Ya no vale aparcar apurando

Sergio Marcus

8 mayo, 2008

En algunas ciudades españolas, como La Coruña, se ha acabado eso de meter el coche a base de 15 micro-maniobras milimétricas en huecos donde la cabeza nos dice “no cabe”, pero el reloj nos marca un “hay que meterlo como sea”. *Eso de aparcar el coche con calzador ya es historia*.

Desde luego, es un alivio para los que alguna vez hemos sufrido en nuestro coche las heridas de guerra provocadas por un *aparcador del método auditivo* (¡pum! ¡pam! …), pero a la vez me resulta bastante complicado establecer un control de esta medida.

En La Coruña, por ejemplo, la Ordenanza Municipal establece que *la distancia mínima que se debe dejar con los coches delantero y trasero debe ser de 30 centímetros*. ¿Qué pasa si no cumplimos? Pues que una multa de 120 euros puede aparecer en el parabrisas de nuestro coche. Creo que sale a cuenta comprarse un metro de bolsillo y llevarlo en la guantera, que luego ya sabemos como funciona todo esto.

Aunque parezca algo extraña, la normativa tiene su sentido, pues apurando demasiado el aparcamiento puedes dejar totalmente cerrado a un coche en su plaza, incumpliendo lo que establece el Código de Circulación sobre *dejar incorporar a cualquier vehículo correctamente estacionado*.

Sin embargo, las preguntas que se derivan de la normativa son evidentes: ¿cómo se sabe si el que ha aparcado mal soy yo o el coche que se me ha enganchado delante? Parece evidente que sólo se puede multar en el mismo momento que el conductor estacione indebidamente su vehículo. ¿Y qué pasa con los vehículos con la dichosa bola del enganche del remolque? Cuando llevas remolque es muy útil, pero usarla de tope al aparcar, o encontrártela en la trasera de un vehículo cuando no te la esperas… Habrá que darle *otra vuelta a los malos vicios de los españoles al aparcar*.

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