¿Adiós a la zona 80 en Barcelona? No exactamente

Ronda Litoral de Barcelona

No hace ni un año que publiqué en Circula Seguro una airada crítica contra la zona 80 en el área metropolitana de Barcelona y ahora parece ser que el estricto límite de 80 km/h en las vías que llevan a la Ciudad Condal tiene, por fin, los días contados. Pero que nadie alce las campanas al vuelo, que no se trata de una supresión total, sino más bien de una racionalización de los límites de velocidad dependiendo de las circunstancias, tal y como debería haber sucedido desde un principio ya que así estaba contemplado legalmente. A partir de ahora, nos vamos a encontrar con un escenario de lo más curioso que va a tener su parte positiva… y su parte negativa también.

Por otra parte, es una pena que todo esto haya sucedido tras el cambio de gobierno en la Generalitat de Catalunya, con lo que eso conlleva a nivel de dimes y diretes, y que todo se esté reduciendo a una serie de pataleos partidistas que le quitan la lógica a un debate que debería centrarse, en primer lugar, en torno a la seguridad vial y a la protección del medioambiente… si es que se diera el caso, que aún está por ver.

La zona 80 no se aguantaba por ninguna parte

Lo dije, lo digo y lo mantengo. La zona 80 es un despropósito de proporciones épicas que no cumple sus nobles objetivos. Un primer análisis sobre la siniestralidad vial nos dirá que sí, que con una velocidad menor han disminuido las colisiones y la gravedad de los daños registrados en esos siniestros, y en principio parece que habría que estar de acuerdo con esto, porque esa es la premisa de la velocidad como factor de riesgo. En un aspecto activo de la seguridad, a mayor velocidad tenemos menos tiempo para reaccionar ante un imprevisto. Y en un aspecto más secundario, sabemos que cuanto mayor es la velocidad mucho mayores son los daños derivados de una colisión.

No es nada que no hayamos explicado en infinidad de ocasiones. Pero, y aquí viene lo divertido del asunto, la siniestralidad ha bajado en la zona 80 de forma muy parecida a como lo ha hecho en el resto de vías catalanas, de manera que o bien estamos ante una correlación incorrelacionable o se nos escapan otros factores, como por ejemplo la disminución del tráfico rodado en tiempos de crisis.

Lo que nunca se ha dicho desde los despachos, y es algo que debería reconocerse de una vez por todas, es que en todo esto de la zona 80 se ha abonado el terreno para que concurran dos peligrosos factores que concurren en el riesgo vial: la disparidad de velocidades y la distracción.

La disparidad de velocidades es un problema que se añade al de la velocidad excesiva y que resulta tanto o más peligroso que saltarse los límites a la torera, ya que cuanto mayor es la diferencia entre velocidades de los vehículos, mayores son los riesgos. Si el límite es de 120 km/h en autopista, el impacto de un conductor que pase a 140 no es el mismo que si ese mismo conductor pasa a 140 entre un montón de vehículos que van a 80 km/h. La disparidad de velocidades es un peligro para todos, y esa disparidad se vive y se sufre cada día en la zona acotada a 80 km/h precisamente porque esa limitación es sólo por señales, pero no por infraestructuras. Es decir, aunque las señales digan que hay que ir como mucho a 80, la anchura de los carriles y, en general, el trazado de las vías, les dice a los conductores que pueden ir tranquilamente a velocidad de autopista. Y lo hacen.

Multa por exceso de velocidad

“Ah, pero al conductor descarriado ya se le sanciona”, me dirán. Vale, pero… ¿y a mí qué me importa que desde un pórtico le echen una foto? Hasta que pase el fotógrafo y recoja el carrete, consume el proceso de revelado y haga llegar la imagen gracias a los servicios del implacable Miguel Strogoff hasta el domicilio del conductor que circulaba driblando a 140 km/h a sus acojonados e involuntarios adversarios viales, ha habido tiempo de que se produzca más de una desgracia en la carretera. No quiero parecer ludita, pero echo de menos aquellos tiempos en que las sanciones por exceso de velocidad no se confiaban a un aséptico sistema sino que se entregaban in situ, con la consiguiente carga pedagógica tanto para el amonestado como para el resto de los conductores.

