4 consejos para salir de un coche que se hunde

Una de las situaciones de accidente, sin duda, más peligrosas y complicadas en la que podemos encontrarnos es la de caer con el coche a un agua profunda, ya sea el mar, un río, un lago o un pantano. Según cuerpos de bomberos y los especialistas de la unidad de emergencias, este accidente se cobra la vida de un alto porcentaje de personas a lo largo del año, sobre todo por una mala gestión del tiempo, los nervios y la falta de conocimiento sobre las medidas a tomar. Fallecer, en estos casos, es el resultado del pánico y de no tener un plan a seguir. Aquí podrás ver ciertas claves para tener en cuenta si te ves involucrado en una situación tan desagradable.

1) Antes de caer, prepara el impacto

Caer al agua puede parecer a priori un golpe más amortiguado que contra cualquier otro obstáculo. Pero lejos de lo que parece es igual o más duro, en función de la altura y velocidad a la que hayamos caído, es por ello que debemos anticiparnos para caer al agua de la forma más segura posible y así poder realizar todas las maniobras correctamente, sin resultar heridos.

En primer lugar debemos adoptar una postura en la que ambas manos sujeten el volante con firmeza en un ángulo de 180º para permitir al airbag abrirse sin problemas, en su caso. El cinturón abrochado va a mantenernos en nuestro asiento los primeros instantes, pero cuando hayamos conseguido estar enfocados y listos para maniobrar, debemos desabrochar el cinturón (primero el de los niños) para poder salir rápido hacia fuera y no esperar dentro del vehículo.

2) Apertura de las ventanas

Si tenemos tenemos tiempo de reacción y consciencia de que el vehículo va a terminar cayendo al agua, es conveniente abrir las ventanas con rapidez antes de la caída o tenerlas ya bajadas de antemano, para poder así escapar a través de ellas en cuanto el coche toque el agua, aprovechando los minutos en los que flota sobre la superficie antes de hundirse. Si no nos hemos anticipado a esto, y mientras el vehículo está flotando, hay que tener en cuenta que el sistema eléctrico de los coches llega a funcionar hasta tres minutos bajo el agua, por lo que podemos intentar desbloquear las puertas y bajar las ventanillas sin quitar la llave del contacto, y salir antes del hundimiento.

Una vez que el coche comience a hundirse será misión imposible abrir la puerta ya que la presión interior y exterior del agua no está compensada, y no se igualará hasta que la cabina se llene de agua.

3) Romper la ventana lateral

Si las puertas no se abren y las ventanas no bajan (o solo hasta la mitad) por un fallo del sistema eléctrico, debemos utilizar nuestro pie o un objeto, como tacones, martillos, un punzón o el reposacabezas del asiento para romper el cristal. Nunca debemos intentar romper el parabrisas delantero, ya que es irrompible al ser vidrio laminado, por lo que debemos intentarlo con las ventanas laterales o la trasera, hechas de vidrio templado, fácilmente rompible por sus esquinas.

No hay que ponerse nervioso si la ventana se resiste a los golpes ya que aún tenemos una opción para salvar nuestras vidas. Las puertas no se abrirán hasta que se hayan compensado las presiones, por ello debemos dejar que el agua vaya entrando hasta que nos llegue a la altura del cuello. En ese momento hay que coger aire profundamente, agarrar la maneta de la puerta e intentar abrirla cuando el coche esté lleno de agua y las presiones igualadas.

En cualquier caso, existen herramientas de bajo coste como ResQ que incluye elementos para cortar cinturones y punzones para romper ventanas entre otros que nos pueden ser de gran ayuda y que podemos guardar en el interior del vehículo para tenerlo siempre a mano.

4) Salida a la superficie

Apenas hayamos conseguido romperla, el agua comenzará a entrar por lo que hay que respirar profundo y nadar hacia la superficie. Primero intentar empujar a los niños hacia fuera, aferrados a un adulto o algún elemento que flote. Hay que evitar patalear al salir, para no hacer daño al resto de pasajeros, siempre es mejor usar los brazos para nadar.

Podemos echar mano de objetos del entorno como ramas y rocas, y para orientarnos en aguas turbias o en la noche, hay que nadar siempre en la dirección de las burbujas, pues nos indicarán dónde está la superficie. Si mantenemos las luces del coche encendidas, que son a prueba de agua, podemos orientarnos más. Quítate la ropa y objetos pesados (vaqueros, jerséis, abrigos, llaves, monedas) pues te será más sencillo nadar para escapar. Lo importante es tu vida y la de los que te rodean.

Una vez en la orilla, lo más importante será buscar atención médica, pues la adrenalina y tensión del momento pueden habernos hecho pasar por alto alguna herida o golpe severo, sin haber percibido dolor.

Imágenes | iStock trendobjects ankomando sjharmon

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