Ciclogénesis: todo lo que tienes que saber para una conducción segura

Conducción segura con ciclogénesis

Con la llegada de la borrasca Gabriel a nuestro país (y los frentes que le van a seguir estos días), ha vuelto a ponerse en boca de todos el término ciclogénesis. Este fenómeno es especialmente relevante para la seguridad vial por suponer el proceso de creación de ciclones y tormentas. Y más aún en casos como los de Gabriel, formado por un proceso de ciclogénesis explosiva, esto es, de forma repentina, pudiéndonos coger desprevenidos si no tomamos las precauciones adecuadas.

El viento, un peligro por sorpresa

El viento es un elemento especialmente peligroso en la carretera, porque supone un importante factor sorpresa. Cuando llueve, nieva o hay niebla, ya sabemos que debemos extremar la precaución. Pero al viento no lo vemos venir, y si viene racheado y en ráfagas, puede golpear nuestro vehículo en cualquier momento y pillarnos por sorpresa.

Aún si el viento no viene racheado y es sostenido, también debemos circular con precaución. Nuestro vehículo en este caso actuará como la vela de un barco, y cuando mayor sea este, más resistencia tendrá. Si el viento es lateral, notaremos como el viento nos empuja hacia el lado hacia el que sopla, y deberemos contrarrestar la fuerza girando levemente hacia el lado contrario.

Esta maniobra, necesaria por otro lado, conlleva un peligro: cuando entramos en un túnel o pasamos junto a un edificio, éste hará efecto pantalla, cesará la fuerza del viento y si no corregimos la trayectoria, el coche se nos puede desviar y perder el control del mismo.

Viento y adelantamientos, doble riesgo

Conducción segura con ciclogénesis

Este efecto pantalla es especialmente peligroso cuando adelantamos a otro vehículo (peor si es un camión) y es éste el que nos hace efecto pantalla. En este caso debemos esperar un efecto succión hacia el vehículo cuando iniciemos el adelantamiento, y un nuevo golpe de viento cuando lo estemos sobrepasando.

Tanto si el viento viene racheado como si es sostenido, las precauciones que debemos tomar son básicas pero muy efectivas:

1. Moderar la velocidad en todo momento
2. Sujetar el volante con firmeza y, por supuesto, con ambas manos
3. Mantener una distancia de seguridad con los otros vehículos mayor de la habitual.
4. Saber prevenir los golpes de viento y tratar de anticiparnos a los zarandeos.

Si en cambio circulas en motocicleta, ya sabrás que el viento es uno de los peores enemigos de los motoristas. En este caso, el riesgo de perder el control es mayor, y también corremos el peligro de ser derribados por un golpe especialmente fuerte. Para evitarlo, además de tratar de prever cuando nos golpeará el viento, debemos cuidar especialmente la postura para contrarrestar su fuerza. Y por supuesto, debemos rodar bien abrigados y con la visera del casco bajada.

Lluvias y nevadas tras la ciclogénesis

Conducción segura con ciclogénesis

Las ciclogénesis, como es el caso de Gabriel, también viene acompañados de lluvias y nevadas, por lo que las circunstancias en la carretera empeoran considerablemente. En uno y otro caso los mayores problemas son los mismos: por un lado, la menor visibilidad que contamos de la vía y los vehículos de nuestro alrededor; por el otro, la menor adherencia con la que cuenta nuestro coche debido al agua, la nieve e incluso el barro que se puede formar en carreteras más sucias.

Para contrarrestar la falta de adherencia y evitar perder el control de nuestro vehículo, las precauciones que podemos tomar son igualmente sencillas pero efectivas:

  1. Moderar la velocidad y circular incluso por debajo del límite de la vía
  2. Estar atento a las balsas de agua, pero no esquivarlas sino cruzarlas con precaución
  3. Mantener una distancia de seguridad con los otros vehículos mayor de la habitual
  4. Evitar los frenazos y las maniobras bruscas
  5. Mantener limpios y en buen estado los limpiaparabrisas, y sustituirlos si es necesario
  6. En caso de nevada, utilizar la marcha más larga posible en llano, y la más corta en descenso.
  7. Para detener el vehículo, mejor utilizar el freno motor.

El neumático, el mejor aliado contra las ciclogénesis

Conducción segura con ciclogénesis

Como hemos visto en todos estos casos, el mayor peligro que podemos sufrir en las ciclogénesis es perder el control de nuestro vehículo. Y que uno de los principales motivos de ello es la falta de agarre que podamos tener en la carretera. Por supuesto, la mejor arma para combatir este problema es contar con unos neumáticos adecuados.

El buen estado de las ruedas es fundamental. Si vamos a salir de viaje, es importante comprobar que la presión de los neumáticos es la correcta, e incluso días antes deberíamos revisar que se encuentren en perfectas condiciones, que la goma no muestre signos de desgaste y que el dibujo cuente con la profundidad suficiente para poder evacuar el agua en caso de lluvia. Con ello, tendremos tiempo de sustituirlos por unos nuevos si lo viésemos necesario.

En este caso, sabemos que cuando el frío aprieta debemos contar con neumáticos de invierno (aquellos que cuentan con las marcas M+S y 3PMSF). Podemos cometer el error de pensar que este tipo de neumáticos están destinados a circular por nieve; y efectivamente con ellos no tendremos la obligación de poner cadenas a nuestras ruedas. Pero también cuentan con un dibujo con canales más anchos y profundos, lo que los hacen idóneos para la lluvia; y con unos compuestos pensados para circular en las temperaturas más bajas.

Por último, si no estamos dispuestos a comprar neumáticos de invierno para tener que volver a cambiarlos cuando llegue el calor, debemos saber que existen los neumáticos de verano con prestaciones de invierno. Es el caso de la gama Michelin Crossclimate, que cuentan con todas las garantías  de funcionar en seco y con altas temperaturas, pero también con los certificados M+S y 3PMSF arriba indicados.

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