¿Qué es la prueba de humos que puede impedirte pasar la ITV?

Jaime Ramos

15 febrero, 2021

La prueba de humos, conocida oficialmente como test de opacidad, provoca cada año que miles de vehículos sean rechazados durante la inspección técnica del vehículo (ITV). Concentrada de forma especial sobre los vehículos diésel, puede requerir que llevemos el coche al taller para una limpieza de «sus vías respiratorias».

Como decimos, la prueba de humos o de opacidad constituye uno de los defectos habituales que se detectan en la ITV. Según datos de asociación AECA-ITV de 2017, la proporción de vehículos que fueron rechazados por esta prueba alcanzó el 11%.

El no superarla se califica, además, como una falta grave. De hecho, en la propia definición de este tipo de faltas encontramos la propia esencia del test de opacidad, pues subrayan aquellos «defectos que disminuyen las condiciones de seguridad del vehículo, pone en riesgo a otros usuarios de la vía pública o a la protección del medio ambiente«.

De hecho, es de esperar que durante los próximos años, viendo las necesidades existentes con la movilidad limpia, puedan endurecerse este tipo de controles.

¿Qué es la prueba de humos o test de opacidad?

Prueba de humos

Al pasar la ITV se tienen en cuenta cuatro clases de emisiones contaminantes: atmosférica, acústica, térmica y electromagnética. La prueba de humos se encuadra dentro del primero grupo. Se trata de una medición de los humos de escape para comprobar que no supera los límites normativos.

Se centra en los vehículos con motor de encendido por compresión (MEC), es decir, en los diésel. Esto es así porque se pretende controlar las emisiones nocivas propias de estas motorizaciones y que suelen ser nocivas para la salud.

¿Qué norma se sigue para la medición? Los límites que se vigilan en la ITV tienen su base en las normas Euro, es decir, la normativa europea sobre emisiones. Esto quiere decir que, en función de la edad del coche, se aplicará una norma u otra, lo que implicará que el paso del test de opacidad sea más o menos estricto.

¿En qué consiste la prueba de humos?

pasar itv

Según el Manual de procedimiento de las ITV, primero se comprueba que el vehículo cumpla una serie de condiciones, entre otras:

  • Se comprobará visualmente el sistema de escape para comprobar que está completo y en estado satisfactorio y que no tiene fugas.
  • Se comprobará que el motor esté caliente y en condiciones mecánicas adecuadas, comprobables visualmente.
  • Todos los equipos que consuman energía (luces, aire acondicionado, luneta térmica, etc.) estarán desactivados, excepto las luces de encendido automático.
  • En el caso de vehículos híbridos se utilizará el protocolo de encendido del motor de combustión establecido por el fabricante.
  • Si hay que hacer la lectura de OBD, en el caso de que se detecten defectos asociados al sistema de emisiones (ver los defectos en la tabla al final del artículo), ya no se realizará la prueba de medida física de emisiones.
  • Antes de comenzar las mediciones se mantendrá el motor a un régimen de 2.500 a 3.000 RPM durante un minuto aproximadamente a los efectos de conseguir una temperatura óptima del catalizador.

Tras estas cautelas, la prueba de opacidad consiste en, con el propulsor caliente, dirigirlo desde el ralentí al corte de inyección (velocidad de desconexión). En este proceso, el inspector acelera el vehículo de forma visible y que se constatan los intervalos de tiempo en el cambio de ciclo.

En esta «vorágine», el tubo de escape se purga, como mínimo, mediante tres ciclos de aceleración en vacío. La medición de emisiones se realiza en tres veces y se calcula la media de las mismas. Es esa media la que se utilizará pasar ver si se supera o no el límite referenciado en la normativa euro. Ahora bien, puede ocurrir también que en la primera medición ya quede de relieve que se va a superar y el operario lo juzgue como suficiente.

¿Por qué no se pasa la prueba de opacidad?

En el canal de motor de MAPFRE se explica que «suele ser frecuente que algunos coches con motor turbodiésel que no son de última generación den problemas a la hora de pasar la prueba de gases en la ITV». El motivo por el que no se superar la prueba puede tener que ver con el mantenimiento recibido por el vehículo a la hora de cambiar, por ejemplo, unos de los filtros del aire.

De igual modo, resaltan lo curioso que resulta que un tipo de conducción eficiente propicie la acumulación de carbonilla que puede provocar que no pasemos la prueba. Y es que, las marchas largas a baja velocidad favorecen la proliferación de residuos sólidos en la cámara de combustión de los cilindros que pueden terminar en los sistemas de admisión, inyección y escape.

Recomendaciones para pasar la prueba de humos

pasar prueba de humos

Como decimos, los regímenes bajos ayudan a una mayor acumulación residual, como lo hace el circula solo a baja velocidad en ciudad exclusivamente. Por eso, resulto aconsejable:

  • Llevar un mantenimiento adecuado del vehículo y al día.
  • Descarbonizar el vehículo. Se trata de una operación que se debe acometer cada 20.000 kilómetros.
  • Antes de realizar la prueba, conviene no transitar a bajas revoluciones. En función del motor, las RPM convenientes para un vehículo diésel van de las 1.700 a las 1.800.
  • La conducción en carretera puede contrarrestar la generación de carbonilla que se produce en vía urbana. Por eso, antes de la ITV se pueden circular unos 30 kilómetros apurando más cada marcha antes de pasar a una superior.
  • Existen, del mismo modo, aditivos para el motor que combaten la aparición de sólidos en la motorización.

En contra de la rumorología que ronda el mundo del motor, se ha de evitar introducir gasolina en un motor diésel. Esto no sirve para limpiar el sistema y puede atacar al sistema de inyección.

No sería de extrañar que pronto se experimentase cierto aumento en el número de vehículos rechazados por la prueba de humos, en estos tiempos en los que el flujo interurbano ha decrecido como consecuencia de las restricciones de la movilidad. Por eso, conviene recordar lo caro que puede salir no realizar el debido mantenimiento a tiempo.

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