y del resto de usuarios que comparte el mismo escenario.

Salida de vía, el accidente solitario

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Las salidas de vía están influenciadas por la conducta del conductor, salvo aquellas que han podido ser originadas por un fallo mecánico del vehículo como puede ser, el reventón de un neumático, deficiencias en el sistema de frenado, etcétera. Aún así, siempre será achacable una negligencia por parte del conductor si, éste, no ha realizado un adecuado mantenimiento del vehículo o por el incumplimiento de la revisión periódica que exige la administración en base a la antigüedad del vehículo.

El cansancio y la fatiga que produce la conducción monótona es prueba de ello y si a esto le sumamos las prisas por llegar, periodos prolongados a los mandos del vehículo, condiciones ambientales adversas, así como, el desconocimiento del trazado, pueden ser factores que desembocan en un trágico suceso vial como puede ser la salida de vía. Un siniestro en carretera también denominado accidente solitario por afectar, en principio, a un sólo vehículo y que si se produce por una zona poco transitada puede provocar lesiones irreversibles en las personas que lo padecen por la falta de atención y de respuesta por parte de los servicios de emergencia.

Cualquier distracción motivada por una acción puntual del conductor como por ejemplo, hacer uso del móvil, encender un cigarrillo, manipular algún dispositivo electrónico del vehículo, leer la letra pequeña de los carteles de publicidad, intentar echar del vehículo en marcha a un insecto, intentar coger algún utensilio de cualquier asiento, son entretenimientos que restan atención en la conducción y que pueden ocasionar una salida de vía.

Por otro lado, no podemos olvidar que el sueño que nos vence tras una conducción monótona puede originar una salida de vía y lo que es peor, invadir el sentido contrario con el consiguiente riesgo de sufrir una colisión frontal. Por tanto, debes saber que ante cualquier indicio de agotamiento físico, cansancio o sueño: no sigas conduciendo y si realizas cualquier acción mientras conduces para mantenerte despierto, por favor, no apartes la vista de la conducción.

Foto | Chema Concellón, Breno Peck, Carlos SM
En Circula Seguro | Conducción subconsciente o automática, ¿un riesgo para la seguridad vial?, Circulando, mira hacia el frente, ¿Quién iba a imaginar que estaría ahí?

  • Cabreado…

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