Cómo sería mi vida si…

Campaña publicitaria de La Marató 2010

Este domingo ha sido el día de La Marató de TV3, un tele-maratón solidario que cada año poco antes de las fiestas busca despertar un atisbo de compasión en los corazones de los televidentes del canal autonómico catalán. Cada año se dedica a recaudar fondos en pro de la investigación médica en un campo concreto.

En su decimonovena edición, este año, el evento solidario se ha dedicado en la lucha contra las lesiones cerebrales y medulares adquiridas. Su finalidad es doble: por un lado, concienciar a la población sobre las dificultades en que los afectados por estas lesiones, que se ven obligados a superarse día a día, con la única esperanza de poder ser un poco normales.

Y por el otro, la Fundació de La Marató, una entidad sin ánimo de lucro que se creó para distribuir los fondos recogidos entre los equipos de investigación más prestigiosos, se ha convertido en la fuente de financiación privada más importante de España en el campo de la investigación básica en medicina.

A lo largo de los años, esta iniciativa solidaria ha dejado de ser únicamente un programa de larga duración donde se repite incesantemente un número de teléfono. En la práctica, la gran mayoría de los pueblos de la comunidad se celebran actividades benéficas de todo tipo con el objetivo de ayudar a subir el marcador. Desde paelladas multitudinarias, pasando por conciertos, encuentros deportivos con famosos, hasta vueltas solidarias al circuito de Montmeló.

Siguiendo los cánones de las tele-maratones solidarias, las quince horas de televisión han alternado números de variedades, divulgación científica acerca de las causas y consecuencia de las lesiones del sistema nervioso, y sobre todo testimonios de afectados.

Como siempre en estas cosas, las entrevistas que el conocido periodista catalán hacía a multitud de afectados han puesto el punto emotivo a la gala solidaria. Por el plató han pasado pacientes que habían sufrido un ictus, que habían recibido fuertes golpes en el desarrollo de alguna actividad deportiva… pero sobre todo, víctimas de accidentes de tráfico.

Silla de ruedas

No me avergüenza decir que me he sentido sobrecogido al escuchar cómo estos luchadores relataban lo poco que recordaban de sus siniestros, lo mucho que les costó salir del abismo en que se vieron sumidos en apenas unos segundos, de ver como su único objetivo es lo que todo damos por sentado: ser normales.

Lo que más me ha impresionado es que todos, sin excepción, demostraban una postura más que positiva en torno a la vida. «Porque una vez que te das cuenta de que estás en la silla de ruedas, esto es lo que tienes, ésta es tu vida».

La capacidad del ser humano para sobreponerse a todo es, sin duda, inaudita. A toda esta gente, en unos segundos les cambió la vida. Nunca volverá a ser como antes. Ni para los que les rodean: «[Tu entorno] tiene que entender que tú ya no eres tú; ahora eres tú y la silla. Es una parte de ti».

Mirar adelante, nunca atrás. «Nunca comparas con cómo era antes», decía uno de los afectados. Otro invitado al programa manifestaba que «nunca me he preguntado cómo sería mi vida ahora si no hubiera tenido el accidente». No puedo evitar estremecerme al pensar que la respuesta que tanto temía era, simplemente, normal. Su vida sería normal.

Sin embargo, los que aún disfrutamos del privilegio de caminar sí que podemos hacernos la pregunta contraria: «¿Cómo sería mi vida si tuviera un accidente de tráfico grave?». Yo, como otros millones de espectadores de este rincón de la Península Ibérica, he podido ver la respuesta.

Pensemos en ella o no, la respuesta a esa pregunta siempre está ahí. Si lo piensas, ¿a qué ya no parece tan malo llegar unos minutitos más tarde a cambio de no jugartela en cada curva o intersección?

Postdata: La Marató de este año ha cerrado su marcador con 7.246.114 euros recaudados, si bien durante unos cuantos días aún se podrán hacer donativos en la página web de La Caixa.

Fotos | TV3, Orquendo