Civismo, educación y conducción van de la mano

Enfadado al volante

La Fundación Vinci Autoroutes presentaba hace aproximadamente un mes los resultados de una encuesta que realizó a los conductores europeos de Francia, Alemania, Bélgica, España, Gran Bretaña, Italia y Suecia. Podéis ver varios de los resultados en el siguiente enlace aunque quizás lo más llamativo es que los propios conductores españoles reconocen que son los que más pitan al resto. El civismo (o la falta de él), la educación (o la falta de ella) van de la mano con la conducción.

Tocar el claxon para evitar un accidente es lo que se debe hacer al mismo tiempo que uno mismo intenta la maniobra evasiva. Y en la mayoría de las ocasiones no es necesario llegar más allá. Ni intentar reventar los tímpanos del resto de los conductores, ni meter el morro del coche porque yo tengo razón (cuántas colisiones habré visto por ese motivo), o empezar a mentar a los familiares del otro conductor. ¿De qué nos sirve?

En la mayoría de las ocasiones no nos servirá de nada. Primero porque hay que estar muy mal de la cabeza para intentar enfrentarse a otra persona que no sabes ni tan siquiera si está dentro de sus cabales. Igual en frente te encuentra a un tipo que le da igual llevarte por delante. Te puedes creer el más chulo y en poder de la verdad, pero el otro puede serlo aun más (creo que no hace falta dar más explicaciones).

Lo mejor es dejarlo correr. ¿Hubo colisión? No. ¿Hemos conseguido evitarlo? Sí. Felicitémosnos por ser unos buenos conductores que son capaces de prever las malas maniobras de los demás. Así llegaremos más lejos que ellos, literalmente.

Pero bueno, a veces es difícil pedir educación a los conductores cuando en el día a día no la tienen. Que hay de los buenos días al camarero cuando entras en una cafetería, del por favor, del gracias, del hasta luego. De ceder el paso en una puerta, de dejar salir del metro antes de entrar, de ayudar a esa señora mayor que tiene problemas con una de sus bolsas…

… de parar en un paso de peatones, de dejar entrar a un vehículo que espera pacientemente para un cambio de carril, de cambiarnos en la autopista para facilitar la maniobra de incorporación, de acordarse que en ciudad los autobuses tienen preferencia cuando salen de la parada, de no parar encima de un paso de peatones, de una rampa para minusválidos, en el carril bus para ir ahí al lado.

Foto | Indi Samarajiva