Mejorar nuestra formación para ganar en seguridad

Josep Camós

28 marzo, 2008

La conducción es una tarea sumamente compleja que implica una serie de conocimientos, destrezas y valores que no se adquieren de forma automática, sino que requieren un proceso de maduración. Por este motivo se considera que el manejo de un vehículo precisa de un aprendizaje que no acaba nunca. Las autoescuelas preparan a los futuros conductores para que sean capaces de sobrevivir al tráfico en sus primeras experiencias al volante. Sin embargo, esa formación es la justa que es capaz de admitir una persona que se enfrenta por vez primera con el mundo de la circulación.

Pasado un tiempo es más que recomendable acudir a un curso de perfeccionamiento de la conducción donde monitores especializados nos enseñarán los entresijos del manejo del automóvil, nos darán recursos para hacer frente a las situaciones más comunes y a otras que no lo son tanto, pero que llevadas de manera inteligente no pasan de la calificación de susto. En esos casos, disponer o no de la formación adecuada puede suponer la diferencia entre llegar a buen puerto o acabar el día llamando a la grúa, cuando no a la ambulancia.

La mayoría de los centros que se dedican a la formación continuada de conductores estructuran sus cursos en dos partes, una teórica y otra práctica, donde se abordan temas como estos:

Conceptos básicos de la conducción. Un poco de Física básica en forma de repaso a las fuerzas que intervienen en la conducción y a las fórmulas que le son de aplicación.
Conducción defensiva. Porque hoy en día hay que tener más en cuenta las andanadas de los demás que las carencias de uno mismo.
Reacción ante una situación de peligro. Tener claro cuál debe ser la respuesta en cada momento y mantener la calma son la base para salir airosos de cualquier trance.
Manejo correcto del volante. El abc de la conducción comienza por sentarse bien y accionar correctamente los mandos del vehículo.
Frenadas de emergencia. Con ABS o sin él, la detención del vehículo debe producirse donde nosotros queremos, y no en un punto impreciso de la vía.
Dinámica y estabilidad del vehículo. Adherencia lineal contra adherencia transversal, transferencia de cargas, aerodinámica del vehículo son conceptos básicos para comprender las reacciones del automóvil.
Trazado de curvas. Tipos de curva, velocidad y posición de entrada, desarrollo de la curva, velocidad y posición de salida.
Elementos de seguridad activa y pasiva del vehículo. Un repaso a las siglas que evitan que tengamos una colisión y también a las que minimizan los daños en caso de sufrir un siniestro.

Hay varios centros donde se puede realizar un curso de perfeccionamiento de la conducción. La información que se muestra en este resumen corresponde a la duración y precio de un curso de nivel inicial, según informan las distintas organizaciones que los imparten:

RACE RACC CCV Can Padró TAC TEPESA CEA

Por otra parte, algunas firmas como Mercedes-Benz, BMW, Audi y Porsche ofrecen a sus clientes cursos específicos sobre el manejo de sus vehículos. Y es que cuando hablamos de máquinas de ese calibre no hay nadie mejor que los fabricantes para explicar cómo sacar el mejor partido de sus automóviles.

Hasta hace poco tiempo, la DGT se oponía a este tipo de cursos. Tampoco es de extrañar. Más de un conductor aprovechaba las enseñanzas recibidas para buscar los límites de su vehículo y pasarse completamente de la raya. Navarro y los suyos han recapacitado, afortunadamente. El quid de la cuestión no es demonizar los cursos de perfeccionamiento de la conducción, sino hacer ver a la gente que el fin último de la formación continuada es buscar la seguridad, no cargársela a base de forzar la máquina.

Vía | RACE, RACC, TAC, Can Padró, E.C. Luis Climent, TEPESA, CEA

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