Neumáticos sostenibles: inventando de nuevo la rueda

Redacción Circula Seguro

25 junio, 2021

Más allá de que los motores de los vehículos puedan ser eléctricos, híbridos o de combustión interna, todos, independientemente de la tecnología que utilicen, necesitan neumáticos para desplazarse. Y ahí reside precisamente la importancia de la revolución tecnológica y científica que está acometiendo la industria de la fabricación de neumáticos.

Esta industria trabaja intensamente desde hace años para que los neumáticos sean sostenibles. No sólo apostando por la reutilización de los ya usados, dentro de la filosofía de la economía circular, sino investigando para que los materiales con los que se producen sean lo más naturales posibles.

Porque ¿de qué está hecho un neumático? Más de 200 ingredientes pueden llegar a integrar esa parte de los vehículos que nos conecta físicamente con la carretera. Entre las diferentes familias de materiales que los integran podemos citar: el caucho natural, el caucho sintético, el metal, los cables textiles, las cargas de refuerzo (negro de carbono, sílice…), los plastificantes (resinas…) y otros elementos como el azufre para la vulcanización.

¿Es posible conseguir que todos los componentes de un neumático sean sostenibles? Michelin, por ejemplo, tiene un proyecto para “cocinar” (ver receta) sus neumáticos con butadieno -uno de los componentes del caucho sintético, procedente del petróleo- a partir de biomasa (residuos de madera, cascarilla de arroz, hojas y tallos de maíz), plástico reciclado (PET), poliestireno y negro de humo de neumáticos reciclados.

En el mercado ya existen ruedas que cumplen con la certificación FSC (Forest Strewardship Council) fabricados con caucho natural y rayón, producidos preservando la diversidad biológica y cuidando el beneficio para los trabajadores y habitantes de las zonas de producción.

Otro ejemplo de ruedas sostenibles de las que ya hemos visto prototipos son las que incorporan musgos vivos en su superficie. Estos microorganismos, combinados con un diseño inteligente de la banda de rodadura de la rueda, hacen que la humedad y el agua que está en la carretera se absorba y se genere la fotosíntesis. De esta manera, se libera el oxígeno resultante de este proceso a la atmósfera.

El compromiso de estas marcas no sólo llega al tipo de material que utilizan, sino a la cantidad y a la responsabilidad en el ámbito de su producción. Michelin, por ejemplo, ha puesto en marcha una dinámica cuyo objetivo es utilizar la menor cantidad posible de materia prima en los neumáticos, manteniendo el máximo de rendimiento y eficacia. Su fin último es limitar el impacto medioambiental e influir favorablemente en la resistencia a la rodadura del neumático, lo que disminuye el consumo de carburante del vehículo, con la consiguiente reducción de las emisiones de CO2. La firma certifica que el caucho natural que utiliza, que sigue siendo el ingrediente principal en la fabricación del neumático, procede de una producción responsable y beneficiosa para todas las partes interesadas. Su compromiso es que en el año 2050 toda su producción de neumáticos sea 100% sostenible.

Parece ciencia ficción, pero es en realidad una cuestión de innovación y de responsabilidad. Existe un gran campo de mejora para optimizar materiales y prestaciones de los neumáticos, que sólo se parecerán en la forma a lo que llevan los coches en la actualidad. Además de los sensores que incorporarán, se espera que los neumáticos del mañana no necesiten si quiera aire, se fabriquen con materiales reciclados y sostenibles extraordinariamente resistentes y que aumenten la facilidad y seguridad en la conducción, al tiempo que reduzcan su impacto medioambiental.

La buena noticia es que cada vez más fabricantes son conscientes de que la movilidad sostenible empieza con las materias primas y su forma de producción, mucho antes de que el producto final circule por nuestras carreteras.

 

Etiquetas

Más smart
--

Una iniciativa de: