¿Cómo descender una pendiente muy pronunciada con seguridad (offroad)?

Utah Off Road - Elephant Hill Road
Verano, monte y 4×4, ¿qué más se puede pedir? Para muchos, la experiencia todoterreno es algo que no se pueden perder temporada tras temporada. Preparar la salida, llevar todo lo necesario, dibujar la ruta, quedar con los compañeros, el amanecer, la diversión, unos pinchitos después… Hay muchos grupos y mucho aficionado, y también hay mucha gente que quiere meterse en el mundillo, pero necesita, lo primero, tener claras algunas normas básicas.

Para todos ellos, existen decenas de artículos sobre qué llevar en una salida al campo, y cómo afrontar los diferentes obstáculos o situaciones. Nosotros, ahora, nos vamos a centrar en algo que está al alcance de todo el mundo (porque cualquiera nos lo podemos encontrar), como es descender una pendiente muy pronunciada fuera de la carretera: en un camino, por ejemplo. Es algo que puede, o no, estar relacionado con el 4×4. Con nuestro utilitario podríamos vernos en una situación así, y conviene saber que, a veces, deberíamos dejar pasar esa cuesta y buscar un camino alternativo.

Bajar una cuesta muy pronunciada puede no ser trivial. Es difícil de transmitir, pero la lógica nos dice que, a menos que la cuesta esté exenta de imperfecciones y sorpresas, habrá que seguir una pauta segura que implique que lleguemos abajo de una pieza, y con el coche sobre sus cuatro ruedas.

Las claves para bajar una cuesta muy pronunciada son:

  • Tener paciencia. Si en el mundo real, la paciencia es una buena compañera de viaje, en el campo lo es mucho más. La paciencia nos permitirá no precipitarnos en nuestros juicios, no pasar nada por alto, y contribuirá a que pasemos el obstáculo con garantías. Las prisas no llevarán a nada bueno, os lo aseguro.
  • Reconocer el terreno a pie. Significa detener el coche, bajarse y recorrer la cuesta observando las irregularidades, obstáculos, piedras o raíces que entorpezcan el paso… De todo ello tomaremos nota (puede ser mental, pero hay que estar concentrados).
  • Tener la compañía de otra persona que nos apoye, ya sea memorizando obstáculos, o guiando luego nuestro descenso. Es bastante importante hacerlo con acompañante, y si sabe o que se hace, mucho mejor.
  • Afrontar la rampa a muy baja velocidad, teniendo en cuenta además que existe un ángulo máximo de inclinación que, al pasarlo, hará que nos quedemos panza arriba. No queremos héroes.
  • Si encontramos cualquier indicio de que el descenso puede acabar mal, abortamos y buscamos un camino alternativo. En serio, igual que nadie se lanza a vadear un río a lo loco, nadie baja por una cuesta sin tenerlas todas consigo.

Vía | Driving Fast
Foto | Nick Taylor