Los faros y su mantenimiento

Igor Zamorano

23 septiembre, 2020

-Artículo original publicado en junio de 2008, actualizado en septiembre de 2020-

Las lámparas de los faros de tu coche, como otros muchos elementos del automóvil, requieren de un mantenimiento por mínimo que sea para que su funcionamiento sea óptimo y nos proporcionen la iluminación necesaria a la hora de circular cuando las condiciones de visibilidad disminuyan. Ver y ser visto es la máxima que debe predominar al volante y, para ello, disponer de un sistema de alumbrado en perfectas condiciones resulta indispensable.

Qué tipos de faros existen y para qué sirven

limpiar faros

Desde las lámparas de aceite hasta las luces LED, la historia de los faros del automóvil ha evolucionado marcada por la implantación de la luz eléctrica.

De las lámparas de aceite a los halógenos

En los primeros vehículos de finales del siglo XIX, podíamos encontrar lámparas de aceite o de carburo heredadas de los faroles de los carruajes de caballos. Pero es con las lámparas halógenas cuando se produce un cambio que mejora la capacidad lumínica de la bombilla y su duración.

La llegada de la iluminación LED

La última generación en iluminación llegó con las lámparas LED, con la gran ventaja de que se encienden de forma instantánea. Aunque en la actualidad ya aparecen semiconductores orgánicos en el diodo que se conocen como lámparas OLED, más duraderas y que reducen el consumo.

Así funcionan los asistentes de luz de carretera

Asistente de luz de carretera

Una opción que prácticamente todas las marcas incorporan en sus nuevos modelos es el asistente de luz de carretera. Es un sistema que permite al vehículo cambiar de luz de cruce a las luces largas de manera automática cuando las condiciones de visibilidad así lo requieran. De esta forma, al entrar a un túnel se activa el alumbrado (y se desactiva al salir de él) sin tener que hacerlo de forma manual. Durante la conducción nocturna, las luces largas se encienden cuando no haya vehículos que nos precedan o no venga nadie de frente, para evitar deslumbramientos. Estas situaciones se detectan gracias a una pequeña cámara ubicada en la zona del retrovisor central que detecta las luces de otros coches y envía la información a la unidad de control de luces.

Este sistema se coordina también junto a los datos direccionales, que permiten iluminar la zona de la carretera hacia la que nos dirijamos. Así, si tomamos una curva cerrada, los faros se orientarán hacia el interior para iluminar y aumentar nuestro campo de visión.

Mantenimiento de los faros de tu coche

limpiar faros

Además de realizar un buen uso de las luces (activar las antiniebla cuando sea necesario y no deslumbrar con las luces largas), es importante revisar cada cierto tiempo el estado de nuestro alumbrado. Es probable que con el tiempo alguna bombilla se nos haya fundido o que tengamos los faros mal regulados, entonces tocará remangarse.

Por lo general, con el tiempo y la acción de los rayos del sol, nuestros faros pueden adoptar un color amarillento, también provocado por la acumulación de polvo y suciedad. Si se encuentran en un estado deplorable que comprometa tu seguridad vial, entonces te recomendamos que pases por el taller para realizar un pulido profesional. Si tan sólo necesitan una limpieza, podemos usar un producto antigrasa o espuma, dejarlo actuar y eliminarlo con un paño tras frotar suavemente.

Evitemos la entrada de humedad en las cúpulas de los faros

limpiar faros

Para que las luces alumbren perfectamente, es conveniente que, principalmente en otoño e invierno, comprobemos que las cúpulas de los faros estén limpias y que no tengan humedad interior. Esa humedad podría reducir en un tercio su eficacia y ser responsable de que entre agua en los pilotos por efecto de capilaridad. Puede producirse por una pequeña rotura de la cúpula exterior o por mala adherencia de sus juntas ¿Cómo solucionar el exceso de humedad?

  1. Retirar el faro del vehículo e inspeccionarlo en busca de posibles grietas, roturas y arañazos.
  2. Examinar el estado de las juntas, así como el ajuste y la correcta posición de la bombilla. Si no hay desperfectos, comprobaremos y limpiaremos la suciedad de los conductos de ventilación.
  3. Las pequeñas fisuras en un faro se pueden cubrir con una cinta adhesiva transparente e impermeable.
  4. En caso de roturas mayores, será preciso sustituir el faro dañado por otro nuevo, acude entonces a un profesional.

¿Cada cuántos kilómetros o años debemos cambiar las lámparas?

Los fabricantes recomiendan el cambio de las lámparas tras dos años o 50.000 kilómetros, ya que en ese periodo de tiempo las luces pueden llegar a perder un 20% del rendimiento. Algo que muy pocos usuarios tienen en consideración. Por el contrario, los faros de xenón, cada vez más habituales en los coches actuales tienen una vida útil igual a la propia vida del automóvil.

Regular los faros en función de la carga del vehículo

Junto al mantenimiento de los faros, regularlos se vuelve algo fundamental cuando realizamos viajes con carga. El exceso de peso hace que aumente la inclinación con el riesgo de deslumbrar a los conductores que circulan en sentido contrario. Como hemos dicho, algunos automóviles nuevos cuentan con regulación automática pero, si no es así, una sencilla maniobra utilizando el regulador situado junto al volante corregirá nuestro alumbrado. Tengamos en cuenta que a menor inclinación, deslumbraremos menos pero nuestro campo de visión será insuficiente.

No nos olvidemos de comprobar si tenemos una luz fundida

Tampoco está de más realizar de vez en cuando una sencilla comprobación de todas las luces. Es muy común ver coches con alguna luz fundida con el riesgo gratuito que ello conlleva. En los coches actuales los sensores de luces hacen que los faros se enciendan o se apaguen muchas más veces de las deseadas, acción que invita a que las luces se fundan con mayor facilidad. Pero el cambio de lámpara no te llevará mucho tiempo y es más sencillo de lo que parece:

  1. Quitar la cúpula protectora antihumedad y  desconectar la clema de la bombilla para desenchufar el circuito eléctrico.
  2. Bajar el clip o alambre metálico que sujeta la lámpara para extraer el casquillo con un ligero movimiento hacia la derecha. Hay que
  3. Comprobar los filamentos –sin tocar la bombilla con los dedos– para saber si efectivamente está fundida o es otro problema. Es indispensable tener un estuche de lámparas de repuesto en la guantera y poder elegir la que nos convenga en cada caso.
  4. El casquillo de todas las lámparas tiene una serie de pestañas que indican la posición en la que enganchan en el lugar donde se encontraba ya sea por presión o por giro un cuarto de vuelta. Finalmente se acopla de nuevo el conector o clema y se vuelve a colocar el protector de goma.

Con este manual completo sobre el mantenimiento de los faros del coche no tendrás ningún problema para solucionar pequeñas reparaciones y detectar averías más graves que requieran pasar por tu taller. Pero recuerda que un mantenimiento habitual y estar pendiente del estado de los componentes de tu vehículo es clave para no sufrir sorpresas en carretera.

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