En autobús, metro o avión, busca siempre la manera más segura de viajar con tu hijo

Si sois padres, seguro que en más de una ocasión os habéis preguntado cómo deben viajar los niños en los autobuses, ya sean urbanos, interurbanos o de largo recorrido, así como en metro o incluso en avión. Una cuestión en la que te indicamos unas pautas a seguir, algunas recogidas por la normativa y otras, en las que existe un vacío legal, que son recomendaciones evidentes a la hora de viajar de la forma más segura.

En autobuses urbanos e interurbanos

Si decidimos movernos por las diferentes zonas de nuestra ciudad o por una población que se encuentra en nuestra comunidad con el carrito del niño, pueden ocurrir dos escenarios, que el niño viaje con carrito en el autobús urbano o que vaya sin él, en cuyo caso estará obligado a hacerlo si es mayor de tres años.

En el primer escenario, es decir, si viajamos con carrito, el autobús urbano dispone de una zona en el centro de la cabina reservada para estacionar el mismo y en algunos casos, de unos cinturones especiales para sujetarlo debidamente y que no se mueva. Aunque también puede ocurrir que el autobús no disponga de sujeciones para fijar el carrito, en cuyo caso la silla deberá situarse, al igual que si las llevara, en posición longitudinal, de manera que el niño quede situado en sentido contrario a la marcha del autobús y con los dispositivos de frenado de las ruedas activados. También deberá hacerlo de manera que no dificulte el tránsito de los demás pasajeros.

En el segundo, algunos autobuses disponen de sillitas que te permitirán llevar al pequeño de forma segura, aunque se suele dar la circunstancia de que no disponga de ella, en cuyo caso existe la posibilidad de realizar el trayecto con el niño en brazos y en dirección contraria a la marcha del autobús. En este último escenario, si viajamos con carrito, éste debe ir plegado y en una zona que no entorpezca el paso de viajeros.

 

 

Y en autobuses de larga distancia…

A la hora de viajar en autobuses o minibuses de larga distancia la normativa es ambigua e incompleta, lo que provoca que a diario muchos niños viajen en este medio de transporte sin cumplir con las condiciones mínimas de seguridad.

Al igual que es obligatorio que todos los niños menores de 12 años y con una estatura inferior a 1,35 metros viajen en el coche con su correspondiente sistema de retención infantil, la misma medida de seguridad se debería aplicar en los autobuses. Sin embargo, en España el Reglamento General de Circulación indica cómo deben viajar los mayores de 3 años en los autobuses (vehículos destinados al transporte de pasajeros de más de 9 plazas), aunque no establece cómo deben hacerlo los menores de esa edad.

Los menores que tengan una edad superior a 3 años deberán utilizar el cinturón de seguridad del autobús o cualquier otro sistema que se encuentre homologado. Este sistema de retención no plantea problemas con la estatura del pequeño, dado que suelen contar con dos puntos de anclaje. A pesar de ello, esta solución no es suficiente para afrontar la seguridad del menor con las máximas garantías, ya que si se produce una frenada brusca del autobús, su tronco y cabeza no serán retenidos por este tipo de cinturones de seguridad.

En el caso de que el autobús disponga de cinturón de tres puntos de anclaje, es aconsejable utilizar un elevador con el objetivo de que la banda no provoque daños en el cuello del menor. No debemos olvidar que este dispositivo de seguridad como es el cinturón reduce a la mitad el riesgo de muerte en un accidente de tráfico. Además, la responsabilidad de no llevarlo puesto puede recaer en los padres o en el conductor del autobús, si este cuenta con sistema de retención adaptado a su talla  y peso.

Cuando los niños son menores de 3 años, lo más recomendable es que viajen con su sillita infantil, aunque el principal problema radica en que en España la mayoría de los autocares disponen de cinturones de seguridad de dos puntos de anclaje en lugar de tres, que sería lo necesario para fijar un accesorio adicional al cinturón de seguridad. En un principio, el citado reglamento no recoge ningún punto que impida esta solución, siempre que el sistema de retención se encuentre debidamente homologado y sujete de forma correcta el asiento. Además, seguro que muchas veces te habrás encontrado con que la silla de tu coche no se encuentra homologada para viajar en autobús, pues este problema ya está resuelto gracias a la Kidy Bus Harness, la primera silla desarrollada específicamente para su uso en autobús en Europa. De las peculiaridades de esta silla de fabricación española, ya os hablamos en Circula Seguro.

En el caso de llevar al niño en brazos, los padres deben ser conscientes que por muy bien que vayan resguardados, nunca será suficiente ante un frenazo brusco o accidente. Una situación que puede provocar que el niño salga despedido y sufra daños graves.

A la hora de viajar con sillita es importante comprobar que ésta se puede sujetar con el cinturón de seguridad, además de contactar con la compañía para asegurarse de que este sistema de retención es compatible con el asiento del autocar.

