Campaña de concienciación DGT, verano 2010 (y 2): Vídeos de concienciación, sentido y sensibilidad

Teléfono

Si ayer comencé esta reflexión hablando del lema principal de la campaña de la DGT, según el cual “todos sabemos cómo evitar un accidente”, hoy quiero centrarme en el spot que ha empleado este verano la DGT para concienciar a los ciudadanos en la necesidad de reducir la siniestralidad vial.

Es un vídeo que nos sitúa en el entorno de la consecuencia del siniestro, en el momento en el que el familiar de la víctima comienza a ser por ella misma víctima de la carretera, en el momento en el que recibe la llamada, y yo me pregunto hasta qué punto vídeos como este cumplen con su objetivo.

¿Le echamos un vistazo?

Es un vídeo que nos muestra el momento en el que diferentes personas en diferentes situaciones reciben la más terrible de las llamadas telefónicas, aquella que les informa de que un familiar suyo ha resultado fallecido como consecuencia de un accidente de tráfico, por utilizar esa aséptica terminología que parece haber sido diseñada para que se utilice en estos casos.

Y ahí va la pregunta del millón: ¿sirven estos anuncios para crear conciencia sobre el problema vial?

A un conductor que tenga una determinada tendencia a uno o varios factores de riesgo, como el alcohol, las drogas, el gusto por la velocidad inadecuada, la falta de atención a la carretera, el nulo interés en el cumplimiento de las normas, el desconocimiento más completo de cuál es el programa de mantenimiento de su coche o en qué carretera es más fácil que haya atascos, a una persona que no tiene ningún tipo de control sobre los factores de riesgo que le incumben a la hora de ponerse al volante, ¿qué le están contando? Le están diciendo que haga lo que sea pero que no se mate, y ya.

¿Y eso sirve de algo?

Quien tiene una determinada tendencia hacia un factor de riesgo no va a cambiar su forma de actuar por un simple flash en forma de spot, aunque venga el mismísimo Goebbles a repetirle varios cientos de veces el mensaje. Si una persona no siente que el tema le toca como algo propio, ¿en qué medida se va a sentir afectada, sensibilizada o concienciada?

Ah, pero con vídeos como estos se crea corriente de opinión, lo cual en principio ni beneficia ni perjudica a la lucha contra la siniestralidad vial. Sencillamente la gente habla de tal o cual spot, pero no creo que aprenda normas, mejore sus destrezas o, lo más complejo de todo, mueva sus actitudes hacia la seguridad vial tras el visionado de un anuncio de la DGT.

El proceso del cambio de actitudes es mucho más complejo que todo este runrún que se genera desde los medios. Cualquiera que tenga un par de euros y un bar cercano lo puede comprobar sentándose a escuchar lo que dice la gente de la calle cuando aparecen estos anuncios en pantalla. Y si luego le puede el interés, que se informe sobre el funcionamiento de los cursos de sensibilización.

¿A quién afecta este spot de la DGT?

Entonces, ¿este anuncio pasa como quien oye llover? Pues… no exactamente. Hay un colectivo muy concreto que ve el anuncio y elabora su propia respuesta, aunque curiosamente no es lo que en publicidad se denomina el target de la campaña. Son, somos, todos aquellos que ya nos sentimos vinculados a la seguridad vial y que, por tanto, ya estamos convencidos de la necesidad de reducir la siniestralidad en la carretera.

¿Predicando a conversos? Quizá, pero no es ese el mayor de los problemas que veo en un spot como este de la llamada, y para explicarlo recurriré a un paralelismo. De un tiempo a esta parte, voy notando cómo a mis alumnos les cuesta cada vez menos entrar en el problema de la seguridad vial. Es como si estuviesen más alineados con lo que les cuento: asienten a mis explicaciones, razonan sobre las actitudes que promueven la siniestralidad vial, apuntan sus propias opiniones…

Antes de que a alguien se le ocurra atribuirme el mérito de esto, acortaré camino diciendo que más de uno de esos chicos, tan jóvenes, han sufrido ya en sus carnes lo que representa la siniestralidad vial: tienen amigos o parientes, o ellos mismos, que se han visto envueltos en el horror de la carretera, y a ellos no hace falta venirles con teorías, que lo que saben lo han aprendido de la forma más dura.

En mis clases teóricas suelo pinchar vídeos de simulaciones, spots que me parecen relevantes, ese tipo de cosas. Va en aumento el número de alumnos que se tapan los ojos para no ver nada de todo eso porque les hace revivir el siniestro, así que hace ya tiempo que antes de lanzar los vídeos más explícitos aviso abiertamente del contenido, por si hay alguien en el aula susceptible de verse afectado por el visionado. Y, cuando acaba el vídeo, les pregunto si se encuentran bien.

Cuando estamos viendo la tele y cortan para publi, nadie nos avisa de nada si tienen que aparecer en pantalla unos actores interpretando la llamada más dolorosa que se puede recibir. Por eso, porque el spot no servirá para la concienciación de quienes necesitan un verdadero cambio de actitudes y porque sí que puede herir la sensibilidad de aquellos que merecen todo nuestro apoyo, me pregunto qué sentido tiene esta campaña.

En Circula Seguro | Campaña de concienciación DGT, verano 2010 (1): ¿Acaso todos sabemos cómo evitar un accidente?