Guía de la alimentación al volante: lo que debes y no debes comer antes de conducir

Nuestra conducción se ve afectada por un sinnúmero de factores. No nos referimos tan solo a las circunstancias propias de los vehículos, la vía o de nuestra educación vial. En la conducción también influyen circunstancias que pueden parecer algo más indirectas, pero no lo son, como la fatiga y el sueño, el estado de ánimo, los medicamentos que tomemos, enfermedades o fobias que podamos padecer, y por supuesto, la alimentación.

Son variables que debemos englobar dentro de los factores humanos a la hora de tratar de evitar y reducir la siniestralidad. Con respecto a la alimentación, existen una serie de pautas que, de respetarlas, estaremos contribuyendo a esto.

Motivos para una mejor alimentación al volante

En lo que a la seguridad respecta, es sabido que una comida copiosa no va a ayudarnos en nuestra labor como conductores. Al igual que existe una concienciación para erradicar el consumo de alcohol al volante en contra de ese pernicioso y tradicional vox populi que daba cierto margen al mismo, sería conveniente aplicar el mismo esfuerzo a ser conscientes de qué alimentos pueden perjudicarnos.

Con esta vocación la DGT ha publicado su guía “Comer bien, conducir mejor“. El objetivo es formar e informar en aspectos nutritivos a los conductores. Se pretende además hacer partícipe a todos los miembros de la familia de algo tan común como es elegir el menú cuando se realizan paradas en las áreas de servicio.

Y es que queda patente que después de comer disminuye la capacidad de atención, propiciando que podamos cometer errores. Una mala elección culinaria conlleva una reducción del rendimiento cognitivo en un 10%, favoreciendo además la aparición de la somnolencia. Del mismo modo, tenemos que evitar lo contrario, es decir, situaciones en las que viajamos mucho tiempo con el estómago vacío.

Señal de área de servicio

Lo ideal para conducir, según la DGT, es tener una alimentación variada que aporte, hidratos de carbono, proteínas y minerales suficientes. Además, debe estar exenta de grasas. Otro factor importante es ser precisos, es decir, el de tomar la cantidad justa según la energía que vayamos a necesitar.

Ocho alimentos recomendables

  • Verduras y hortalizas. Para empezar nuestro menú, nada mejor que disfrutar de las frutas y hortalizas del lugar donde nos encontremos, con alguna que otra excepción. Por ejemplo, no deberíamos abusar del tomate o de verduras que causen flatulencias, como el brócoli o la coliflor.
  • Sopas, sin abusar. Hay que prestar atención a que se les haya retirado el exceso de grasa. Del mismo modo, no podemos abusar de las bebidas calientes, por la somnolencia que pueden causar.
  • Pan, también sin abusar. Los cereales son fuente de hidratos de carbono. Tomar pan durante la comida no perjudica nuestra conducción, pero si lo hace si lo consumimos en exceso. Lo ideal sería no pasar de dos rebanadas de dos dedos cada una.
  • Ensaladas. La ensalada es una buena opción para tomar verduras y hortalizas en conjunto con otros grupos de alimentos.
  • Carnes blancas. Las carnes blancas, como las de ave o conejo, son más beneficiosas para nuestra conducción que las carnes rojas. Esto es debido a la menor cantidad de grasa que contienen las primeras.
  • Pescados. Los pescados son un segundo plato ideal para nuestros menús de carretera. Por su menor contenido en grasas, son algo más preferibles los pescados blancos a los azules.
  • Fruta de postre. El postres es un territorio de conflicto. En las áreas de servicio de nuestras carreteras abunda la oferta de dulces, que bien podemos tomar como postre. Sin embargo, su contenido en azúcar y grasas pueden penalizar nuestra digestión. Es más recomendable tomar fruta.
  • Agua. Mantenernos hidratados forma parte de una alimentación correcta. Debemos beber líquidos, preferiblemente agua, especialmente si estamos realizando un viaje largo.

Siete alimentos que debemos evitar

  •  Nada de comida basura de alimentos fritos o exceso de rebozados. Estos empeoran nuestra digestión causando acidez e irritando el sistema digestivo.
  • Alimentos muy salados, muy condimentados o ricos en grasas animales, incluidos guisos y estofados grasos. Causan un efecto similar a los anteriores en nuestra digestión, entorpeciendo la labor de nuestro estómago.
  • Leche caliente y lácteos. Por una parte las bebidas calientes, sobre todo la leche puede favorecer la somnolencia al volante. Por otra, algunos lácteos presentan grasas en exceso. Tenemos que prestar atención a los quesos fuertes o curados, la mantequilla o la nata.
  • Líquidos calientes en general. Como la leche, estos favorecen la somnolencia y, además, la acidez estomacal.
  • Alimentos que producen flatulencia durante el viaje. Los alimentos que favorecen la flatulencia provocan que el diafragma se desplace hacia arriba, comprimiendo la región mediastínica y generando molestias. Para evitarla, debemos no abusar en exceso de los cereales (salvo el arroz), legumbres, verduras como el brócoli o la coliflor. Igualmente, hay que cuidarse de combinar en exceso alimentos con un alto poder calórico en hidratos de carbono con aquellos con mucha carga de proteínas.
  • Pastelería y bollería grasas.
  • Bebidas gaseosas y estimulantes limitadas. El café o las bebidas con cafeína pueden ser un buen aliado para mantener la concentración al volante. Eso sí, hay que consumirlas de forma moderada. Debemos cuidarnos sobre todo de esas bebidas gaseosas estimulantes, tan de moda en los últimos años. Otra opción muy beneficiosa para nuestra salud es la de sustituir el café por infusiones que favorezcan la digestión.

Restaurante asturiano en la ruta hacia Covadonga

Teniendo en cuenta estos parámetros, hemos de terminar de guiarnos por nuestro sentido común. Es un tema al que debemos darle la importancia que se merece, utilizando ciertas dosis de mesura según el tipo de viaje que vayamos a realizar. Como recuerda la DGT, no por abundante, es mejor nuestra alimentación. De este modo, sabremos qué elegir en nuestras paradas disfrutando a la vez de la gastronomía que late en nuestras carreteras.

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