 

En el metro, ausencia de normativa

En metro y metro ligero/tranvía no existe limitación alguna para viajar con carritos de bebé. De hecho, podemos pasar dentro del mismo con ellos, sin necesidad de tenerlo que plegar. Tampoco hay cinturones especiales para sujetarlo y que no se mueva. Las únicas indicaciones que dan desde este medio de transporte es accionar el freno del carrito y situarlo en dirección contraria a la marcha del tren.

En el caso de llevar al niño en el regazo, ocurre lo mismo que en el autobús, pues por muy precavido y cuidado que sea el padre o la madre, en caso de frenazo o accidente no será capaz de retenerlo entre sus brazos y el niño saldrá despedido, con el consiguiente peligro que ello supone.

Si el pequeño tiene más de tres años, lo ideal sería poder utilizar la silla infantil. Dadas las características de las plazas en el metro y la ausencia de arneses homologados para los asientos del metro, esta medida tampoco sería de gran ayuda. En todo caso siempre es aconsejable seguir el sentido común, intentar evitar zonas de aglomeración de pasajeros con los más pequeños y poder sentarse para ganar estabilidad.

¿Y en el caso de tener que utilizar el avión?

Pese a que la ley no obliga a utilizar un sistema de retención infantil, lo más recomendable y seguro es emplear uno que sea adecuado a su talla y peso con el fin de que viajen más seguros.

Normalmente las compañías aéreas permiten que los niños menores de dos años viajen en el regazo de uno de los padres, ya que al no pagar billete no tienen derecho a su propio asiento. En este caso, si queremos hacer uso del sistema de retención infantil deberemos pagar su asiento. En caso contrario, al viajar con el bebé en el regazo, se tendrá que hacer uso obligatorio, durante el despegue y el aterrizaje, del juego de correas de sujeción extra que facilita a bordo el personal de tripulación. Éste dispositivo se abrocha al propio cinturón del asiento, quedando el menor sujeto al mismo cinturón que el adulto.

Para los bebés existe otra alternativa durante le vuelo, se trata del Flyebay, que al no estar homologado requiere hacer uso del arnés facilitado por el personal de a bordo, durante el despegue y el aterrizaje. Dicho sistema de retención infantil facilita que el bebé se encuentre cómodo durante el vuelo, además de permitir un contacto visual bien con la mamá o el papá.

En cualquier caso, lo mejor es que los padres utilicen un sistema de retención específico y homologado. Si ellos así lo desean, las compañías no suelen poner pegas en que suban a bordo una silla infantil homologada, la que tengan para el niño en el coche, aunque no está de más comprobarlo con la compañía con la que se va a viajar, antes de emprender el vuelo y de paso, solucionar cualquier duda referente a los modelos concretos de sillas válidos.

Por lo general, la mayoría de los asientos infantiles para automóviles suelen valer para los aviones. Recientemente las sillitas suelen incorporar una etiqueta con el mensaje de que están certificadas para su uso en vehículos de motor y aviones. Si esto es así, no debería plantear ningún problema para su utilización. En cualquier caso, las compañías aéreas disponen de un listado con los diferente modelos de sillas infantiles compatibles con los aviones.

Es importante comprobar que la anchura del asiento que vamos a emplear sea adecuado al asiento de la compañía, generalmente lo son. En cualquier caso y antes de viajar, conviene consultar con la aerolínea para saber si los asientos de sus aviones son suficientemente anchos.

Algunas compañías aéreas recomiendan hacer uso de nuestra propia silla de a bordo, además de facilitar un embarque prioritario para poder colocarla tranquilamente y con tiempo suficiente.

Además de las sillas para coche, hay un modelo de sistema de retención infantil para avión, que ha sido certificado tanto en Europa como en los EEUU conocido como CARES (Child Aviation Restraint System). Certificado por la Federal Aviation Administration (FFA) como alternativa a la silla del coche, este sistema de retención infantil está fabricado exclusivamente por Amsafe.

Es un arnés de cuatro puntos pensado para que el niño vaya sentado directamente sobre el asiento del avión. Se sujeta por abajo al cinturón de seguridad del asiento y por arriba con una banda que abraza al respaldo del asiento. No es obligación alguna de la compañía aérea tenerlo, pero los padres pueden comprarlo y llevarlo consigo, ya que es ligero y ocupa muy poco espacio (cabe en un bolso o mochila). El CARES es el único sistema de retención infantil para el avión diseñado específicamente para niño y niñas que pesan entre 10 y 20 kilos y midan hasta un metro.

Tanto si se viaja en autobús, como si lo hacemos en metro o en avión, Lo más conveniente es viajar, siempre que sea posible, con aquellas empresas que ponen a disposición de los usuarios sillas infantiles para los más pequeños.

Infografía| Fundación MAPFRE Seguridad Infantil

Fotos | Enriqueta Madariaga, amssafe_aviation, Metro de Madrid

 

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