El coche autónomo da un paso más con una tecnología que detecta señales del cerebro

coche autónomo Nissan brain-to-vehicle

El último  Salón CES de Las Vegas nos dejó una serie de novedades muy interesantes para el coche autónomo. Los fabricantes de automóviles ya preparan su apuesta para la siguiente década y, en ese sentido, todo parece indicar que la llegada de la conducción autónoma está más cerca de lo que podríamos creer.

En el ámbito de la seguridad vial, el coche autónomo promete reducir la siniestralidad a niveles anecdóticos, de hecho, muchas compañías en la industria ya promocionan su tecnología amparándose en este argumento. Pese a la cercanía que experimentamos, lo cierto es que todavía no tenemos muy claro qué puede llegar a suponer para cada uno de nosotros el coche autónomo, más allá de la visualización de un futuro próximo en el que los “coches que se conduzcan por sí solos”. Los beneficios van más allá de esto. Buenos ejemplos de ello son las últimas tecnologías que unen el cerebro humano con el vehículo.

Ya veíamos hace unos meses que la inteligencia artificial puede ayudar mucho a la seguridad vial. Puede parecer una premisa sacada del género de la Ciencia Ficción, sin embargo, ya hay un fabricante que ha anunciado que está trabajando en este tipo de sistemas relacionando la inteligencia de las máquinas con la propia conducción autónoma. Lo ha hecho precisamente en el ya mencionado Salón CES 2018 de Las Vegas. Se trata de Nissan, que ha bautizado su nuevo sistema como Brain-to-Vehicle, o B2V.

¿En qué consiste el sistema Brain-to-Vehicle?

El fabricante japonés ha aprovechado el etiquetado establecido de las tecnologías de Car-to-Car (C2C o V2V); y entre vehículo e infraestructura, Car-to-Infraestructure (C2I o V2I), para introducir su novedad. El sistema de Nissan presenta dos funcionalidades que conforman su esencia.

Por una parte, es capaz de predecir “señales de que el cerebro del conductor está a punto de iniciar un movimiento – como girar el volante o presionar el acelerador – las tecnologías de asistencia al conductor son capaces de comenzar la acción anticipadamente. Esto puede mejorar los tiempos de reacción y mejorar la conducción manual.”

Por otra, la tecnología permite evaluar y detectar el estado del conductor. Por ejemplo, si reconoce alguna molestia evidente que puede perjudicar la conducción o la seguridad, es posible para esta suerte de inteligencia artificial cambiar el modo de asistencia de manual a autónomo, con el objetivo de prevenir y reducir los riesgos. Todo esto se logra al medir “la actividad de la onda cerebral, que luego se analiza mediante sistemas autónomos. Al anticipar el movimiento previsto, los sistemas pueden tomar medidas, como girar el volante o disminuir la velocidad del automóvil – de 0,2 a 0,5 segundos más rápido de lo que lo haría el conductor”.

nissan brain-to-vehicle CES 2018

El coche autónomo nos conocerá mejor

Esta sincronía entre nuestro albedrío y el del vehículo es otro de los campos en el que los científicos trabajan en pos de la seguridad y el perfeccionamiento de los vehículos autónomos. En ese aspecto y al hilo de lo que comentábamos sobre la conducción autónoma, el vicepresidente ejecutivo de Nissan, Daniele Schillaci, promocionaba así la solución del fabricante:

Cuando la gente piensa en conducción autónoma generalmente tiene una visión impersonal del futuro, donde los humanos tienen el control sobre las máquinas. Sin embargo, la tecnología B2V demuestra lo contrario utilizando las señales del cerebro para hacer de la conducción algo más placentero.

Lo que está claro es que, una vez se avance en esta área, las posibilidades que se presentan son más que interesantes. Por ejemplo, desde el fabricante apuntan que esta  tecnología puede utilizar realidad aumentada para ajustar lo que el conductor ve y crear un entorno más relajante.

A brave new car

Sobre su aplicación hay que tener presente que dista de ser inmediata. No obstante, la próxima década podría depararnos más de una sorpresa al volante, y las tecnologías B2V prometen ser una de ellas gracias al coche autónomo. Y es que, la conducción autónoma es en sí un conglomerado de avances tecnológicos, entre los que se incluirán estos sistemas, una vez vayan evolucionando con modos, por ejemplo, de integrar en la ecuación los sensores encargados de medir la actividad cerebral.

Estos abren además una vía a que el futuro, al contrario de lo que piensan algunos, no sea completamente autónomo. La tesis que sostienen es que con el perfeccionamiento total del coche autónomo la conducción humana pase a ser parte del pasado. No solo eso, sino que, una vez, asentada la conducción autónoma, todo los relacionado con los vehículos, como la forma en la que entendemos las infraestructuras viarias o la gestión de la información relacionada, se adaptarán a la propia evolución de la inteligencia artificial.

Por eso, tecnologías como esta que incluyen al cerebro humano manteniendo los niveles de seguridad hacen posible desmentir esas visiones más lejanas de un futuro únicamente robótico del transporte. Quedan muchos años para que veamos algo así, sin embargo, en la actualidad se están estableciendo los cimientos de la próxima revolución en el transporte.

Imágenes | Nissan

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