Cómo pasar un cojín berlines sin romper el coche

Cojín berlinés

A medida que se hace efectiva la erradicación de los resaltos surrealistas de nuestro país comienzan a proliferar los llamados cojines berlineses como el de la foto, que son una alternativa a las bandas de goma que van de lado a lado de la calzada.

La ventaja de un cojín berlinés sobre un resalto de los de toda la vida es significativa. Por un lado, los conductores de autobuses no necesitan hacer virguerías para pasar un cojín berlinés, puesto que la anchura de sus vehículos es suficiente como para pasar el cojín dejándolo entre las ruedas. Por su parte, los conductores de turismos y furgonetas que moderan la velocidad pasan con mayor suavidad que la que se consigue en un resalto convencional. Y si esos conductores pasan sin moderar la velocidad, el golpe no es tan fuerte como el que da un resalto de los de toda la vida. De todas maneras, pasar por un cojín berlinés a una velocidad elevada, a la larga, acaba destrozando el coche.

La cuestión, entonces, es: ¿Cuál es el modo más seguro de pasar un cojín berlinés?

De entrada, la respuesta es binaria: O bien lo pasamos de forma cuidadosa o de lo contrario nos arrepentiremos de nuestros actos. Visto así, el cojín berlinés logra el efecto que busca quien lo instala. Toca moderar la velocidad para calcular a ojo de buen cubero que pasemos sin castigar ni las ruedas, ni la suspensión ni la dirección… ni nuestra columna vertebral.

Toro mecánicoLa clave está en pasar despacito y con tino, como quien entra en un túnel de lavado donde hay que encarar las ruedas para evitar chocar contra la estructura. Si nos desviamos hacia la derecha o hacia la izquierda, notaremos que el vehículo se eleva exageradamente por uno u otro lado. Claro, que si eso mismo lo probamos a una velocidad inadecuada, notaremos cómo el coche se nos transforma en algo parecido a un toro mecánico de esos de las ferias. Que nos pase eso una vez… pues nada, un pequeño susto y poco más. Pero una vez, y otra, y otra… la suspensión se va castigando, las ruedas también, la dirección pierde fiabilidad y nuestro organismo se resiente, comenzando por nuestro estado anímico y finalizando por nuestra espalda.

Todo lo que sea subir y bajar con el coche ladeado es un castigo para el vehículo. Por eso, la forma ideal de pasar un cojín berlinés es haciendo lo posible para que el vehículo se eleve de igual manera por la parte derecha y por la parte izquierda, como se muestra en la siguiente simulación de tres al cuarto:

Cómo pasar un cojín berlinés

De acuerdo, todos estamos en contra de que nos pongan estorbos en el camino. Sin embargo, quizá habría que preguntarse si los conductores tenemos una parte de responsabilidad en el hecho de que nos coloquen estos artefactos en la calle. ¿O acaso realmente todos nosotros somos capaces de reprimir nuestro impulso de acelerar cuando creemos que tenemos controlada la situación?

Foto | Josep Camós, Danielle Kellogg