Cómo circular con seguridad en bicicleta por la ciudad

Ciclista y coche

Seguimos celebrando la Semana Europea de la Movilidad. Esta vez nos centramos en la la bicicleta ya que es uno de esos medios de transporte calificados de ideal por las múltiples ventajas asociadas, principalmente en entorno urbano. Transitar en bicicleta por la ciudad ayuda tanto al que la utiliza, por el ejercicio físico y el ahorro en transporte que implica; como a los que hay a su alrededor, reduciendo el tránsito de vehículos y el impacto de las emisiones contaminantes. Las ciudades del Norte de Europa pueden dar buena cuenta ello.

Mientras tanto, en latitudes más cálidas, nos esforzamos para que el ciclismo urbano se integre poco a poco. Uno de los pilares fundamentales para garantizar esto es que los usuarios de la vía conozcan y respeten la normativa.  Vamos a repasar algunas de las directrices esenciales para los que se aventuren a coger la bicicleta por la ciudad.

Para fomentar la correcta utilización de la bicicleta por la ciudad, la Fundación MAPFRE ha lanzado la  campaña #EnMisPedales, que aúna recomendaciones para ciclistas, consejos para los conductores de coche y una serie de pautas para el respeto y la convivencia entre ambos. Un interesante contenido al que puedes acceder aquí.

Desde la Fundación MAPFRE recuerdan a los conductores la importancia de asegurarse de que no haya bicicletas a la hora de maniobrar o girar o el respeto de la distancia mínima de seguridad de 1,5 metros al adelantar a un ciclista.

La colaboración del resto de usuarios en el fomento del uso de la bicicleta por la ciudad es vital. Sin embargo, para el caso que nos ocupa, hemos de poner las manos en el manillar para tratar de ser mejores ciclistas urbanos.

Mimemos la bicicleta

Antes de dar la primera pedalada, tenemos que prestar atención a la bicicleta y sus elementos asociados. No debemos descuidar su mantenimiento, pues de este depende en buena medida nuestra seguridad. Tenemos que asegurarnos de que transmisión, frenos y dirección funcionan correctamente, a la vez que los neumáticos se encuentran un buen estado y con una presión correcta (en las cubiertas podemos encontrar el rango de presión exacto que se ha de aplicar).

Bicicleta por la ciudad de París

Nuestra comodidad también es importante, de ahí que tengamos que tener en cuenta factores como la talla de la bicicleta, la postura según el tipo de bicicleta que se trate o el tipo de sillín y la altura del mismo. Las prendas que elijamos también van a influir en el confort de nuestras pedaladas.

La mayoría de estos consejos se pueden aplicar si la bicicleta es nuestra. Sin embargo, puede darse el caso de que utilicemos servicios de bicicleta compartida, como Bicimad en Madrid. En estos casos es esencial comprobar el estado de la bici antes de sacarla del tótem. Para ejemplo comentado de Bicimad, el portal web del ayuntamiento de Madrid posee una FAQ relacionada con algunos factores básico de las seguridad.

Casco e iluminación

No está de más que utilicemos el casco. Aunque el artículo Artículo 118 del Reglamento General de Circulación indica la obligatoriedad de usar un casco homologado siempre que circulemos fuera de poblado, se recomienda su uso general, y más teniendo en cuenta el mayor tránsito que encontramos en espacios urbanos.

La iluminación es otro aspecto imprescindible para circular en bicicleta por la ciudad. Debemos contar con un alumbrado mínimo: luz de posición blanca en la parte delantera, luz de posición roja en la parte trasera, catadióptrico rojo en la parte trasera que no sea triangular y opcionalmente catadióptricos amarillos en los radios de las ruedas y en los pedales.

Recordamos que según el Reglamento es obligatoria esta iluminación “entre el ocaso y la salida del sol, en pasos inferiores o túneles, o en vías urbanas o interurbanas insuficientemente iluminadas”. Estos sistemas han de ser visibles a una distancia mínima de 150 metros.

Circulando en bicicleta por la ciudad

Carril bici en Copenhague

Las situaciones que podemos encontrarnos “al manillar” son múltiples. Vamos a tratar de sintetizar las más relevantes. Como cualquier otro conductor, debemos poner toda nuestra atención. Conviene recordar que está prohibido circular bajo los efectos de las drogas o el alcohol. Lo mismo ocurre con el vetado uso del teléfono móvil o los auriculares. Estos últimos forman parte del decálogo de conductas de las que muchos ciclistas han de olvidarse.

