¿Cuántas horas de nuestra vida nos pasamos conduciendo los españoles?

¿Cuántas horas pasamos conduciendo y en atascos los españoles?

Salimos de la cama todavía cansados, nos damos una ducha para despertar y nos tomamos rápidamente el desayuno antes de que termine de salir el Sol. Hay prisa por bajar, buscar el coche, arrancar y conducir unos cuantos kilómetros al trabajo… pasando por el clásico atasco de primera hora de la mañana, claro.

Los españoles pasamos horas y horas de nuestro tiempo circulando a baja velocidad en los nudos urbanos, también conocidos como atascos, embotellamientos o congestiones. Necesitamos muchos sinónimos porque son frecuentes, y una de las causas más frecuentes para llegar tarde. ¿Sabes cuántas horas pasas conduciendo y particularmente en un atasco?

Así pasamos los españoles más de tres años al volante

Dice el estudio «Nuestras vidas en coche» (Citroën, agosto de 2016) que los españoles pasamos unas 24.720 horas conduciendo a lo largo de nuestra vida, con varios matices:

  • si uno tiene un coche propio esta cifra sube a 26.781 horas (más de tres años);
  • y si conducimos a diario para ir y volver al trabajo pasamos un total de 32.573 horas al volante (unos tres años y ocho meses).

La media europea es un poco más alta, de cuatro años y un mes, por lo que debemos estar agradecidos. Sin embargo, no es tiempo perdido. La mayoría de nosotros cantamos unas 3.875 canciones y damos las gracias a otros conductores unas 2.994 veces. Educación vial y diversión no tienen por qué estar regañadas.

horas de atasco qué hacemos conduciendo

También hablamos con nosotros mismos (1.444 veces), escuchamos música a todo volumen (2.925 o besamos a alguien (1.690). También hacemos otras cosas unas 4,3 veces de media a lo largo de nuestra vida y en el coche, que por fortuna se encuentra detenido en estas situaciones.

Los atascos de las grandes ciudades, un problema creciente que cuestan el 1% del PIB y nos estresan

A pesar de las iniciativas de car sharing y MaaS (movilidad como servicio) están liberando los núcleos de las grandes ciudades de coches, el ritmo no parece ser suficiente. Y es que cada vez pasamos más tiempo detenidos en la carretera.

Los españoles perdimos, según la EOI (Escuela de Organización Industrial), 18 horas en atascos de tráfico en 2015, pero la medalla de oro y plata son para Barcelona (28 horas de media) y Madrid (21 horas). La ciudad de Madrid consiguió reducir 0,3 horas (20 minutos, vaya) de media interanual, pero Barcelona ganó 2,71 (dos horas y 42 minutos) entre 2014 y 2015.

Por desgracia, en 2016, y con datos del fabricante Tom Tom (Tom Tom Traffic Index) dieron para 2016 un total de 105 horas perdidas por madrileño y 119 horas por año para Barcelona. Por muy inflados que estén estos datos (la marca vende movilidad…) sin duda son preocupantes, y se estima que cerca del 1% del PIB europeo se va en estas retenciones.

Los atascos generan estrés, una respuesta evolutiva poco útil al volante. Según la DGT, «El estrés se produce cuando una persona percibe una situación como una amenaza, un desafío o algún tipo de pérdida o daño. En las situaciones de tráfico, las manifestaciones del estrés suelen ser inútiles, contraproducentes y aumentan los riesgos para la seguridad».

¿Cómo se deshace un atasco? El superconductor

Aunque existen varios tipos de atascos, los más frecuentes son los que ocurren en las vías rápidas (irónico, ¿verdad?). Es cierto que buena parte de los atascos se generan por el efecto cuello de botella. Es decir, porque hay más coches en la vía de los que esta puede admitir.

Sin embargo, basta un frenazo, un acelerón, un animal cruzando la vía, un despiste o una mala climatología para que se forme una magnífica retención de kilómetros. Sin cuellos de botella, como demostró el experimento de Sugiyama:

Hay ciertas normas para no solo no crear un atasco, sino también para ayudar a disolverlo:

  • No pegarse al vehículo de delante, ya que eso genera que el de detrás acelere, se nos pegue y frene de golpe, generando una zona de frenada que acaba por convertirse en atasco:

cómo se forman los atascos

  • No cambiar de carril rápidamente, porque con ello se reduce de nuevo la distancia entre vehículos, especialmente si estos circulan a gran velocidad por el carril al que nos incorporamos.
  • Colocar nuestro vehículo (aproximadamente) en el punto medio entre el vehículo de delante y el de detrás. Esta maniobra always in the middle facilita que los vehículos no queden completamente detenidos:

  • Por supuesto, usar el transporte público en la medida de lo posible, desplazarnos en bicicleta e incluso acudir al trabajo paseando (algo que no todo el mundo puede hacer).

 

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Imágenes | iStock/KatarzynaBialasiewicz, Citroën, Marcos Martínez