Smart Roads o por qué la carretera debe evolucionar a la par que el vehículo

Jose Ramon Martinez Fondon

10 febrero, 2021

Dicen los expertos que vivimos en la era del conocimiento. Conceptos como la Inteligencia Artificial, el Big Data o el Internet de las Cosas están muy presentes en nuestro día a día. Nuestros aparatos, hogares, ciudades… se han convertido en “smart”, es decir, dotados de cierta “inteligencia” que les permiten realizar ciertas funciones avanzadas. Incluso nuestros coches cuentan con sistemas que los acercan cada vez más al coche autónomo, y el transporte público está cada vez más hiperconectado.

Sin embargo, poco hemos oído hablar de “Smart Roads” que vayan más allá del asfalto y el hormigón. Carreteras Inteligentes que acojan a todos estos vehículos avanzados, que cuenten con sistemas para mejorar la seguridad vial y que contribuya a una movilidad más eficiente. Precisamente para avanzar en nuestro país con este tema, tuvo lugar el pasado 17 de diciembre el I Congreso Español de Smart Roads.

Un  Foro Español de Smart Roads para todos los sectores

carreteras inteligentes

En realidad, el mencionado congreso es solo el último hito del Foro Español de Smart Roads, una iniciativa que la Asociación Española de la Carretera (AEC) puso en marcha a principios de 2020. El foro cuenta con más de 50 miembros del ámbito público y privado, entre ellas MAPFRE y Michelin, que trabajan en sesiones de participación y colaboración para obtener una visión completa y transversal de lo que debe ser la “carretera inteligente”.

El Foro Español de las Smart Roads busca llevar a cabo la transformación digital de la red viaria, siguiendo el camino de otras áreas de la movilidad sostenible frente a los retos y problemas actuales: contaminación ambiental, congestión del tráfico, seguridad vial, etc. No en vano, el foro se ha adherido a los grandes compromisos que existen en la actualidad, como la Declaración de Emergencia Climática del Gobierno de España, el Pacto Verde Europeo o los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

La propia AEC afirma llevar años trabajando en un nuevo modelo de movilidad sostenible que tenga a la carretera como eje principal, considerándola como la principal vía de comunicación y transporte en el mundo. Su objetivo es, como decíamos más arriba, ir más allá del asfalto y el hormigón, incorporando sistemas de conectividad, sensorización, automatización o recogida de datos. En definitiva, poner a la carretera a la altura de un vehículo cada vez más sofisticado y automatizado.

La necesaria transformación digital de la carretera

coche conectado

La digitalización es un proceso por el que han ido pasando todos los sectores de la economía y la sociedad. Los grandes avances tecnológicos de las últimas décadas se han ido incorporando a nuestro día a día para facilitarnos y mejorar nuestras tareas. En el caso de la carretera, podemos encontrar desde programas informáticos que mejoran el proceso de diseño y construcción de vías, hasta paneles de visualización dinámica que permiten adecuar el mensaje a las condiciones del momento.

En la incorporación de estas nuevas tecnologías, es fundamental definir cuál es su aportación al gran objetivo de los procesos de transformación digital: la eficiencia. Cuando hablamos de smart cities o smart buildings, el objetivo fundamental por encima de cualquier deslumbrante innovación es el ahorro energético. En el caso de la Smart Road, hemos conocido ya proyectos que buscan el reducir el consumo de energía de sus sistemas de alumbrados. Así, tenemos desde carreteras que cuentan con placas solares o pinturas que brillan en la oscuridad, a otras que incorporan sensores que permiten encender y apagar las farolas con el paso de los vehículos.

Sin embargo, el gran reto medioambiental de la movilidad es la incorporación de los vehículos eléctricos. La red viaria debe prepararse para facilitar y fomentar su uso, incorporando puntos de recarga que garanticen la autonomía para los trayectos más largos. Y yendo más allá, sistemas que permitan el suministro incluso durante la marcha. En Europa hemos podido conocer proyectos de recarga de camiones híbridos a través de pantógrafos, y otros que pretenden lograrlo a través de bobinas de inducción bajo el asfalto.

La necesidad de conectar la vía con el vehículo y el conductor

smart roads

Ya hemos visto en otras ocasiones que el automóvil del futuro será, entre otras cosas, un vehículo conectado. Ya podemos conocer algunos ejemplos, y en cierto modo lo podemos llevar nosotros a cabo haciendo uso de nuestros propios smartphones. En uno y otro caso, el principal objetivo es compartir entre todos la información sobre el estado del tráfico que podamos recabar en nuestro trayecto. Una Smart Road igualmente conectada no solo complementaria y enriquecería esta información, sino que también multiplicaría las posibilidades de uso.

No en vano, el I Congreso Español de Smart Roads tuvo como leit motiv “Sentando las bases de una movilidad conectada”. Partiendo de que los tres agentes principales del tráfico son el conductor, el vehículo y la carretera, podemos considerar que los tres deben estar igualmente conectados para lograr una movilidad conectada plena. Por eso, hemos pasado de hablar de comunicación V2V  (“Vehicle To Vehicle”) o V2I (“Vehicle To Infraestructure”) a hablar de comunicación V2X (“Vehicle to Everything”). 

En el congreso los miembros del foro quisieron distinguir entre la movilidad conectada en vías urbanas y en vías interurbanas, pues ciertamente los retos en ambos casos pueden ser muy diferentes. Así, si en la ciudad preocupa la contaminación ambiental y acústica o la congestión del tráfico, fuera de ella prima la preocupación por la seguridad vial y el mantenimiento de las infraestructuras. Así, en el ámbito de la movilidad urbana, se plantean sistemas que pueden leer las matrículas para controlar el tráfico, o que fomenten el uso del transporte público y la movilidad multimodal. En la movilidad interurbana se hace hincapié en el despliegue de la red 5G, que permita el óptimo funcionamiento de los sistemas de alertas en tiempo real. También en los sistemas conectados de peajes y tasas, que nos permita avanzar hacia un modelo integrado de “pago por uso”.

Smart Roads para guiar al vehículo autónomo

carretera para vehiculo autonomo

Si la Smart Road debe desarrollarse para acoger al vehículo conectado, será fundamental para la llegada del autónomo. La comunicación V2X que aludíamos arriba será una característica indispensable para su desempeño y seguridad vial. Los ADAS actuales que disfrutamos hoy en día pueden leer e interpretar señales de tráfico y marcas viales, pero con niveles superiores de autonomía los vehículos deben recibir información precisa e instantánea de la propia red viaria.

Así lo entiende el Foro Español de Smart Roads, que dedicó en marzo del año pasado toda una sesión sobre la movilidad autónoma. Repasaron las distintas aportaciones que la infraestructura inteligente puede hacer a los distintos niveles de autonomía. Y no solamente al coche autónomo, que es lo que más tenemos en mente, sino también a vehículos de transporte público, de mercancías, de servicios de mantenimiento… Así, los miembros del foro propusieron toda una serie de servicios cooperativos, en los que la Smart Road participa como canal de comunicación que los encauce y distribuya.

Pero lo que sí ha quedado claro es que ambos elementos, Vehículo Autónomo y Carretera Inteligente, deben poseer la misma capacidad de trabajo para la correcta comunicación entre ambas. Esto es, deben ser igual de inteligentes. Por ello es fundamental, y para eso nació este foro, que la Smart Road se desarrolle y se ponga a la altura de las innovaciones tecnológicas que está recibiendo la automoción.

Imágenes | DGT | iStock/hakule, vchal, metamorworks, Melpomenem

--

Una iniciativa de: