Ser peatón en la «nueva normalidad»: normas para recordar, normas para aprender

Jaime Ramos

11 mayo, 2020

En pocas semanas nuestras vidas han experimentado un cambio sin igual debido a la situación sanitaria que el coronavirus ha provocado. Si el aislamiento social requirió un esfuerzo social enorme, el regreso a la normalidad presenta un camino con algunos obstáculos. En materia de seguridad vial, toca conciliar las normas conocidas (pero olvidadas en ocasiones) con las nacidas como consecuencia de esta nueva situación. Así vivirá el peatón en la «nueva normalidad».

La denominada desescalada prevé una recuperación progresiva de la movilidad. Esta será diferente en función del lugar del país en el que nos encontremos, según se avance de forma desigual a través de las cuatro fases marcadas por el Gobierno.

De este modo, los peatones volverán a poblar las calles, desangeladas las semanas anteriores. Aceras, pasos de peatones y semáforos recuperarán el sentido y el protagonismo que habían perdido, aunque bajo una nueva perspectiva en la que se evitarán las aglomeraciones. Se trata de una nueva oportunidad para incidir sobre la siniestralidad de uno de los colectivos más vulnerables.

Los peatones suponen el 15% de las víctimas mortales en vía urbana

Antes de que la Covid-19 lo paralizara todo, la movilidad urbana tenía pendiente una necesaria revisión de su estrategia de seguridad vial, sobre todo en lo relativo a peatones y ciclistas. Las cifras de siniestralidad de los peatones en la última década explican, en parte, el estancamiento de las víctimas de tráfico que se vive en Europa.

Y es que, mientras que el resto de usuarios de la vía han ido reduciendo el balance de víctimas, los ciclistas y los peatones han mantenido un nivel preocupante. En lo que respecta a estos últimos, en 2018 suponían el 15% de los fallecidos en vía urbana en nuestro continente.

normas peaton

En 2009 estos colectivos representaban el 30% del total de las víctimas mortales. Ese porcentaje ha aumentado hasta el 40% llegados a 2020. Algo que quedó reflejado en las conclusiones de la Estrategia de Seguridad Vial 2011-2020.

El atropello constituye uno de los grandes motivos que justifican la estadística. Con alguna excepción, los fallecimientos vienen causados por el impacto de un vehículo a motor. Existe otro dato que tener muy en cuenta: más de la mitad de las personas fallecidas contaban con más de 65 años.

Normas de circulación del peatón básicas para recordar

Por tanto, la vuelta a la movilidad es un momento preciado para recordar la normativa que ha de cumplir el peatón en la «nueva normalidad». La Fundación MAPFRE, en su labor por la seguridad vial y por la protección de los colectivos más vulnerables, explica que los peatones pueden hacer mucho por su propia seguridad.

Aunque los atropellos son la causa principal, estos vienen generados, en muchas ocasiones, por conductas del propio peatón. De este modo, existen tres infracciones que tienden a repetirse entre los peatones:

  1. No usar los pasos de peatones.
  2. No respetar los semáforos.
  3. Cruzar la vía de manera antirreglamentaria

La sencillez para el cumplimiento de estas reglas choca con una realidad algo más compleja. No son pocos los peatones que a diario presentan estos tres comportamientos infractores. Además, la irrupción de los teléfonos móviles en las dos últimas década no ha hecho sino agravar la situación.

Por eso, la primera y más esencial de las recomendaciones es que el mismo peatón fomente el cumplimiento de las normas. Un conocimiento que debe comenzar desde que somos pequeños. No en vano, los niños son otro de los grupos de edad más vulnerables dentro de los peatones.

Normas para aprender por parte del peatón en la «nueva normalidad»

normas peatonTomando esto como referencia básica, la denominada «nueva normalidad» nos va a exigir una importante adaptación. Una transición que está ocurriendo a nivel mundial y que encuentra patrones comunes en muchos países.

Los peatones se sitúan en la primera línea de batalla a la hora de mantener un nuevo aspecto que se suma a la seguridad: el sanitario. El necesario distanciamiento social nos llevará hacia una nueva disciplina a la hora, por ejemplo, de evitar multitudes a la espera de que la luz verde de un semáforo se active.

Son nuevas normas que debemos interiorizar. Encontramos, entre estas, la recomendación de utilizar mascarilla y de no toser o estornudar sin las precauciones necesarias.

Igualmente, tocar es un verbo que cobra un nuevo sentido. Estaremos atentos a no tocarnos la cara, como no tocar a otras personas o al mobiliario urbano. Gestos, hasta ahora sencillos e inocentes, como beber de una fuente pública o apoyarse en una barandilla, se reducirán hasta lo imprescindible.

Puede decirse que el peatón de la «nueva normalidad» deberá ser un peatón higiénico. La nueva dimensión de la vía pública así lo requerirá. Es más, las recomendaciones de las autoridades apuntan a que antes y después de salir de casa (como mínimo) hemos de lavarnos las manos  durante más de 30 segundos.

Del mismo modo, habrá que prestar atención a prendas y objetos utilizados. De ahí que los expertos consideren ya al teléfono móvil como «la tercera mano» que también hay que desinfectar. Si ya existían motivos suficientes para ampliar el espacio urbano de los peatones, la nueva situación sanitaria hará necesario aumentarlo para que los peatones asuman y cumplan con la nueva responsabilidad social.

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Imágenes | iStock/Viacheslav Peretiatko, iStock/Dmytro Varavin e iStock/Serhii Sobolevskyi

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