¿Puedo tomar antihistamínicos y conducir?

antihistaminicos conduciendo

Si has llegado hasta aquí es porque muy probablemente sufras de alergias o hayas empezado a notar los síntomas. Si es así, ya sabrás que la primavera es época de picores y estornudos, y según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic), este año va a ser especialmente duro.

También es época de tomar medicamentos, especialmente antihistamínicos, para combatir estas alérgicas, pero te asalta la duda de hasta qué punto es desaconsejable tomar estos medicamentos y ponernos al volante.

Según la DGT, 5% de los accidentes de tráfico se deben al consumo indebido de medicamentos. ¿Cómo es eso posible? Pues porque el 17% de los conductores reconoce haber estado en tratamiento farmacológico, estimándose que en el 26% de estos casos, los fármacos contenían advertencias sobre el efecto de su uso en la conducción.

Cuando los antihistamínicos dan sueño

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Para entender qué tipos de antihistamínicos hay, debemos saber para qué sirven. De manera somera podemos decir que los síntomas que sufrimos cuando tenemos alergia son producidos por unas sustancias llamadas histaminas, liberadas por nuestro cuerpo en la reacción alérgica. Tenemos cuatro tipos de histaminas, H1, H2, H3 y H4, aunque las más comunes son las dos primeras. Así, los antihistamínicos sirven para bloquear estas sustancias y por tanto sus efectos adversos, y los encontraremos principalmente del tipo H1 y del tipo H2.

Los del tipo H1 son los más conocidos, y actúan contra los síntomas más comunes como son los estornudos, picores, irritación en los ojos, etc. La primera generación de estos antihistamínicos H1 se basan en la estrategia de la sedación, por lo que producen una significativa somnolencia y están tontamente desaconsejados para su uso al volante.

No es un tema baladí, pues algunos estudios han demostrado que algunos de estos antihistamínicos tienen para la conducción peores efectos que el propio alcohol. Además, según marca el estudio, la somnolencia es un mal indicador del peligro, y muchos conductores esperan a que esos síntomas sean más visibles para plantearse dejar de conducir.

Pero no todos los antihistamínicos dan sueño

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Posteriormente salieron los H1 de segunda generación, también conocidos como “nuevos antihistamínicos“, que tienen efectos sedantes mínimos y no están contraindicados para conducir. De más reciente aparición son los H1 de tercera generación, derivados de los anteriores pero procesados para reducir más aún sus efectos adversos.

Los antihistamínicos del tipo H2 están indicados para otro tipo de molestias, principalmente gástricas, y presentan un bajo riesgo de somnolencia. En cualquier caso, este tipo de antihistamínicos está siendo sustituido por medicamentos como el omeprazol.

Lo más recomendable en cualquier caso es informarte con tu médico especialista sobre qué tipo de antihistamínico estás tomando y qué recomienda con respecto a la conducción.

Antihistamínicos y alcohol

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Aunque nuestros antihistamínicos sean de segunda generación o del tipo H2, y no presenten a priori riesgos de sufrir somnolencia, debemos extremar las precauciones cuando los tenemos prescritos.

Por un lado, antihistamínicos como la loratadina presentan un grave riesgo al mezclarse con alcohol, porque provocan somnolencia y aumento del tiempo de reacción, incluso en pequeñas dosis.

Otros de tipo H2 como la cimetidina, ranitidina o la nizatidina inhiben el metabolismo del alcohol, presentando elevadas cifras de alcohol en sangre de manera más prolongada, e interfieren también con otros medicamentos.

Entonces, ¿no tomamos antihistamínicos para conducir? Efectos de la alergia en la conducción

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Entonces, ¿es preferible no tomar antihistamínicos para conducir? Rotundamente no. Los síntomas de la alergia pueden ser en sí mismos peligrosos para la seguridad vial. Un ataque de estornudos continuados, el lagrimeo constante, una irritación por todo el cuerpo… puede llegar a hacernos perder la concentración al volante o a apartar la vista de la carretera durante varios segundos, o sea, a lo largo de varias decenas de kilómetros.

Además, el 50% de los alérgicos sufre alteraciones del sueño (los que sufren congestión nasal no pueden dormir bien) y el 40% de los que padecen rinitis alérgica sufren somnolencia diurna, lo que también interfiere en la seguridad al volante.

Aun así, si por cualquier circunstancia no podemos tomar el antihistamínico y tenemos que ponernos al volante, la Fundación MAPFRE y la DGT nos ofrecen una serie de consejos básicos para tratar de minimizar los efectos de la alergia.

  • Cerrar las ventanillas hasta arriba para no respirar directamente el polen del exterior.
  • Evitar el uso del aire acondicionado, incluso si se cuenta con filtros antipolen.
  • Evitar viajar al amanecer o al atardecer, momentos del día donde más se concentra el polen.
  • Si eres fumador, intenta fumar lo menos posible ya que agrava los ataques de tos.
  • Limpiar el coche a conciencia si has transportado algún animal.
  • No aparcar el coche en zonas húmedas.

Como siempre recomendamos, lo mejor en estos casos es consultar con tu médico de cabecera o especialista y preguntarles cualquier duda al respecto sin miedo.

Imágenes | Mildenhall | Pixabay | National Institutes of Health | PXhere | iStock/kieferpix

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