Dibujando el retrato robot del ciclista más vulnerable

ciclista más vulnerable

El uso de la bicicleta se ha convertido en una prioridad para la mayoría de administraciones de nuestro país, pese a que en muchas ocasiones no se refleje en las medidas que se adoptan. Así, lo refleja, por ejemplo, el actual Plan Aire. Sus beneficios, cada vez más comentados, están animando a que cada vez sean más los que se animan a ser ciclistas, tanto en su faceta deportiva como de medio de transporte urbano.

Es irremediable, por tanto, que el número de incidentes asociados a la bicicleta vaya en aumento. De ahí la relevancia de formar e informar, tanto a ciclistas como a conductores, ante este aumento de la utilización de la bicicleta. No hay que olvidar que estamos ante uno de los colectivos con mayor riesgo asociado. Por eso, es importante determinar cómo es el ciclista más vulnerable.

Han sido varios los estudios que se han realizado en los últimos años en España sobre este asunto. En ese sentido, la Fundación MAPFRE ha venido dedicando un especial esfuerzo para concienciar y reducir la siniestralidad asociada al ciclista más vulnerable. Así es cómo se está trabajando para conseguir aumentar en un millón el número de ciclistas sin que aumente su tasa de mortalidad con campañas como #EnMisPedales.

 ¿Qué hace al ciclista más vulnerable?

ciclista ciclismo urbano seguridad vial

El año pasado la revista Tráfico y Seguridad Vial editada por la DGT se hacía eco de una investigación muy interesante llevada a cabo por investigadores de la Universidad de Granada. El equipo que encabeza el profesor Eladio Jiménez plasmó los resultados en un estudio que lleva por nombre “Efecto de los factores dependientes del individuo, el vehículo y el medio ambiente sobre la mortalidad por lesiones de tráfico en ciclistas en España entre 1993 y 2013”.

El estudio resalta factores esenciales de vulnerabilidad, como la edad (vulnerabilidad creciente al superar los 35 años), no utilizar el casco o cometer infracciones asociadas a un mayor riesgo de colisionar con otro vehículos. El propio Jiménez apuntaba a jóvenes y ancianos como grupos de edad con mayor riesgo:

(…) por razones diferentes: los ciclistas más jóvenes, debido sobre todo, a su menor experiencia y menor percepción de riesgo, y los de mayor edad por su capacidad de reacción disminuida”.

El profesor señalaba que, el riesgo actual se debe en gran parte a que las ciudades aún están diseñadas exclusivamente para los vehículos a motor y que se debería trabajar para cambiar esta situación.

Trabajando por la seguridad ciclista

Lo cierto es que está es una asignatura pendiente. No existe fórmula mágica para erradicar la vulnerabilidad de los ciclistas (al menos hasta que no se consolide la conducción autónoma). Se ha de conseguir a base de esfuerzo y persistencia en la seguridad vial y también de inversión en infraestructuras, como carriles bici y ciclo carriles, que permitan una integración efectiva y segura del uso de la bicicleta. En ese aspecto, hace unos días os contábamos qué elementos debía tener una calle perfecta.

Por lo que respecta al propio ciclista y fuera de factores de riesgo externos (que no poco importantes,  como el comportamiento de los otros vehículos o la propia climatología), se puede hacer bastante para aumentar su seguridad, tanto para los que realizan una práctica más deportiva y alejada de la ciudad, como los que usan la bicicleta para sus desplazamientos urbanos.

10 consejos breves para ser un ciclista seguro

Lógicamente, no podemos luchar contra factores de riesgo como la edad, pero sí contra otros mucho más tangibles y realizable. Este decálogo dedicado al ciclista que quiera iniciarse puede que ayude a esclarecer aún más la cuestión:

  1. Conoce bien la bicicleta y en ese aspecto…
  2. Elige e infórmate bien sobre la bicicleta a la hora de adquirirla.
  3. Realiza un mantenimiento adecuado y periódico de la bicicleta.
  4. Elige un equipamiento idóneo en función de la práctica que realices.
  5. Infórmate de la normativa relacionada con el uso de la bicicleta.
  6. Respeta esas reglas en tu uso diario u ocasional.
  7. Fomenta la convivencia y el respeto con el resto de usuarios de la vía.
  8. Presta especial atención a factores como la visibilidad o la señalización.
  9. Utiliza el casco (abrochado), incluso cuando no sea obligatorio.
  10. No consumas alcohol u otras drogas y no descuides la concentración “al manillar”.

Bicicletas y coches

El ciclista más vulnerable tiende a incumplir, sin dudas, estos comportamientos señalados. Entidades como ConBici también ofrecen recomendaciones y un apoyo fundamental para los ciclistas.

Del mismo modo, el resto de vehículos deben ser plenamente conscientes de esa vulnerabilidad de los ciclistas. Como decimos, la responsabilidad no recae tan solo en los hombros del ciclista. Es algo que los colectivos asociados de la bicicleta suelen recordar a menudo. Solo así se podrá lograr la tan deseada convivencia. Vivimos un momento crucial en el que el uso de la bicicleta no hace más que incrementarse.

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