SUV, crossover y todocaminos… ¿porqué son importantes para el futuro de la seguridad?

Jose Ramon Martinez Fondon

6 diciembre, 2019

Los más grandes de la familia cargan desde hace años con pesados estigmas. Para muchos expertos, son vehículos peligrosos, injustificadamente caros y totalmente innecesarios para el conductor medio. Sin embargo, los consumidores reclaman cada vez más SUV, y los fabricantes tienen en ellos una importante fuente de ingresos. Y todo ello supone a la larga un importante motor para la innovación y la seguridad.

Sí, los SUV son los coches más seguros

Podríamos empezar este artículo continuando el que ya publicamos en Circula Seguro sobre la seguridad de los SUV. En él repasábamos los supuestos motivos que hacen de un SUV un vehículo más peligroso: más posibilidad de volcar en curvas, peor visibilidad lateral y trasera, menos estabilidad a mayores velocidades, peor seguridad en un impacto… Realmente estamos hablando de defectos que tenían los primeros SUV que salieron al mercado en Estados Unidos, en la década de los 90. Eran vehículos que heredaban directamente la arquitectura de los antiguos todoterrenos y camionetas, con chasis de largueros, travesaños y suspensiones de ballesta.

Hoy todos los SUV tienen chasis monocasco o autoportante, los que llevan los turismos ordinarios, y de hecho (como veremos más adelante) muchos SUV son versiones más altas de turismos de su mismo segmento, con un mayor recorrido en las suspensiones y algunas características off-road. Y por supuesto, con las mismas capacidades y prestaciones que hacen de un automóvil convencional un vehículo generalmente seguro. Pero bien es cierto que, a lo largo de todo ese recorrido hacia el tipo de vehículo que es hoy, el SUV ha ido recibiendo algunas de las mayores innovaciones en materia de seguridad, precisamente para paliar esos problemas que tenían los primeros sport utilities.

SUV seguridad

Así, sistemas como el EPS, la cámara de visión trasera, el asistente de aparcamiento, el detector de ángulo muerto o la iluminación dinámica fueron implantados por primera vez en vehículos SUV, pickups o grandes berlinas. Toda esta innovación recibida, y las claras mejoras en aerodinámica, peso y deformación programada, han hecho que los SUV ocupen año tras año los primeros puestos en las principales clasificaciones de seguridad. Fabricantes como Mercedes, Volvo Volkswagen e incluso Seat han copado con sus modelos SUV  los podios de instituciones como la Euro NCAP o el IIHS estadounidense  en la última década.

Margen de beneficio, margen para la innovación

La seguridad ha sustituído a la deportividad como el gran argumento de venta en el mundo de la automoción. De la misma manera, los mejores resultados en seguridad de los SUV han sido una de las claves de su éxito de ventas. Y es que el SUV es la categoría con mejor progresión en los últimos años, con un crecimiento en torno al 20% anual y ocupando ya una cuota de mercado del 23% en España y del 36% en Europa.

Los fabricantes no son impermeables a este fenómeno, y tratan de cubrir al máximo la creciente demanda con nuevas sub-categorías (como SUV compacto, crossover, todocaminos…), que tratan de satisfacer las necesidades más específicas. Pero también con nuevos modelos de una misma categoría, siendo frecuente la “reconversión” de modelos utilitarios en SUV. Para los fabricantes supone una categoría clave en su cartera de productos, pues los consumidores están dispuestos a pagar un precio más alto por un SUV que puede ofrecer las mismas prestaciones que un sedán o un monovolumen (ya prácticamente extintos).

SUV seguridad

No en vano, algunos modelos de SUV están entre los más rentables del mercado. El BMW X5 y el Mercedes GLE tienen un margen de beneficio del 25%, y aportan el 16% de los beneficios totales de sus respectivas marcas. A nivel global, solo son superados por los superdeportivos Porsche 911 y Ferrari F8 Tributo, lo que da una idea de lo complicado que es conseguir estos niveles de rentabilidad en un vehículo de gran consumo. Y son precisamente estos márgenes los que permiten que se desarrollen y se instalen los cada vez mejores (y más costosos) sistemas de seguridad. Las funciones que nos estamos acostumbrando a ver, y que hace unos pocos años parecían de ciencia ficción, serían impensables con los márgenes más ajustados de los segmentos más compactos. Pero como veremos, incluso éstos acabarán por tener acceso a ellos.

La mejor seguridad para todos los vehículos

Gran parte de esa rentabilidad de la que hacen gala los SUV la logran aplicando economías de escala. Al venderse más unidades de un mismo modelo, los costes unitarios en investigación y desarrollo de sus innovaciones son menores. Y solo de un mismo modelo de SUV, pues como venimos viendo a lo largo del artículo, estos vehículos tienen cada vez más cosas en común con el resto de vehículos. Y gracias en parte al cada vez mayor uso de plataformas globales por parte de los fabricantes.

Desde principios de siglo, pero sobre todo durante la última década, se ha asentado entre los constructores el uso de plataformas modulares para la producción de gran parte de sus modelos. Sus módulos son destinados a partes concretas del vehículo, como el habitáculo, el tren rodante o el frontal (suspensión, dirección, anclajes del motor…) y permiten disponerse de una u otra manera en función de la longitud o altura del modelo. Es decir, que se puede usar una misma plataforma para distintos modelos de un fabricante, o incluso para los de un grupo de varios fabricantes. Es el caso de la plataforma MQB del Grupo Volkswagen (y que incluye modelos de Audi, Seat y Skoda) o la plataforma CMP del Grupo PSA (Citroën, Peugeot y Opel).

SUV seguridad

Que SUV y utilitarios de distintos fabricantes cuenten con plataformas comunes no solo significa que puedan aplicarse mayores economías de escala, sino también que los sistemas de seguridad más avanzados, aquellos que suelen incluirse en los SUV, puedan también montarse con relativa facilidad en los modelos más baratos. Además, no podemos obviar el incentivo de las clasificaciones de Euro NCAP o IIHS, que hace que si un fabricante quiera sacar buena nota, debe incorporar los mejores sistemas posibles a sus modelos. De esta forma se entra en una especie de círculo virtuoso en el que podemos decir (de manera no proporcional ni lineal) que cuantos más SUV se vendan, mejores sistemas de seguridad tendremos.

Imágenes | Unsplash/Eugene Chystiakov | iStock/Fred-D | iStock/Melpomenem | Euro NCAP Media Center

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