Barcelona se enroca en la velocidad rebajada

Velocidad variable

Estamos de rebajas. Esta medianoche entran en funcionamiento los límites de velocidad variable en los alrededores de la ciudad de Barcelona y a medida que se acerca el momento crece la polémica en torno a este método para gestionar las congestiones impulsado por el gobierno catalán a través del SCT. La puntilla la ha dado en las últimas jornadas el desencuentro entre diferentes consellers del mismo gobierno pero de distinto signo político que no acaban de ponerse de acuerdo en que los límites varíen sólo a la baja.

Ese es uno de los puntos que más estupor causa entre los conductores. Ya en diciembre, cuando se anunció el nacimiento de los límites de velocidad variables, el RACC pidió que si se rebajaba la velocidad cuando el tráfico es denso, se elevara cuando apenas hay coches en circulación, esto es, de noche. Actualmente las autopistas y autovías que rodean Barcelona están limitadas a 80 Km/h y no a los 120 Km/h que prevé el Reglamento. La petición del RACC quedó en el olvido hasta que este lunes Joaquim Nadal, conseller de Política Territorial y Obras Públicas, abogó por esa misma tesis.

El experimento catalán, que por otra parte viene ya rodado en países como Reino Unido, se toma como prueba de fuego de lo que podría ser un sistema perfectamente extrapolable a otras áreas metropolitanas del país. Por eso, quizá sea conveniente comprender cómo funciona y qué implicaciones tendrá, a partir de mañana, la limitación de velocidad variable alrededor de Barcelona.

Congestión

¿Por qué se impone un límite de velocidad de 80 Km/h a toda una área metropolitana? Según el SCT, por cuestiones de seguridad y de salud pública.

En el terreno de la seguridad, no hay mucho que decir. Los datos cantan. Durante 2008, la siniestralidad en la totalidad de las vías catalanas se redujo en un 14%. En la llamada “zona 80”, la reducción fue de un 40%. Las cifras las dio anoche Josep Pérez Moya, director del SCT, en un programa de televisión. Era de esperar: si rebajamos la velocidad, aumenta el tiempo de que dispone el conductor para reaccionar y disminuyen los daños si se produce una colisión. De cajón.

El asunto más espinoso es el de la contaminación que afecta a nuestra salud. A estas alturas, no sabemos con claridad en qué medida la reducción de velocidad contribuye a que la contaminación disminuya de forma clara. Tenemos un horizonte, que es el año 2010, para el cual la Unión Europea ha fijado unos límites de contaminación que conviene cumplir. La reducción de la velocidad es una de las 73 medidas adoptadas por el gobierno catalán para hacer su parte de los deberes.

Y ese es el quid de la cuestión. Cuando le dicen a Pérez Moya que aumente los límites por la noche porque apenas hay tráfico, él replica que hasta que no se cumplan los números que pide la UE, él no mueve ficha. Aporta, además, un dato interesante: entre las 23 y las 6h, se mueven alrededor de Barcelona 100.000 vehículos dispuestos a contaminar. Y yo que pensaba que cuando volvía a casa después de una juerga iba solo por la autopista… La noche nos confunde.

Por otra parte, el director del órgano que gestiona el tráfico catalán lo tiene claro: sin la reducción a 80 Km/h, la velocidad máxima en las autopistas cercanas a Barcelona era de 100 Km/h merced a una limitación específica histórica. Con la calculadora en la mano, reducir la velocidad de 100 a 80 supone un retraso para el conductor de… 9 segundos por kilómetro recorrido. Algo despreciable si se compara con la seguridad que reporta la disminución de la velocidad.

Y esos son los dos hits de Pérez Moya en las últimas semanas. Enrocados estamos en esa cantinela, lejos de la “flexibilidad” que pedía el RACC y cercanos a la “rigidez” que denunciaba el conseller Nadal. El año 2010 hablaremos.

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¿Para qué sirve la limitación variable? Ese es otro estadio de una misma política. En principio, la reducción de velocidad hasta llegar si es necesario a unos límites cuasi irrisorios de 40 Km/h en plena autopista ha de servir para dulcificar las congestiones. Dicho de otra manera, si se ralentiza el tráfico, se evitan acelerones y frenazos a última hora y eso hace que la congestión se gestione de forma más racional.

Es decir, con la rebaja de la velocidad no se evitan las 25.000 horas de congestión anual que soporta el área de Barcelona, porque este problema es, en palabras de Pérez Moya, “estructural”, pero sí que se consigue que esa congestión se reparta a lo largo de las vías afectadas. Como quien estira un muelle, vamos.

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¿Cuál es la “estructura” del problema “estructural”? Barcelona se conecta por carretera con el resto del mundo a través de seis rutas: cinco vías de supuesta alta capacidad y otra que resulta un tanto especial. Las principales autopistas y autovías van cada día llenas hasta la bandera, y el sexto punto de acceso a la ciudad es una autopista que se paga a precio de oro y que conecta el extrarradio pijo de elevado poder adquisitivo con la parte alta de Barcelona a través de un largo túnel. En total son 17 carriles que no dan para más. El resto es meterse en Barcelona por el mar. Y eso sí que no está al alcance del bolsillo de cualquiera.