Y eso, teniendo en cuenta que hay muchos conductores que circulan a una velocidad muy superior a la legal para, al llegar al radar, dar un frenazo, colocarse a 80 km/h y luego acelerar. O conductores que aun yendo a 80 frenan “por si acaso” ante el pórtico del radar de turno. Es una técnica tan conocida que incluso se ha utilizado en alguna campaña del Servei Català de Trànsit. Y digo yo: si esta forma de hacer tan peligrosa como estresante para todos es vox populi, ¿por qué se permite que ocurra? ¿No habíamos quedado en que el estrés, la fatiga y la falta de atención eran factores de riesgo de primer orden? ¿Por qué se focaliza tanto sobre la velocidad y no tanto sobre esto otro?

Ah, calla, que un radar cuesta menos y recauda más que un coche patrulla.

En el aspecto medioambiental es donde la restricción a 80 km/h me parece un absurdo mayor como ya expliqué en su momento. Ni todos llevamos los mismos vehículos ni todos conducimos del mismo modo ni muchas de las infraestructuras que tenemos nos permiten ser suaves con el pedal del acelerador. Esas eran hasta ahora impresiones mías (y supongo que de muchos otros) aunque estaban sin contrastar debidamente.

Pero, ah, por fin alguien ha tenido ganas de ofrecer cifras sobre esta quimera de la reducción de emisiones por la reducción de la velocidad. Assumpta Farran, que es la actual directora general de Calidad Ambiental dentro del departamento de Medioambiente de la Generalitat, ha cifrado en un mísero 1% el impacto que ha supuesto la reducción de la velocidad en las zonas próximas a Barcelona. Vamos, que lo mismo puede haber sido la velocidad como la renovación de flotas como la reducción de la carga de tráfico en las carreteras.

Autovía

La velocidad variable es la solución, pero…

¿Y hacia dónde iremos? Pues a un entorno en el que los límites de velocidad serán variables en función de la carga de tráfico y las condiciones atmosféricas. Realmente este es el sistema menos imperfecto para establecer los límites de velocidad, ya que empleándolo se garantiza eso que llamamos adecuar la velocidad a las circunstancias, y es que, como decía Paco Costas años ha, si usted adelanta a todo el mundo o ve que todo el mundo le adelanta, es que no está circulando a una velocidad adecuada al tráfico.

La velocidad variable permite que se gestionen grandes volúmenes de tráfico a las entradas de las grandes ciudades sin causar enormes atascos, pero tiene un inconveniente: necesita conductores mínimamente disciplinados y que no se dejen llevar sólo por lo que ven ante sus ojos o por lo que ellos creen saber. Y eso, en España, donde cada uno de nosotros lleva dentro a un experto en fútbol, construcción y asuntos de tráfico, puede ser complicado.

Velocidad variable

De hecho, la velocidad variable se basa en estirar la caravana de vehículos como si se tratara de un muelle para evitar el colapso al final del recorrido. Si se ralentizan los coches “desde atrás”, se evita que estos lleguen a saturar el inicio del atasco. Además, si las velocidades son homogéneas se evitan los frenazos y los acelerones, con la consiguiente mejora para la seguridad vial y para el aire que respiramos… siempre que haya conductores que sepan llevar un vehículo sin acelerar y frenar a cada momento, cosa que sinceramente dudo.

Desde luego, todo esto exige que los conductores aprendan a observar a su alrededor y además obedezcan a las señales, una combinación que muchos no saben ni qué quiere decir. Sólo así se explica que haya cabreos porque “es que tengo que mirar las señales y me distraigo”, que es una afirmación de esas que uno pondría en el altar de las estupideces proferidas por quienes van a piñón sin ser conscientes de que no están solos en el mundo. Total, que la velocidad variable puede llegar a fracasar porque tenemos un parque de conductores a los que no se les formó de forma adecuada y a los que nadie les va a exigir que aprendan de una vez, por decirlo a modo de resumen. Eso sí, vamos a tener fotos de todos ellos como para llenar Facebook, Flickr y Picassa.

Foto | tobitasflickr, Certo Xornal
En Circula Seguro | Área 80 en Barcelona, ¿harán caso al sentido común?, Barcelona se enroca en la velocidad rebajada