Así es el Plan Aire 2017-2019: hacia otro concepto de movilidad

Madrid, una de las ciudades afectadas por el próximo Plan Aire

La relación entre Seguridad Vial y calidad del aire es cada vez más estrecha. Esto es así como consecuencia de los cambios estructurales que se están viviendo en el transporte en un intento por aumentar eficiencia y reducir la contaminación y los problemas de salud pública asociados. Es un fenómeno global que también afecta a las ciudades. En lo que respecta a España, son ya varios años en los que se ha venido implantando una serie de normas que implican medidas específicas para preservar la calidad del aire. Tal es el caso del Plan Nacional de Calidad del Aire (o Plan Aire).

Este se iniciaba en 2013 para dar continuidad a la tendencia iniciada con la Ley 34/2007 de calidad del aire y protección de la atmósfera y, en la actualidad, está prevista la entrada en vigor de una nueva hoja de ruta que cubra los próximos tres años. De hecho, ya se conoce el borrador del Plan Aire 2017-2019 y podemos adelantar algunas de las acciones que afectarán al tránsito en el transporte o a la propia Ley de Tráfico.

Aparte de esto, el Plan Aire ofrece una actualización de la influencia del transporte en el empeoramiento de la calidad del aire, especialmente en las ciudades. Si bien es cierto que no se puede responsabilizar al 100% al tránsito rodado de los problemas de contaminación atmosférica, su aporte contaminante es considerable. Así lo hemos explicado en varias ocasiones en Circula Seguro, y así lo confirman los estudios realizados a propósito del nuevo Plan Aire.

El análisis de los agentes contaminantes se extiende a las emisiones de dióxido de azufre (SO2), dióxido de nitrógeno (NO2), partículas PM10 (partículas en suspensión) y ozono (O3). Además, esta vez se añaden las partículas PM2,5. Para el caso de esas partículas en suspensión y del dióxido de nitrógeno, podemos afirmar que el transporte es la principal fuente de emisiones de las mismas, de ahí la necesidad de acometer esos cambios en un corto plazo.

El Plan Aire incluye la modificación de la Ley de Tráfico

Como ya supimos a finales del pasado mes de mayo, la reforma de la Ley de Tráfico se encuentra en ciernes. El Plan Aire ha incluido en su programación, como una de las medidas que tomar, esa actualización de la normativa, bajo el título “Modificación de la Ley sobre tráfico, circulación de vehículos a motor y seguridad vial”.

En el mismo se vuelve a hacer hincapié sobre algunos de los aspectos a modificar tanto de la Ley como de los reglamentos que los regulan, “como la velocidad, tanto en vías urbanas como en interurbanas; los reincidentes en alcohol y drogas; el permiso por puntos, la educación vial a lo largo de la vida; la conducción autónoma y seguridad en los vehículos o la nueva movilidad en la ciudad.”

Calle de Madrid

El Plan incide en los ocho grupos específicos que trabajan en el Consejo Superior de Tráfico y que se han conformado en torno a las materias mencionadas.

Inversión en infraestructura vial

Siguiendo la tendencia del plan Plan de Infraestructuras, Transporte y Vivienda iniciado en 2014, se pretende seguir trabajando en reducir el impacto del paso de carreteras por los núcleos urbanos. Según el Plan Aire, en la red de carreteras del Estado aún existen centenares de travesías, con un grado de conflictividad variable, que implican efectos negativos para el tránsito y la población.

El primero es un impacto medioambiental que acarrea contaminación, ruido y, en ciertos casos, la creación de un efecto barrera en algunas poblaciones que se ven separadas por la travesía. A esto hay que añadir la consecuente peligrosidad, dificultad de paso, así como la tendencia a la congestión.

Otra acción que se contempla es la modificación de las vías de titularidad estatal que rodean a las grandes ciudades y son clave para el acceso y que, en muchas ocasiones, registran una elevada actividad. Son las llamadas vías periburbanas. Para estas se reserva un plan en el que se estudiará su ampliación y la creación de carriles específicos para transporte público y alta ocupación.

Plan Estratégico Estatal de la Bicicleta

Servicio de bicicleta compartida en Barcelona

La bicicleta como medio de transporte urbano es una solución cada vez más propuesta, no solo en nuestro país, sino en la mayoría de ciudades del continente. Su integración en la ciudad supone un desafío que abordar desde el punto de vista de la Seguridad Vial, de cara a poder circular de forma segura y aprovechar todas las ventajas de este medio.
De ahí que el Plan Aire 2017-2019 incluya un Plan Estratégico Estatal de la Bicicleta. La propia DGT será la encargada de coordinar e impulsar su desarrollo y funcionamiento. Para ello, buscará la colaboración de los representantes de las administraciones públicas y de los grupos sociales y económicos relacionados con el fomento de la bicicleta.

La contaminación ha cambiado el concepto de movilidad

Viendo estos puntos, resulta muy significativo como el fenómeno de la contaminación está afectando a la movilidad y el desarrollo del transporte, sobre todo en las ciudades. Y es que, además de lo comentado, el plan incluye una sucesión de medidas precisas para atajar la problemática de las emisiones.

Estas van desde la promoción y fomento de la movilidad eléctrica, hasta la elaboración de nuevos protocolos de actuación para los episodios de alta contaminación, cada vez más frecuentes en las principales ciudades del país. Aunque algunos de estos puntos están en una etapa inicial, la impresión que deja esta actualización del Plan Aire es que ya no hay marcha atrás para la movilidad. La evolución hacia otro manera de entender el transporte está asegurada.

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