Sabiendo esto, la duda que me asiste realmente es hasta dónde hay que limitar la velocidad a la baja. Si hay que estirar el muelle, ¿cuántos kilómetros de congestión dulcificada, pero congestión al fin y al cabo, vamos a tener? El jaleo que se puede armar es potencialmente monumental. Más, si tenemos en cuenta que al entramado vial del área de Barcelona le faltan vías alternativas para distribuir el tráfico y si tomamos en consideración que son muchos los municipios que, cerca de Barcelona, han crecido en los últimos años y tienen ya su propio movimiento interior. ¿Hay que sacrificar también su movilidad por la pacificación del tráfico de la capital?

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¿Hay una alternativa razonable a la reducción de la velocidad? Hombre, más que alternativa, podríamos hablar de una medida complementaria. Se trataría de que los conductores aprendieran (de una vez) a circular de forma ordenada, utilizando el carril de la derecha y reservando el resto para los adelantamientos. Quien lo prueba, repite. Y además, se da cuenta de cómo quienes circulan por la izquierda malgastan el espacio común.

Otra medida, que ya en su día musitó la entonces consellera de Interior Montserrat Tura, consistiría en hacer más racional el transporte rodado de mercancías en los alrededores de la ciudad de Barcelona para agilizar el tráfico. Finalmente, sería de agradecer una reordenación del transporte público para conseguir una flexibilidad que sí que encontramos en otros países de la Unión, esos hacia los que miramos para inspirarnos en materia de velocidad.

Congestión

¿Y a partir de ahora, qué? Esta noche comienza el despliegue de la modificación de los límites de velocidad. La cosa empezará por las vías que conectan Barcelona con Castelldefels. Uno de los tramos más colapsados será el que sirva como conejillo de Indias. Después de verano se irá ampliando la zona limitada de forma variable. Dicen que la nueva señalización costará unos 2,4 millones de euros y no falta quien alude al asunto de los radares y el fin recaudatorio de la medida. Según reconocía anoche Pérez Moya, durante 2008 la “zona 80” ha dado a las arcas unos 4 millones de euros.

De la misma forma que ocurrió cuando se inició el camino de la “zona 80”, ahora se dará a los conductores un plazo de adaptación a la nueva situación que se encontrarán. Es decir, aunque los radares comiencen a disparar a diestro y siniestro esta misma noche, no habrá sanciones hasta marzo. Eso está bien para quienes acuden a la ciudad cada mañana, pero puede pillar desprevenidos a aquellos visitantes ocasionales que de aquí a unos meses se encuentren circulando a paso de tortuga porque el Gran Hermano que todo lo ve afirma que más adelante hay unas retenciones que conviene estirar para evitar males mayores.

Siendo este el país del “esto es así porque lo veo yo con estos ojos que se van a comer los gusanos”, va a ser complicado que más de un conductor comprenda que existe una realidad más allá de lo que le dictan sus sentidos. Nos vamos a divertir de lo lindo viendo cómo se desarrolla todo esto.

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  • los q se van a divertir son ellos poniendo multas con los radares.
    No soy de barcelona pero para mi la medida q van a tomar no la considero nada adecuada.
    Lo primero q dices esq bajan los accidentes, algo de cajon, puesto q la gente conduce acojonada y lo primero q hacen es bajar la velocidad, para q no lleguen multas a casa y poder llegar a fin de mes.
    La segunda medida de salud publica tambien la descarto, puesto q un coche consume menos a 90/100 km en sexta o quinta ( depende del coche) q a 40 o 60.
    Otra medida q comentas y q estoy totalmente de acuerdo es de circular por el carril de la derecha, hago unos 40.000 km al año y en lo primero q me fijo es eso, casi nadie circula por el carril derecho, como si les diera panico o se pensaran q ese carril es para tontos o algo, sobre todo por las noches, q les ves en medio o incluso en el izquierdo ( en carreteras de 3 carriles) y lo mas impactante es q los he pasado por el derecho del todo a 110. Claro esta eso me repercute a mi, puesto q soy un infractor el adelantar por la derecha, cuando el infractor es el al no cumplir las normal de circular siempre por la derecha.
    soy una persona q no suelo pasar de 110 ( estoy enfermo con el consumo del coche) y pienso q 120 km son de risa para los coches actuales, puesto q antes tenia un renault 19 y ahora tengo un megane con 1 año, y este frena en la mitad de espacio q el otro, sino es mas. Lo q esta mu lejos de los limites de velocidad es la educacion vial q tenemos en españa, puesto q si quitaran los limites, rollo como en alemania, aqui seria una carniceria, lo primero por todos los q circulan en el carril izquierdo a 100, y segundo por q lo primero q se hace en pegarte al culo del de delante.
    En resumidas cuentas para mi lo hacen para recaudar y como contra portada, pues si reducen accidentes pues mejor, pero se centran exlusivamente en eso, sino los q sois de barcelona o puedan conseguir datos, q digan cuando pase unos meses, cuantos radares nuevos han instalado en la llamda “zona 80”

    Saludos y perdon por el tocho