Carril bici vs ciclocarril: lo que opinan los colectivos ciclistas

“Carrilistas” o calzadistas” he aquí un debate que está surgiendo en el ciclismo urbano. Dos posturas bien marcadas: una favorable a la instalación de infraestructuras segregadas, a través de los carriles bici como es la del carrilista y otra contraria, la del calzadista, que apuesta por la coexistencia de las bicis con el resto del tráfico.

Dos posturas a la hora de ir subidos encima de la bici, que cada vez parecen más encontradas que cercanas, cada una con sus virtudes y sus defectos.

Pongámonos en situación, no hace más de un mes que el área de Desarrollo Urbano Sostenible del Ayuntamiento de Madrid ponía en conocimiento de los ciudadanos la revisión del plan director para la movilidad ciclista que planea poner en marcha este año. Un total de ocho itinerarios de hasta 40 kilómetros de longitud, diseñados sobre la red ciclable existente, que el Ejecutivo que dirige Manuela Carmena puso a disposición de las distintas asociaciones que representan los intereses de los ciclistas para que eligieran tres rutas, cuya creación consideraran la más prioritaria.

Tras realizar el trabajo encomendado, la asociación Madrid Ciclista con más de 100 usuarios afiliados lo tiene claro y abogan por la circulación ciclista integrada con el tráfico. En este sentido aseguran que el ciclocarril, aquel con límite de velocidad a 30 km/h por el que pueden circular las bicicletas es la mejor solución para la ciudad, siempre que “esté combinado con medidas de restricción al uso del coche, el control de velocidad y campañas educativas”, según su portavoz Pablo Carrascosa.

La mencionada asociación rechaza, en todo caso, el carril bici urbano, ya que “el lugar de las bicicletas, como el de cualquier otro vehículo es la calzada”.

Para ConBici, la coordinadora que aglutina a las principales asociaciones ciclistas de España, la cuestión sobre el carril bici o el ciclocarril no está tan clara, puesto que ambas “son soluciones complementarias, ya que cada calle de cada ciudad plantea retos de movilidad, que en cada caso, deben ser evaluados”, señala su coordinador, Ignacio Sánchez.

En la misma línea, la Red de Ciudades por la Bicicleta, que aglutina a casi un centenar de entidades locales del país para coordinar acciones en materia ciclista y movilidad urbana, tampoco se decanta por una solución en concreto, pues “lo que sirve para una ciudad no vale para otra, incluso lo que puede funcionar en una calle de una misma ciudad no puede valer en la de al lado. Hay que evaluar tramo por tramo, para establecer la necesidad de un carril bici u otras alternativas para el fomento de la bicicleta en nuestras ciudades”, apunta su secretario técnico Nacho Tomás, secretario técnico de dicha asociación.

En cualquier caso, “los carriles bici segregados, deben situarse en la calzada, no en aceras, para evitar conflicto con los peatones, ya que son lo primero y quitarse espacio no es lo correcto. Hay que ganarle metro a metro el sitio a los vehículos privados y empezar a bajar las ‘aceras-bici’, existentes en la calzada, eliminando un cordón de aparcamiento o un carril de circulación”, puntualiza.

 

Y desde las asociaciones de automovilistas ¿qué opinan?

A pesar de que en muchas ocasiones se produzcan conflictos entre ciclistas y automovilistas, desde la Asociación de Automovilistas Europeos (AEA) se inclinan por el tráfico mixto de bicicletas y coches. “Lo ideal seria que cada usuario tuviera su plataforma exclusiva”, reconoce su presidente Mario Arnaldo. “Sin embargo, el espacio en las ciudades es limitado y eso no siempre es posible. Por ello, en los casos en que el espacio destinado al carril bici supone quitárselo a las aceras o a la calzada, preferimos que las bicicletas se mezclen como un vehículo más con el resto de la calzada”.

Con este enfrentamiento entre posturas está claro que las ventajas o inconvenientes dependen del cristal de la asociación en que se mire. Para conocer su postura al respecto, te invitamos a que mires los argumentos a favor y en contra de nuestros protagonistas.

