Así es cómo #acontramarcha se está convirtiendo en un fenómeno social

Hashtag #acontramarchaComo cada año y llegado el verano, los desplazamientos en carretera se multiplican y con estos, es preciso intensificar las labores de concienciación en materia de seguridad vial. En ese sentido, una de las recomendaciones más encarecidas que cada vez cobran más fuerza en las redes es la de la instalación de los sistemas de retención infantil a contramarcha.

En los últimos años se está realizando una labor inmensa para defender esta colocación de los SRI que, a día de hoy, sigue sin ser obligatoria. Por ejemplo, desde la Fundación MAPFRE no se ha dejado de insistir recordando por qué los más pequeños viajan más seguros así. Y es que todavía existe mucho desconocimiento sobre hasta qué punto la colocación a contramarcha resulta vital. De ahí que las iniciativas #acontramarcha estén convirtiéndose en un nueva causa virtual que defender en pos de la seguridad infantil.

¿Por qué #acontramarcha?

La norma actual establece que los niños han de viajar de espaldas hasta cumplir los 15 meses. La última actualización de la normativa i-Size que ha entrado en vigor este año no ha ido más allá y ha mantenido este tope legal de utilización.

Por el contrario, conscientes de la protección que brinda la posición a contramarcha, cada vez hay más fabricantes de sillitas infantiles que, no solo apuestan por ellas, sino que las fabrican ampliando el posible rango de edad hasta los 8 años. En ese sentido, los expertos coinciden que los pequeños deberían viajar mínimo hasta los 4 años así. ¿Por qué? Jesús Rodríguez, Guardia Civil, lo explicaba al contar su experiencia personal en un reportaje de la DGT.

(…) porque a partir de esa edad es cuando se puede comenzar a utilizar el cinturón de seguridad mirando al frente en un grupo 2/3 que lo guíe de forma correcta. A esa edad, la musculatura del cuello, cervicales y columna vertebral ya esta osificada y formada. Aunque si tu hijo puede ir a contramarcha pasado los 4 años en función de su peso y altura y según la silla donde vaya, llévalo el mayor tiempo posible, hasta el límite de peso o altura de la silla, pudiendo llegar hasta los 6, 7 u 8 años.

Los motivos de fondo son ya conocidos: las sillas a contramarcha reducen hasta un 90% las lesiones producidas en choques frontales (las a favor de la marcha solo un 50%). Una de las principales diferencias en la seguridad de ambos sistemas se debe a la presión que soporta el cuello de un bebé que no viaja a contramarcha. Esta puede multiplicarse hasta por siete (llegando hasta los 320 kilogramos), con el riesgo mortal que esto supone.

Hay cada vez más voces que lo reivindican

Sillita a contramarchaEstas evidencias han provocado que haya comenzado a extender una verdadera movilización digital. En ella se han dado cita tanto colectivos que trabajan por la seguridad vial, algunos fabricantes y distribuidores de sillitas e individuales, como padres y madres, que abogan por ampliar la edad de obligatoriedad de uso a contramarcha de las sillitas.

Además, realizan una labor fundamental de información. Y es que, en cuestión de sistemas de retención, es esencial tanto conocer la normativa como clarificar numerosos conceptos como los relativos a la compra e instalación, la recomendación de usar el sistema ISOFIX, que existen tiempos máximos de utilización o cuál es la plaza más segura donde colocarla.

De este modo, medios de comunicación y redes sociales se han ido haciendo cada vez más eco a través de campañas y las herramientas que brindan las redes sociales, como los hashtags #acontramarcha o #dalelavuelta o la creación de grupos en Facebook como “A contra marcha salva vidas“.

#acontramarcha

En Twitter se pueden encontrar muchos ejemplos recientes de la insistencia por la utilización a contramarcha de las sillitas:

Desmontando mitos

No son voces aisladas. Responden a un movimiento que cuenta con el respaldo constante de algunos medios de comunicación, de plataformas como acontramarcha.com y de blogs como criando247.com y de especialistas como la fisioterapeuta Marta Erill. Esta última, ya en un referente, repetía una vez más lo importante de ofrecer la información precisa sobre el uso de los sistemas a contramarcha al ser preguntada por La Razón:

El 80% de los padres y madres de niños menores de cuatro años no dudaría en ponerlos inmediatamente a contramarcha si realmente supieran la diferencia vital que supone. Pero lo desconocen.

Además, a ese desconocimiento se suma en ocasiones, a la hora de tomar la decisión de comprar o no una sillita a contramarcha, una serie de mitos falsos que se han ido popularizando, como que los niños se marean, que pueden ser más peligrosas en caso de accidente, o que la recomendación es una mera moda.

Hay que tener en cuenta que las sillitas a contramarcha suelen tener precios más elevados. Este punto puede convertirse en un obstáculo para su adquisición para muchas familias. Sin embargo, como señala para El País Cristina Barroso, fundadora de acontramarcha.com y otra voz de referencia:

(…) la vida de sus hijos no tiene precio, un sistema que salva vidas nunca es caro, una inversión a 10 años en seguridad supone un esfuerzo diario inferior a lo que cuesta una barra de pan.

Por un futuro a contramarcha

Como ya os hemos contado, el objetivo es seguir el camino de países como Suecia, cuyos modelos han demostrado el éxito para la seguridad vial que supone llevar a los menores a contramarcha. No en vano allí todos los pequeños viajan a contramarcha.

En España que trabajo por realizar y, entre las muchas acciones que quedan por realizar, está la de seguir alimentado la llama del fenómeno digital. Y es que se trata en la actualidad de una de las mejores y más eficaces herramientas de conciencación.

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