Todo sobre los límites de velocidad: novedades y actualizaciones

Esteban Viso

8 marzo, 2013

Vamos a ponernos algo más serios hoy, o al menos, vamos a tratar de explicar brevemente y de forma concreta cómo va a funcionar esto de los probables nuevos límites de velocidad en España. Parece que, por una vez, imperará algo más de lógica en la decisión y se tendrá en cuenta una combinación de tipo y estado de la vía con la velocidad recomendada. Y, por si fuera poco, el tiempo atmosférico, lo cual nos hace un pelo más europeos.

Antes dije “probables” límites, y es que en realidad todo esto que se ha hablado estos días no es más que una filtración, o al menos eso es lo que nos han dicho. El documento definitivo no está redactado todavía, habrá que esperar a que se le de forma y que se apruebe en el Consejo Superior de Tráfico, pero mientras tanto, la idea que podemos sacar en claro es que los nuevos límites de velocidad se adaptarían mejor a las condiciones de la vía, y al tipo y características.

Límite de velocidad, tipo y condiciones de la vía y meteorología

La lógica (y el reglamento) nos dice que nuestra velocidad se debe adaptar a las circunstancias, al entorno, a nuestra condición psicofísica. No es lo mismo circular a 100 km/h por la M40, que hacerlo por una carretera con carriles no definidos, sin arcén y con curvas enlazadas sin fin. Lo lógico ahora se convierte en límite real, pero por primera vez, parece que no habrá solo ajustes a la baja: si las condiciones meteorológicas lo permiten, y la vía es lo suficientemente apta, podremos circular a 130 km/h.

Veamos un resumen más interesante:

  • 130 km/h
  • Se podrá circular a esta velocidad en un tramo de autopista o autovía con buenas condiciones tanto de pavimento como de elementos de seguridad, y la meteorología. Se marcará con paneles informativos.

  • 120 km/h
  • Se puede circular a 120 en autovía y autopista siempre que no sea posible hacerlo a 130.

  • 90 km/h
  • Velocidad máxima para carreteras convencionales con arcén de 1,5 metros.

  • 70 km/h
  • Velocidad máxima en carreteras convencionales de 6,5 metros de ancho y con línea longitudinal que separa ambos sentidos.

  • 50 km/h
  • Velocidad máxima para carreteras convencionales de 6,5 metros de ancho sin línea longitudinal que separa ambos sentidos.

  • 50 km/h
  • Velocidad máxima en vías urbanas y travesías.

  • 30 km/h
  • Velocidad máxima en vías urbanas con un solo carril y sentido único de circulación o con un carril por sentido, algo que ya comentamos en su momento, pero que realmente viene de mucho más atrás.

  • 20 km/h
  • Velocidad máxima para calles con plataforma única de calzada y acera, vulgo “calles peatonales”.

Ahora es cuando podemos plantearnos qué nos parece este cambio en el “mapa” de límites de velocidad.

¿Es adecuado el nuevo esquema de límites de velocidad?

Adaptar velocidad a condiciones del la vía
Siempre que se utiliza el cerebro para pensar, salen cosas buenas. Con esto quiero decir que, lejos de que sea un sistema que satisfaga a todo el mundo, es algo más lógico que el anterior, generalista y sin tener en cuenta las condiciones de la vía, ni tan siquiera las condiciones meteorológicas. Que no se tuviesen en cuenta las condiciones meteorológicas para establecer el límite siempre me pareció algo de otro mundo, y más sabiendo que en condiciones de lluvia intensa, niebla espesa, fuerte nevada… lo primero que hacemos es levantar el pie (y quien no lo hace corre un riesgo del que no se si es consciente, realmente).

Tener en cuenta el estado de la vía o la anchura de la misma y las “escapatorias” disponibles, es todavía más lógico. No se puede pensar que sea prudente circular a 80 km/h en una revirada carretera de montaña con un barranco al flanco derecho, a menos que seamos Ari Vatanen, o alguien más moderno, como Sébastien Loeb. Por tanto me parece muy adecuado plantear de esta forma los límites de velocidad. Se que habrá colectivos que protesten tanto porque 130 km/h les parece poco, como los que lo harán porque así se fomentan las muertes en la carretera (cosa con la que estoy profundamente en desacuerdo, al menos en la forma).

¿Por qué estoy en desacuerdo? Simplemente, como digo, por la forma: la velocidad no es, en sí misma, la que propicia que tengamos un accidente mortal. No me parece justo tratar de inculcar en las personas el concepto de que si paso de 100 a 110, aumentan mis posibilidades de morir. Sí que es cierto, totalmente, que a mayor velocidad, mayor distancia de reacción, y por eso la responsabilidad de mantener siempre al mínimo posible la distancia de reacción es nuestra (y solo nuestra). Trasladar el problema y la responsabilidad a la “velocidad” (o a la señal de límite de velocidad) es igual que increpar a las nubes porque la lluvia nos ha mojado.

Al menos, con esta granularidad en la definición de los límites podemos pensar en que estarán más contenidos los excesos de velocidad. Puede que eso sea algo ingenuo de pensar por mi parte, porque quien corre, correrá siempre. Lo que sí creo que será difícil será la adaptación general a ciertos máximos, como los 70 km/h en algunas carreteras convencionales. Solo el tiempo dirá si tendremos estos nuevos límites de velocidad, más flexibles, u otra cosa que se les ocurra.

Foto | toxickore

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