Ceguera por falta de atención y ceguera al cambio

Focalizar la mirada, un ejercicio peligroso

Cuando conducimos, nos enfrentamos a un montón de información que nos llega de todas partes. Se dice que hacia el 90 % de los estímulos que percibe el conductor los recibe por la vista pero, ¿cuántos le son verdaderamente útiles al conducir? Necesitamos seleccionar la información para no saturarnos.

Podríamos pensar que esa selección es más sencilla cuanto menos tráfico tenemos a nuestro alrededor. Al fin y al cabo, todo lo que vemos debe ser procesado por el cerebro, y ese proceso se realiza mientras nos hallamos en movimiento, con cosas que se mueven a nuestro alrededor y también con cosas que permanecen quietas. En un escenario complicado…. distraerse es fácil. Pero, ¿en un escenario tranquilo no podemos caer en el mismo problema? Hoy vamos a hablar de la ceguera por falta de atención y la ceguera al cambio, dos fenómenos divertidos… que tienen serias implicaciones en la seguridad vial.

Yo creo que todos, directa o indirectamente, hemos oído hablar del estudio de Daniel Simons, un documento que data de 1999 donde se revela que cada vez que fijamos nuestra atención en un aspecto de nuestro entorno desatendemos lo que nos rodea, hasta el punto de llegar a no ver… Un momento, pongo el vídeo de Simons por si hay alguien que todavía no lo conozca y luego sigo. Se trata de contar cuántos pases realizan los jugadores vestidos de blanco:

Tanto quien supiera del vídeo como el que lo acaba de descubir ahora sabrán que mientras ponemos atención a un punto desatendemos el resto, y eso lógicamente acarrea un problema no cuando estamos tranquilamente sentados ante el ordenador, sino cuando nos hallamos en medio de un entorno de tráfico. Es lo que se llama ceguera por falta de atención: lo que no buscamos con la mirada, no lo vemos, es como si no estuviera ahí. Si focalizamos la mirada en un punto, nos perdemos el resto del entorno.

En cambio, cuando ya sabemos de qué va la cosa nos es mucho más fácil identificar lo que estamos viendo, ya no se nos pierde un detalle porque sabemos lo que va a pasar.

Ahora viene lo interesante…

De todas formas, ahora me permito darle al asunto una nueva vuelta de tuerca, por cortesía del mismo Simons, y pongo otro vídeo de este mismo equipo de trabajo que creo que es menos conocido y con el que, en consecuencia, podremos trabajar un poco más. Hala, vamos a contar pases de balón entre jugadoras vestidas de blanco:

¿Qué? ¿Tenemos algún problema en la vista? No, de ningún modo, lo que ocurre es que los seres humanos normales y corrientes no vemos aquello que no buscamos con la mirada. Y aquí está la clave de la ceguera al cambio: si estamos pendientes de buscar a un gorila, nos perdemos los cambios inesperados, sencillamente no los vemos aunque delante nuestro nos quiten un jugador o nos cambien el color de las cortinas del fondo.

Y todo esto, trasladado al coche, es un problema evidente que, cuidado, ocurrirá lo mismo en medio de un entorno de tráfico denso que en un escenario tranquilo. Sumar la ceguera por falta de atención y la ceguera al cambio supone un riesgo más que evidente que tiene que ver con no ver lo que tenemos delante o no ver lo que tenemos delante por exceso de confianza, que no sé qué es más grave.

Moraleja: por muy tranquila que parezca estar la carretera y por muy controlada que te parezca tener la situación, presta atención a tu entorno, no vaya a ser que te salga un gorila… o te cambien las cortinas de color o se te escape uno de los jugadores del partido, que nunca se sabe.

Enlace | Gorillas in our midst: sustained inattentional blindness for dynamic events
Videos | The invisible gorilla
En Circula Seguro | ¿Estás por lo que estás o matamos al ciclista?

  • pepserra

    Muy cierto:

    La mente humana , fuera de lo limitada que algunos pretenden, es especialmente buena en poner focos de atencion en tareas que lo requieran, dejando el piloto automatico en cambiar de marchas , frenar o acelerar o poner el intermitente(eso es conducir) , lo otro : CIRCULAR…

    yo le voy a dar una vuelta al comentario final:
    (de hecho ya lo hice cuando replique a escargot en un post sobre las distracciones)

    en realidad si despues de conducir po trafico denso alguin nos dice…
    Pero hombre!!!! ¿No te has fijado que el cartel luminoso del Banco Tio Gilito pojemplo ya lo han canviado en el cruce de la calle no se que con no se cual? Yo pensaria:

    1-formas parte de la extensa mayoria de humanos…no eres ningun despistado, al contrario…

    2-mas te vale no haber atendido al cartel de la azotea del susodicho Banco y si a lo que se movia en tu entorno, al tiempo que escuchabas como tu copiloto te dice que le puso al pollo que te comiste ayer que quedo requete…

    😉

  • stormer

    “no vaya a ser que te salga un gorila”

    De gorilas están llenas las carreteras. Al volante desde luego que muchos no se comportan como humanos…

  • capreolus

    Dos claros ejemplos de la atención concreta y difusa. Por cierto, las técnicas de observación (pre-conductores) se aprenden en clase y no precisamente con test. Muy bueno maestro 😉

  • Antonio Serrano

    Estos videos no por antiguos son mejorables. Creo que ilustran muy bien la idea que planteas. Al final mirar y ver son fenómenos distintos. Este problema además de interesante es importante, pues afecta a todo tipo de tareas y profesiones (pilotos de aviación, por ejemplo!!).

    Conduciendo hay que hacer un tremendo esfuerzo por no confiarse y tratar de recabar toda la información necesaria, moviendo el foco y haciéndose una composición global.

    ¡Bienaventurados los que sólo atienden a la conducción, pues suponen un menor riesgo para ellos y para los demás!

    ¿No os ha pasado alguna vez que habéis pasado por un mismo sitio conduciendo y como pasajero, y ves una realidad completamente distinta? De repente, te fijas en que existe el Banco Tío Gilito, en la tienda de toda la vida que se nos aparece como nueva, etc.

    Y el fenómeno que complementa esto: el conductor incapaz de ver las señales, de “leer el tráfico” pero al que no se le escapa un determinado modelo de coche, un determinado “modelo” de muchacha (o muchacho), etc. Vamos, que debe influir en gran medidad la motivación y el interés que le pongamos al asunto a la hora de dirigir la mirada y la atención.