Cuatro claves importantes para el mantenimiento de una bici eléctrica

Jose Ramon Martinez Fondon

6 marzo, 2020

Nos cuenta la Fundación MAPFRE que el mantenimiento de una bici eléctrica no se distingue mucho de una común, pero tampoco podemos limitarnos a decir que se trata de una «bici con motor». Existen algunas diferencias clave que influyen directamente en el desgaste de sus elementos, más allá de que sean o no componentes electrónicos.

El mantenimiento de una bici eléctrica también dependerá del tipo que tengamos. Factores como la posición del motor (central, delantero, trasero) o el sensor que incorpora (de par o de pedaleo) tienen sus pros y sus contras. Por ejemplo, un motor trasero transmite la fuerza directamente a la rueda, por lo que elementos como la cadena o los piñones sufren menos y su mantenimiento será menor. Por contra, si contamos con sensor de pedaleo, éste puede activar el motor incluso cuesta abajo, lo que consume más batería.

Si eres de los que se han rendido a la moda de circular con una bicicleta eléctrica, vamos a repasar a continuación algunas recomendaciones y consejos de uso común.

Mantenimiento del sistema eléctrico de una bici eléctrica

bicicleta eléctrica cargando

El elemento más importante de una bicicleta eléctrica es su motor, el que  impulsará las ruedas durante nuestros trayectos. Sin embargo, a nosotros como propietarios es el elemento que menos esfuerzo de mantenimiento nos exigirá. Generalmente, los motores de las e-bikes suelen estar sellados y sin posibilidad de acceso. Al ser un elemento fundamental, está pensado para que solo un profesional acceda a él. Por lo que de nuestro lado solo queda preocuparnos de que no sufra ningún golpe violento que pueda dañarlo.

En el mantenimiento de una bici eléctrica, con otros elementos electrónicos, como el controlador, los sensores o el display, ocurre lo mismo. No han de ser manipulados de ninguna de las maneras y, como mucho, podemos limpiar con cuidado el polvo o la suciedad que se acumule en ellos. En caso de avería, debemos acudir en todo caso a un profesional o al propio fabricante. Ojo con la garantía, porque los plazos no tienen por qué ser los mismos para todos los componentes de nuestra bici eléctrica.

Mantenimiento de la batería de una bicicleta eléctrica

Mantenimiento de bicicleta eléctrica

Mención aparte merece la batería, pues del uso que hagamos de nuestra bicicleta eléctrica dependerá su autonomía a la larga. Siempre utilizaremos el cargador oficial facilitado, y siguiendo las indicaciones del fabricante (por ejemplo, conectar el cargador a la batería antes que a la red eléctrica). Las de litio usadas actualmente pueden ser cargadas y descargadas sin problema. Aun así, es recomendable no dejar que se descarguen del todo ni dejarlas enchufadas durante muchos días seguidos.

Puede ser que en invierno o durante las vacaciones de verano aparquemos la e-bike durante algún tiempo. En este caso, y aunque la dejemos a buen recaudo en un garaje o cobertizo, ojo con la batería. Es con diferencia el elemento más delicado, ya que las temperaturas extremas pueden afectarla. Lo más recomendable es llevárnosla a casa y guardarla en un lugar seco entre los 5 y los 20 grados. Tampoco debemos dejarla muy descargada, por debajo del 20-30%, y si el periodo va a ser muy prolongado, es aconsejable cargarla al menos cada 3 meses.

Mantenimiento de frenos, ruedas y cadena de una bicicleta eléctrica

Mantenimiento de bicicleta eléctrica

El resto de componentes mecánicos de la bicicleta eléctrica tienen un mantenimiento similar al de una ordinaria. Eso sí, debemos tener en cuenta las características propias de las primeras. Por ejemplo, el mayor peso del total de la estructura incrementa a largo plazo el desgaste de elementos puramente mecánicos como las ruedas. El mantenimiento de una bici eléctrica debe incluir tanto la revisión del estado de las gomas como de los radios. Por otro lado, debemos tener en cuenta el mayor peso a la hora de ajustar la presión del inflado.

También los frenos se verán afectados por su mayor peso y por la mayor velocidad que pueden alcanzar. Por eso es habitual que cuenten con frenos de disco más modernos y duraderos que los de una bicicleta común. Aun así, es necesario que revisemos frecuentemente el estado del sistema de frenado completo, y estar pendientes por si debemos cambiar las zapatas o pastillas. Nuestra revisión también debe incluir la tensión de la maneta, y ajustar los tensores si fuera necesario.

Un último elemento importante es la cadena, que puede dañarse si circulamos por terrenos abruptos o si hacemos los cambios con brusquedad. Para prevenirlo, es conveniente tener la cadena bien lubricada, pero con cuidado de aplicar el producto solo donde esté al descubierto. En ningún caso debemos aplicar lubricante a otras partes de la bicicleta eléctrica, y de hecho limpiaremos bien todo el sobrante con un trapo para que no se extienda o salpique.

Cómo limpiar y lavar una bicicleta eléctrica

Mantenimiento de bicicleta eléctrica

No existe una regla general para limpiar nuestra bicicleta, solo es recomendable aplicar el sentido común. Lo primero es hacerlo cuando la veamos sucia, para que la suciedad no se incruste, o tras una ruta por la costa, ya que la humedad procedente del mar puede corroer algunos elementos. Para ello, podemos usar un cepillo o trapo húmedo para las partes más sucias y un plumero de aire para las más delicadas, como los componentes electrónicos.

Si queremos realizar un buen lavado, debemos acordarnos de extraer la batería y retirar cualquier elemento electrónico, como las pantallas. Si éstas fuesen fijas, recomendamos que al menos se cubran con un trapo y no mojarlas directamente. Estas partes deben limpiarse siempre en seco. En todo caso, podemos fijarnos en las recomendaciones del fabricante.

Existen jabones y otros productos de limpieza específicos para bicicletas. También podemos usar agua ligeramente tibia y con algo de jabón, pero evitando los más potentes, como detergentes y antigrasas, que puedan corroer algún elemento. Evitemos a toda costa los dispositivos que aplican vapor o agua a presión, ya que pueden dañar los componentes del sistema eléctrico por el exceso de calor o porque se filtre algo de humedad.

Como vemos, muchas de estas recomendaciones son de sentido común y muy fáciles de realizar. En todo caso, y a pesar de que tengamos nuestra bicicleta eléctrica como los chorros de oro, es más que recomendable que la llevemos a revisión a manos de un profesional aproximadamente cada seis meses, y nunca más de un año.

Consejos para utilizar la bicicleta eléctrica de manera segura

Para terminar, os dejamos un enlace a una interesante infografía de Fundación MAPFRE que resume consejos y buenas prácticas a la hora de utilizar la bicicleta eléctrica. A pesar de contar con una pequeña asistencia al pedaleo, los usuarios de bicicleta eléctrica siguen siendo muy vulnerables, y es preciso evitar a toda costa accidentes con vehículos o peatones.

Imágenes | iStock: jk78, tigerstrawberry, tigerstrawberry, sergeyryzhov, Elena Semenova, Halfpoint.

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