Cómo usar correctamente la calefacción del coche

Calefacción del coche

Con la llegada de los días más fríos del invierno, llegan también los excesos en el uso de la calefacción en el hogar y la oficina. Y también en nuestro coche. Poner el climatizador a una temperatura excesiva puede ser perjudicial por muchas razones. Explicamos el porqué de estos peligros, y repasamos cuál es el uso ideal de nuestros sistemas de calefacción para que nosotros o nuestro coche no nos veamos afectados.

Calefacción en el coche, sencillo pero efectivo

Para entender los problemas que puede ocasionarnos un mal uso de la calefacción, y cómo debemos utilizarlo, primero debemos entender cómo funciona la misma. Realmente se trata de un sistema muy sencillo y que lleva incorporándose a los coches desde hace ya bastantes décadas. Es además un extra que no aumenta el consumo de combustible de nuestro vehículo, a diferencia del aire acondicionado.

Como sabemos, un motor de combustión en funcionamiento puede alcanzar temperaturas muy elevadas (¡con picos de 2.000º C!),  tanto que debemos contar con sistemas de refrigeración para poder evacuar ese calor y que no termine dañando las partes de nuestro motor. Precisamente es ese calor sobrante el que es aprovechado para el sistema de calefacción de nuestro vehículo, dirigiéndolo al interior de la cabina y aclimatando el ambiente.

Calefacción del coche

El funcionamiento es sencillo: Un pequeño radiador se conecta mediante manguitos al sistema de refrigeración del motor, y con la ayuda de un ventilador dirigimos el flujo de calor hacia el habitáculo. Así pues, el único consumo será de batería por parte del ventilador; en un vehículo de combustión no será problema pues la batería se recarga constantemente a través del alternador, pero por eso sí supone un problema en el caso de los vehículos eléctricos.

En los modelos más antiguos y sencillos únicamente se puede modular la velocidad del ventilador, y por tanto la fuerza del flujo de aire, así como seleccionar la salida de aire a través de las toberas. No podremos en cambio regular la temperatura, que al tomarse directamente del motor será constante.

Más modernos son los automáticos (en los llamados climatizadores), con los que podemos seleccionar una temperatura y el sistema se encarga de emitir más o menos aire caliente guiado por un termostato. Por último tenemos los eléctricos, que no toman el calor del motor del coche sino de su propio sistema eléctrico. Son los más usados en los coches eléctricos junto con las bombas de calor.

Los peligros de abusar de la calefacción en el coche

Sin duda, la calefacción es un instrumento muy usado durante el invierno, y como hemos visto, desde hace ya varias décadas. Sin embargo, y aunque no lo parezca, su uso no está exento de peligros si no la utilizamos adecuadamente.

Los cristales se pueden empañar por el calor

El primer gesto que nos saldrá nada más montarnos en nuestro coche en invierno es encender la calefacción al máximo. Como hemos visto más arriba, el aire caliente no comenzará a salir hasta que no se caliente el motor, ya en circulación. Si no hemos tomado las precauciones debidas, el aire caliente puede contribuir a la aparición de vaho, debido al contraste de temperatura entre el interior y el exterior del vehículo. Es un fenómeno especialmente probable si además activamos la recirculación del aire.

Calefacción del coche

Los cristales se pueden estallar por el contraste de temperatura

Según la empresa de reparación de lunas Carglass, la diferencia de temperatura entre el interior y el exterior del coche también puede producir grietas o estallidos de nuestra luna, especialmente si ya cuenta con algún tipo de fisura y enchufamos directamente el flujo de aire al cristal. Por el efecto de dilatación y contracción de los materiales ante los cambios de temperatura, el cristal de la luna puede verse sometido a tensiones en su estructura.

El calor nos puede producir somnolencia

Sin duda el efecto más peligroso de la calefacción es el que puede producir sobre nosotros. Y es que como puede ocurrirnos en la playa en verano o en nuestro hogar con un baño caliente, la calefacción en nuestro coche nos puede producir somnolencia. Según la Asociación Valenciana de Autoescuelas, circular con el interior del vehículo especialmente sofocante puede ser igual de peligroso que conducir habiendo consumido alcohol. En concreto, un habitáculo climatizado a 30º C equivaldría a un nivel de alcoholemia de 0,5 gramos por litro de sangre.

Ello se debe a que el calor afecta a los sistemas nervioso y motor (el que se encarga de transmitir las órdenes del cerebro a los músculos). En consecuencia, nuestra capacidades sensoriales y cognitivas se ven reducidas, y aumenta el agotamiento y agarrotamiento a la hora de maniobrar.

Cómo usar la calefacción de nuestro coche

Como vemos, parece que no está del todo claro cómo debemos utilizar la calefacción correctamente, pues el hábito que puede ser aconsejable para una cosa (dirigir el flujo hacia el cristal para desempañarlo) puede ser contraproducente para otra (que el cristal estalle por el contraste de temperaturas). Como siempre, la clave está en la moderación.

Esperar a que se caliente el motor: Como hemos dicho, la calefacción toma el calor del motor en funcionamiento. Si no nos esperamos a que éste se caliente, nos saldrá aire igual de frío que el exterior. Podemos esperar a circular unos minutos para activarlo.

Abrir la salida de los pies: Si escogemos que el aire salga por la zona de los pies, conseguiremos una mejor distribución. Esto se debe a que el aire caliente tiende a subir en un ambiente frío, por lo que conseguiremos que se distribuya más uniformemente.

Calefacción del coche

Moderar la temperatura: Al igual que ocurre en el hogar, una temperatura de 20 – 21 grados es más que suficiente para conseguir un ambiente cálido y agradable. Así no maltrataremos el sistema de calefacción y evitaremos peligros como los arriba expuestos.

Para eliminar el vaho, combinar con el aire acondicionado: Si lo que queremos es eliminar la formación de condensación en nuestro coche, debemos enfocar el flujo de aire caliente hacia la luna. Con una temperatura de entre 18 – 20 grados no correremos el riesgo de dañar el cristal por la dilatación. Además, podemos usarlo conjuntamente con el aire acondicionado, pues este ayuda a la eliminación de la humedad en el interior del vehículo.


Imágenes | Flickr: Motor Verso |  PxHere |  iStock: Drimafilm | Pixabay: n23club

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