 

A favor del carril bici

  • Da una mayor confianza a la hora de coger la bici. La gran ventaja que aporta el carril bici es la seguridad, tanto real como percibida, lo cual “anima a que sea mucho más utilizado que los ciclocarriles, que por compartir el mismo espacio no enganchan a nuevos usuarios”, asegura el coordinador de ConBici. En la misma línea se mantiene la AEA, quien los califica de “más seguros” sobretodo para “los ciclistas menos acostumbrados al tráfico”.
  • Crea formación. Los carril bici son un “espacio óptimo para formar y preparar nuevos ciclistas, que, inevitablemente, tendrán también que transitar  por ciclocarriles o por calzadas sin señalización alguna”, opina Ignacio Sánchez.
  • Promueve el uso de la bicicleta en ciudad. La mayoría de los expertos coinciden en que las vías ciclistas segregadas son herramientas muy útiles para promover su funcionamiento en ciudad, además de ser viales recomendados por ECF (Federación Europea de Ciclistas), aclaran desde ConBici.
  • Mayor seguridad. Los accidentes por cada millón de desplazamientos en bicicleta se han visto reducidos en un 50 por ciento, según el último Análisis sobre la movilidad ciclista en Sevilla, publicado en 2015 por el Sistema Integral de la Bicicleta de la Universidad de Sevilla.
  • Aumenta el uso de la bicicletas: dónde más estructuras hay es donde más se utiliza la bicicleta. Un buen ejemplo en Sevilla con más de 120 kilómetros de carril bici, apunta Ignacio Sánchez.

Inconvenientes del carril bici

  • Saca a las bicis de su espacio legítimo. Con la inclusión de esta vía, aumenta el acoso vial en la calzada y transmite una falsa sensación de seguridad, que en realidad disminuye en cada cruce, aseguran desde Madrid en bici.
  • Dependencia. Su uso “crea ciclistas dependientes e invita a circular cuando la acera se acaba”, afirma Pablo Carrascón.
  • Reducen espacio de la calzada. Los carriles bici a costa de las calzadas, “comprimen el espacio destinado al coche e incluso pueden aumentar el espacio para las aceras en viales donde puede ser aconsejable un carril bici direccional, manifiesta ConBici.
  • Afecta al diseño de las vías. El carril bici complica enormemente el diseño de las vías al introducir maniobras completas, al tiempo que, no produce ningún cambio en el abuso del coche, señalan desde Madrid en bici.

 

Y del ciclocarril…

  • Un vehículo más. “Visualizan la bicicleta como un vehículo más y en caso de accidente por exceso de velocidad, otorgan un espacio jurídico”, aseguran desde ConBici.
  • Menor coste. Su menor coste de construcción y de mantenimiento hacen de esta una ventaja a tener en cuenta, según la AEA, a través de su presidente, Mario Arnaldo.
  • Invita a salir en bici. Este espacio vial “legitima la presencia de la bici en la calzada y anima a usarla. Además, reconoce como válida la forma más segura de conducir por ciudad, por el centro del carril”, asegura Ignacio Sánchez

 

También presenta inconvenientes

  • Desfase de velocidades. En el ciclocarril la velocidad suele estar limitada a 30 km/h, cuando una bici puede circular a la mitad, incluso a 6 km/h, si se trata de afrontar una rampa. Esto produce un desfase de velocidades, que “no aporta seguridad vial al ciclista”, apuntan desde ConBici.
  • No crea nuevos usuarios de la bici. “Los ciclocarriles en las grandes arterias de las ciudades no incentivan a la inmensa mayoría de los progenitores a llevar a los menores circulando con ello y si la infancia no se acostumbra a circular en bici, después será más difícil que cambie sus hábitos”, señala el coordinador de ConBici.

¿Qué pasa con los carriles bidireccionales?

Son “una barbaridad, ya que incrementan muchísimo la complejidad y el peligro en cada cruce y son generalmente, espacios estrechos, en los que los ciclistas se cruzan, muchas veces a gran velocidad con grados de pericia dispares”, asegura Pablo Carrascón. Además presentan un riesgo añadido para los peatones, que “esperan el tráfico en sentido regular de los carriles”.

Lejos de evaluar con un criterio unificado desde ConBici apuntan a que “cada carril es diferente”. Para concluir que a día de hoy es”muy difícil dar una valoración, ya que ni tan siquiera hay criterios técnicos unificados para su construcción”.

Los hay quien como en la AEA, no lo ven como una solución peligrosa si se “respeta el sentido a la marcha y no se invade por peatones”.

 

Fotos | Cancillería del Ecuador, Bart Omeu, en bici x bcn

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