¿Cómo evitar el mareo en el coche?

Mareo en el coche

¡Oh, no! El niño se ha mareado en el coche, y ahora está a punto de… ¡puaj, qué asco! Más vale que nos paremos en el arcén y saquemos al crío y su sillita cuanto antes, que si no esta peste nos va a… ¡glups!, marear a todos.

Si alguno de los presentes ha pasado por un trance como este, sabrá que el mareo en el coche, sobre todo si se trata de un mareo infantil, puede ser tan repentino que apenas da tiempo a hacer nada por remediarlo. Entonces, ¿qué podemos hacer como conductores para evitar el mareo en el coche?

Qué es la cinetosis y por qué se origina

La cinetosis, que es el nombre técnico del mareo cinético, es un trastorno ocasionado en nuestro sistema del equilibrio, y se origina cuando no cuadra la información que recibe el sistema nervioso central desde la vista, desde la parte vestibular del oído medio y desde la sensibilidad posicional que recoge el sistema osteomuscular.

Pongamos que vamos en coche dando curvas a diestro y siniestro. La sensación de movimiento que recibe el cerebro a partir de la vista no se corresponde con la sensación de aceleración que proviene del oído ni con la sensación de posición del cuerpo que proviene de nuestros huesos y músculos, que están razonablemente quietos.

Todo esto produce en algunas personas una pérdida de orientación y equilibrio acompañada de sudores fríos, palidez, bostezos, salivación, náuseas y vómitos. Algunos de estos síntomas, como las náuseas, el vómito o la salivación previa, se deben a que el centro nervioso que provoca súbitamente el vómito está situado en el tronco cerebral, muy cerca del órgano del equilibrio. Otros síntomas, como los bostezos, se deben a la necesidad del cuerpo de oxigenarse. De todas formas, todos estos son síntomas acompañantes, y no son mareo en sí mismos.

Niña en el coche

¿Quién se marea más en el coche?

Hay personas más predispuestas que otras al mareo cinético, que es poco frecuente en niños menores de dos años, ya que su sistema nervioso central todavía es inmaduro, mientras que la sensibilidad al mareo suele disminuir a partir de los 12 años. De todas formas, hay personas que más allá de esta edad siguen mareándose de por vida.

También es un clásico que las embarazadas se mareen con mayor facilidad, ya que durante la gestación existe una mayor sensibilidad en los centros nerviosos, además de los cambios en la distribución del flujo sanguíneo corporal que se producen para alimentar al feto.

Por otra parte, es cierto que hay factores emocionales, como el miedo o la ansiedad, que pueden ayudar a la mecánica de la cinetosis. De hecho, incluso puede ocurrir que si una persona sabe que es propensa al mareo se maree con mayor facilidad por sufrir ansiedad cinetósica anticipatoria, provocando un peligroso círculo vicioso.

¿Qué debe hacer el que se marea para no marearse?

Si somos conscientes de que el mareo se produce por una descoordinación entre las informaciones que dan la vista, el oído y el sistema osteomuscular, lo mejor será trabajar para que esa información no sea tan incoherente.

Como consejo tipo, la persona que se suele marear debería ocupar los asientos delanteros y mirar hacia el horizonte por el parabrisas, por la parte anterior del coche, y si puede ser manteniendo la mirada algo elevada, ya que de esta manera desaparecerá la sensación visual de velocidad. Por contra, resulta muy poco recomendable que la persona que se marea fije la atención en un libro o en una pantalla de vídeojuegos o de DVD, ya que se ampliará la descoordinación entre las diferentes informaciones que recibe el cerebro.

Además, en muchas ocasiones se puede recurrir a medicaciones previas al viaje, siempre que no estén contraindicadas y jamás en mujeres embarazadas. Como curiosidad y siguiendo lo descrito antes, algunos de los fármacos empleados para prevenir el mareo y el vértigo (que no deja de ser otro tipo de mareo) actúan por sedación, amortiguando el sistema de equilibrio del oído.

Conducción deportiva

Cómo prevenir el mareo con nuestra conducción

Sí, porque más que “evitar” el mareo en el coche vamos a prevenirlo. Y es que los síntomas del mareo aparecen de forma gradual pero se desencadenan de forma rápida, así que una vez que el ocupante del coche comienza a marearse ya vamos tarde, e incluso en algunos casos resulta casi imposible que la persona que se marea interrumpa el proceso. Por eso como conductores vamos a hacer lo posible por prevenir el mareo.

Así, nuestra conducción debe ser suave, es decir, con aceleraciones y deceleraciones muy tranquilas y, sobre todo, intentando que el paso de la aceleración a la deceleración y viceversa sea imperceptible. Para lograrlo, hemos de meternos en la cabeza que los pedales del acelerador y del freno no son un interruptor con sólo dos posiciones (on-off), sino que al dejarlos ir debemos hacerlo con cariño, de manera parecida a cuando embragamos suavemente con el pie izquierdo para que el coche no dé tirones.

De forma análoga, el volante también debe manejarse con agilidad pero con suavidad. Si le damos tirones, nuestros pasajeros notarán unos movimientos que no se corresponderán con el resto de la información que reciban en el cerebro… y se marearán.

Además, intentaremos que el habitáculo del vehículo esté limpio, fresco y aireado. Aunque no se ha podido establecer científicamente el papel del “aire fresco” en la mecánica de la cinetosis, lo cierto es que un coche sucio y con el aire enrarecido da propensión al mareo, así que lo más probable es que intervengan factores psiconeurológicos que no tienen relación directa con la cinetosis, pero que funcionan a la hora de evitar el mareo… o de facilitar que se produzca. Así, puede ser necesario hacer alguna parada de más en el camino para que la persona que se maree se refresque y para que se mueva físicamente, lo que pondrá en paz al sistema osteomuscular con el aparato vestibular.

Por otra parte, si sabemos que una persona se marea, lo peor que podemos hacer es ponerla en situación. Si vamos a llegar a una zona de curvas y le lanzamos una serie de avisos como: “¿Vas bien? ¿Seguro? ¿Seguro que no te mareas ni nada? ¿Quieres que suba el aire o algo?”, lo más probable es que estemos apelando a su propia sugestión y todo acabe en un mareo de lo más absurdo.

Y como colofón, recordemos que mientras conducimos un coche difícilmente nos mareamos, a no ser que tengamos la tensión arterial por los suelos, claro. La razón es fácil de explicar: un conductor sabe cuándo acelera, cuándo frena y cuándo gira el volante. Aunque lo haga con una cierta brusquedad, sabe qué está haciendo ya que su cerebro recibe informaciones coherentes desde la vista, desde el oído y desde el sistema osteomuscular. Por otra parte, con el tiempo el sistema nervioso suele equilibrarse, así que también es habitual que una persona poco viajada se maree indefectiblemente hasta que se acostumbra al coche. Y es que, aunque a veces no lo parezca, el cuerpo tiene sus propias sabidurías.

Asesoramiento | Dr. Josep Serra
Foto | Mary Witzig, William Whyte, Tom Reynolds