Cómo tratar el coche adecuadamente (1/2)

Mal habito

Todos tenemos manías, y yo el primero. Desde el maniaco compulsivo que lo quiere todo perfecto, hasta el tipo más desastroso, a todos nos gusta hacer las cosas de una forma. Pero no siempre la manera que usamos es la más conveniente. El coche, como prolongación de nuestro cuerpo, adoptará nuestros vicios y manías, nuestras virtudes y nuestros defectos.

Algunos serán beneficiosos pero otros, sin embargo, serán perjudiciales, a corto o a largo plazo. De unos sencillos consejos dependerá la buena salud de nuestro automóvil y nuestra, pues también influirá en nuestra seguridad.

Empecemos por el aspecto externo del vehículo y su limpieza. Lo primero, el lavado: a mano o a máquina. Las personas que lo lavan de una forma ven innecesaria el uso del otro método y viceversa. ¿Cuál es la mejor? Pues depende. A mano, el aspecto del vehículo dependerá de lo meticulosos que seamos. Además, el uso de poco agua puede producir arañazos minúsculos en la pintura, que se notarán con el tiempo. En una máquina de rodillos, la pintura sufrirá desgaste con el paso de los años, y habrá zonas que no se limpien correctamente. Lo que no se debe hacer es tener el coche con gran cantidad de suciedad (los restos de mosquitos o de pruebas de puntería de pájaros son lo peor), porque poco a poco irá atacando la pintura y lo que es peor, la chapa que se haya debajo.

Ahora que llega el invierno, si circulamos por carreteras nevadas o que hayan usado sal, deberemos lavar el coche en cuanto pueda, pues el agua y la sal son muy perjudiciales. Si la carretera está en obras, otro tanto de lo mismo. Además, es recomendable utilizar productos específicos que ayudan a eliminar el alquitrán.

Si estacionamos el vehículo al sol, debemos tener la precaución de usar un parasol. Evitará el descolorido de la tapicería, disminuirá la temperatura interior y ayudará a que no se creen holguras en el salpicadero debido a la contracción y dilatación de las distintas partes. Si tenemos tapicería de cuero, utilizar productos específicos de limpieza cada seis meses y nunca crema para las manos, pues aunque nutren al principio, resecan en exceso con el paso del tiempo. La piel de las manos es piel viva, pero la de los asientos ya está más que muerta.

Por último, mantener los cristales limpios, tanto por dentro como por fuera. Con ello evitaremos que se empañe con mayor facilidad y, por supuesto, veremos mejor

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