Avería en ciudad, ¿qué hacer?

Averia

¿Qué consideras fiabilidad en un vehículo? Algunos piensan que no pisar el taller excepto para las revisiones es lo ideal pero, efectivamente, es algo utópico ya que tarde o temprano tendrá algún achaque. Para mi sin embargo, que no me deje tirado un día en la carretera es su mejor muestra de fiabilidad. No me importa que de vez en cuando tenga que ir al taller para cambiar alguna pieza o reparar algo si sé que siempre me devolverá a casa sano y salvo.

Sin embargo, si alguna vez nuestro vehículo dice basta y nos quedamos irremediablemente parados, no es lo mismo que nos pase en ciudad que en carretera. Hoy hablaremos de lo que podemos hacer si tenemos una avería en ciudad ya que el entorno urbano nos permite algunas ventajas que no tenemos fuera de ella.

Si se nos detiene el vehículo y no podemos reemprender la marcha, intentaremos señalizar lo más rápidamente la avería. Lo normal es hacerlo mediante los cuatro intermitentes e incluso hacer señales a los vehículos que están inmediatamente detrás de nosotros. Seguramente ya nos habrán insultado pensando que nos hemos detenido allí en medio con toda nuestro morro pero por lo menos, les haremos saber que tenemos problemas.

Si el coche se nos ha parado en una zona en la que estemos impidiendo el paso de los vehículos, intentaremos moverlo para que estorbe lo menos posible. Lo bueno de estar en la ciudad es que siempre podemos intentar pedir ayuda a otros conductores o peatones para que nos ayuden a empujar al coche y sacarlo fuera de la zona de circulación. Evitaremos intentar que nos empujen hasta casa porque ya me he encontrado algún caso de un conductor empujado por media tropa durante un montón de metros para nada. Mejor no agotar la paciencia de los que nos ayudan.

Por otro lado, no es necesario que nos coloquemos el chaleco reflectante ya que es de uso obligatorio sólo en vías interurbanas. Ahora bien, en caso de encontrarnos en barrios del extrarradio o en alguna vía insuficientemente iluminada y por la noche, si es recomendable que lo usemos. De igual modo, tampoco tenemos que colocar los triángulos de emergencia pertinentes. Esto último me recuerda un caso que me ocurrió hace años. Es momento de historia de abuelo cebolleta.

Un día, mi anterior vehículo decidió pararse por la noche en medio de una avenida de dos carriles. La mala fortuna quiso que fallase mientras circulaba por el carril izquierdo, pegado a la mediana que separa un sentido de circulación del otro. El coche se quedó muerto, literalmente muerto ya que se apagó absolutamente todo, desde el motor hasta las luces.

Mientras estaba todavía con cara de bobo girando la llave hacia un lado y hacia otro, llegó una patrulla de la Policía Local que me preguntó que hacía allí parado, de noche, y con todas las luces apagadas. Después de explicarle que el coche se había parado y tenía literalmente el encefalograma plano, me empujaron hasta un lado para que no estorbase lo menos posible. También me indicaron que desplegase un triángulo ya que no tenía luces de emergencia.

Abrí el maletero, lo saqué, volví a cerrarlo y caminé unos metros para ponerlo en el suelo. Cuando me di la vuelta, el coche estaba con todas las luces encendidas. Con cara de asombro me acerqué, accioné la llave y el coche arrancó sin problemas. Días más tarde descubrí que el borne positivo de la batería estaba suelto y hacía mal contacto. Se había soltado pero al cerrar el portón trasero, volvió mágicamente a la vida.

El próximo día hablaremos de que hacer en carretera.

Foto | Mark Cartwright