En bicicleta por la ciudad se ha de transitar siempre en línea recta por el carril de la derecha, o bien, por el más cercano a la acera. No está permitido zigzaguear entre el resto de vehículos parados o en movimiento. Del mismo modo, hemos de mantener la distancia de seguridad de 1,5 metros con el vehículo que nos precede.

No podemos olvidarnos de la señalización, comprobando quien viene detrás de nosotros, e indicando con los brazos el sentido de nuestra maniobra. La Guía del Ciclista de la Fundación MAPFRE ofrece un contenido exhaustivo en este campo.

El respeto a estas normas no significa que el ciclistas se haya de amedrentar. Es importante que ocupemos el centro del carril para hacernos visibles y ceñirnos a nuestra derecha en caso de que nos adelanten. Relacionado con esto, hemos de prestar mucha atención a los vehículos detenidos o estacionados temporalmente en el carril.

Semáforos, aceras y peatones

Una de las fuentes de conflictos entre conductores, ciclistas y peatones son las intersecciones y las aceras. De estas últimas, recordamos una vez más que las bicicletas no pueden circular por la acera. Así lo estipula el Reglamento General de Circulación, de jerarquía superior a cualquier ordenanza municipal. Por mucho que el ayuntamiento local inste a ello a través de su potestad normativa, la norma superior se impone.

Si queremos llevar la bicicleta por la acera, debemos desmontar y empujarla a través de la misma. En esta situación debemos estar pendientes del resto de peatones que nos rodean.

Los ciclistas han de respetar las normas en las intersecciones, y sobre todo, no obviar los pasos de peatones y los semáforos en rojo. Al igual que muchos ciclistas en ciudad muestran un escrupuloso respeto a esta regla básica, los hay que siguen saltándose los semáforos. Esta situación entraña un riesgo mayúsculo. Además, hacen un flaco favor al resto del colectivo ciclista.

Carriles bici y ciclocarriles

Carril bici y peatonal

Los carriles bici y los ciclocarriles son una asignatura complicada en las grandes ciudades. Por una parte, acarrean una serie de ventajas indudables. Aumentan la seguridad de los ciclistas y fomentan el uso de la bicicleta por la ciudad. Por otra parte, no es todo oro lo que reluce. Hay mucho carriles que dejan mucho que desear.

La normativa sobre la obligatoriedad del carril bici tiene que ver con cómo están señalizados. En el caso de que encontremos la señal circular R-407a, tenemos la obligación de circular por el mismo. Esto, en algunas ocasiones, supone situaciones complicadas para algunos ciclistas. Por ejemplo, podemos encontrar casos de ayuntamientos que colocan esa señal en carriles bici de difícil tránsito para ciertos tipos de bicicleta.

De existir la R-407a, esta indica además exclusividad para los ciclos. Es decir, los peatones no pueden transitar por el carril bici. De ahí que muchos municipios, para cumplir más adecuadamente la normativa, sustituyan la mencionada señal por la S-35, informativa de la existencia del carril.

Y recuerda, no estás corriendo el Tour de Francia

Cumplir con  lo dicho tiene relación con circular a una velocidad adecuada. Como todos los vehículos, las bicicletas también han de respetar los límites de velocidad establecidos para cada vía. Se recomienda además que no sobrepasen los 40 km/h o los 20 km/h en zonas residenciales.

Estas recomendaciones son muy relevantes con el uso cada vez más popular de las bicicletas eléctricas. Tenemos que tener en cuenta la velocidad a la hora de acércanos a pasos de cebra, intersecciones, glorietas, o en condiciones de lluvia, nieve, nubes de polvo, niebla, etc.

Para alguien que pretende iniciarse en esto de circular en bicicleta por la ciudad, puede resultar algo apabullante tanta información. Sin embargo, según pasan los kilómetros, se comprueba cómo la normativa y los consejos se van interiorizando rápidamente. No es incompatible disfrutar de la bicicleta por la ciudad con el cumplimiento de las reglas y las recomendaciones.

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