Cada vez, duele lo mismo

2 coches en rotonda

Hace justo un año me dirigía a vosotros para explicaros que la primera vez siempre duele. Me refería al primer pequeño incidente que tuve en circulación abierta con otro coche. De hecho, fue tan temprana que aún estaba en prácticas. *No habría conducido ni 40km en mi vida*.

No fue gran cosa, *un pequeño susto*, un bocinazo por parte del profesor y una reacción algo exagerada de un anciano conductor con su propia técnica para rodear glorietas. No fue nada, pero fue el primero, y como siempre, dolió. Aunque ahora sé que, en realidad, *todas las veces duelen por igual*.

Alguno de vosotros estará pensado que no será para tanto. Si sólo fue una airada discusión, no debió doler tanto. Hombre, pues no. Dolor físico, no. Y de hecho, las palabras que salieron de la boca de aquél hombre, acompañadas de baba abundante, tampoco es que me importaran demasiado.

Lo que duele, no es lo que fue, sino *lo que podría haber sido*. Aquel incidente me hizo dar cuenta de que manejaba una máquina que, sin apenas esfuerzo, podía proyectarme a velocidades que nunca podría alcanzar con mis pies. Y sé por experiencia que frenar una carrera contra un muro puede hacer daño (de pequeño, me produje un grave esguince en la mano de esta forma).

De hecho, manejaba *una máquina con suficiente potencia para despedazar varias personas a la vez*. Así que, si algo va mal, las consecuencias sólo pueden ser negativas. Y si no hay suerte, serán muy negativas, funestas. Y aquél incidente me enseñó que *no hace falta cagarla demasiado para que las cosas salgan mal*. A andar con mil ojos para evitar errores, e intentar paliar los de los demás.

Y ahora, un año y más de un centenar de artículos después, con casi 37mil kilómetros conducidos, me doy cuenta que todo lo dicho sigue siendo cierto. *No importa si es el primer susto, o el número novecientos*. Cada vez, si las cosas hubieran salido sólo un poco peor, podría haber sido la última. Para mi, o para otra persona.

Esto me recuerda un argumento que leí el otro día, no importa de quién, aunque quizá nos lea. Decía que cometer una infracción, no importa cuál, *una sóla vez no pasaba nada*. Pero que cometerla más veces era peligroso porque te acostumbrabas. En definitiva, el típico consuelo cutre de «sólo por esta vez».

Pero, ¿por qué es peligroso acostumbrarse a realizar una infracción? Será, supongo, porque cometerla implica riesgo de que la cosas vayan mal. Ya sea simplemente porque nos pueden poner una multa, o en el peor de los casos podemos provocar un siniestro. Y *si reconocemos que realizar esa maniobra supone un riesgo*, ¿por qué da igual hacerla una vez? ¿Es que si es sólo una vez el riesgo desaparece?

No. Cada vez que algo sale mal, duele. Incluso si después no pasa nada, duele por lo que podría haber pasado. Que salgamos de rositas de un susto, o de novecientos, sólo es un consuelo pasajero. Si algo ha salido mal, significa que puede volver a salir mal. Y puede que la siguiente vez no tengamos tanta suerte.

Tomar riesgos en la conducción es jugar a la ruleta rusa. Da igual que a lo mejor haya mil balas de fogueo. Lo que sabemos seguro es que *hay una real, mortífera*, y que puede salir *en cualquier momento*. Y las balas de fogueo a lo mejor no matan, pero doler, duelen. Sobre todo, por que cabía la posibilidad de que fuera una bala de verdad.

Lo único que nos queda es aprender cada vez que algo sale mal, para evitar que vuelva a salir. Aquel primer susto me enseñó a asegurarme siempre en las rotondas que nadie vaya a cortarme la salida. Y ese hábito ya me ha librado de más de dos sustos. Y, como ese, tantos otros.

Y aunque una vez tropecé dos veces con la misma piedra, espero que nunca sean tres. Porque cada vez, *duele*. Os lo aseguro.

En Circula seguro | La primera vez siempre duele
Fotos | Jaume

  • Me has hecho recordar a mi profesor de autoescuela que siempre nos recordaba que un coche no era un juguete, sino una maquina mortal, y que por lo tanta había que tener cautela.

    También recuerdo, en un curso de conducción segura, la cagué y salí de la pista…el monitor me “riño” por mi poca pericia, y me comento… esto no es un juego donde se gana o se pierde… en la carretera siempre pierdes.

    Sin duda, ambas declaraciones son muy tajantes…pero las tengo muy muy presentes, e intento ser lo más prudente posible…de momento no he tenido ningún percance, pero si algunos pequeños sustos provocados por conductores ajenos.