Cómo es la operación salida en el resto de Europa

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Cada año por estas fechas publicamos un artículo ante la primera operación salida del verano, con previsiones sobre los desplazamientos, las medidas de control tomadas por la DGT o consejos para nuestros viajes. Y es que las operaciones de salida y retorno son hechos de gran relevancia en nuestro país, por el alto número de personas que se desplazan y los grandes recursos humanos y materiales que se destinan para desarrollarlo con la mayor normalidad posible.

Pero nunca nos preguntamos si en otros países de nuestro entorno cuentan con fenómenos similares, y cómo trabajan para tratar de mejorar las condiciones de circulación y seguridad vial. Por eso echamos un vistazo más allá de nuestras fronteras.

Francia y los días de grandes salidas

Francia es de largo el país más similar a España con respecto a sus desplazamientos vacaciones. De hecho, los desplazamientos suelen ser más numerosos que en nuestro país, y los problemas de tráfico significativamente más graves. Francia ha batido records negativos en episodios de congestión, con atascos que casi han llegado a alcanzar los 1.000 kilómetros de longitud, como el vivido en 2014 cuando la operación retorno de finales de julio coincidió con la de salida de agosto.

Estas operaciones de desplazamientos son llamados en Francia les jours de grand departs (los días de grandes salidas) o también los Sábados Negros, ya que, a diferencia de España, estos movimientos se producen principalmente en sábado, y desde la madrugada. De hecho, las autoridades francesas recomiendan posponer la salida hasta después del mediodía, e incluso aplazarlo al domingo.

El principal motivo por el que Francia sufre con severidad los desplazamientos vacacionales es por la configuración de su red de carreteras, de estilo radial como en España, pero mucho más centralizada en torno a la capital. También influye que muchos turistas de países como Inglaterra o Alemania, que a España suelen llegar en avión, acceden a Francia por carretera.

Así, la red en torno a París suele absorber los desplazamientos de los turistas británicos que acceden a través de Dover (hasta 400.000 en un sólo fin de semana)  y de holandeses y belgas que entran por carretera al país. También son conflictivos los puntos a lo largo de la costa del Mediterráneo, por los que circulan la gran mayoría de turistas italianos, franceses y alemanes que se dirigen por carretera hacia España, buena parte de ellos musulmanes que se dirigen al norte de África.

Los días negros en Europa

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En el resto de países europeos, especialmente los de Centroeuropa, cuentan también con fechas señaladas donde se disparan los desplazamientos hacia destinos vacacionales. Estos días, de forma similar a Francia, son llamados “Días Negros” debido a la alta siniestralidad que se alcanza.

Sin embargo, existen pequeñas diferencias entre los días negros de algunos países y la operación salida de España. Por lo general, al igual que ocurre en Francia, es más común emprender el viaje vacacional en sábado que en viernes. Por otro lado, tampoco existe una tendencia muy marcada a organizar las vacaciones en quincenas, por lo que los fines de semana pueden ser igual de conflictivos estén o no en el inicio de un mes o una quincena.

Así, podemos encontrar países como Alemania, donde los desplazamientos se concentran en los tres últimos fines de semana de julio y los tres primeros de agosto, sin importar si es inicio de quincena o no. Por otro lado, muchos alemanes procuran escalonar los desplazamientos y tratan de evitar los fines de semana, por lo que hoy en día es relativamente fácil encontrar retenciones entre semana y desde la mañana hasta la noche.

El gran éxodo al norte de áfrica

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Por último, hay un fenómeno que se origina en varios países de Europa y que afecta directamente a nuestro país. Se trata del éxodo de millones de europeos de origen magrebí que cada verano se dirigen al norte de África para reencontrarse con sus familiares.

En concreto, son 2.8 millones procedentes de países como Bélgica, Francia e Italia (más los que ya residen en España) que utilizan los puertos españoles para acceder a sus países de origen en el norte de África, especialmente Marruecos y Argelia. Supone la mayor migración anual de toda Europa, y atraviesa nuestro país de norte a sur y de sur a norte en la operación  retorno.

Supone para algunos en ocasiones una ruta más larga que si lo hicieran desde puertos franceses o italianos. Pero son varios los factores los que propician que sea nuestro país el camino escogido por ellos para llegar a casa. Por un lado, por el ahorro que les supone (unos 2.700€ por familia) poder embarcarse con sus vehículos en ferris desde puertos como el de Algeciras, donde pueden dormir, comer y hacer cierta vida normal.

Por otro, las facilidades que encuentran en el trayecto, con excelentes y seguras infraestructuras y carteles y señales en árabe a medida que se acercan a los puertos. Pero sobre todo por la profesionalidad de agentes de tráfico y voluntarios de protección civil y cruz roja, de los cuales muchos se dirigen a ellos en francés y les guían y asisten en su trayecto.

Este caso, y la comparación con el resto de países, demuestra algo que a menudo nos cuesta reconocer: que somos un país organizado y diligente, con los mejores profesionales e infraestructuras al servicio de todos, y que somos capaces como país de afrontar los mayores retos humanos que se puedan presentar en la actualidad.

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