Invierno y tecnologías ADAS: así evolucionan para hacer el frío más seguro

Jaime Ramos

10 noviembre, 2020

La asistencia a la conducción que brindan las nuevas tecnologías ADAS (Advanced Driver Assistance Systems) contribuirá en pocos años a reducir siniestralidad y accidentes. Estos sistemas, que se sitúan en la antesala de la conducción autónoma, van ampliando sus funciones y mejorando con los años. Aún así, a los conductores nos surgen interrogantes sobre su funcionamiento, cuestiones como qué comportamiento muestran los ADAS con malas condiciones climatológicas.

Para solventar gran parte de las dudas que nos asaltan a la hora, por ejemplo, de comprar un coche, la Fundación MAPFRE pone a disposición de todos un espacio divulgativo en el que explican las ventajas de seguridad que ofrece cada sistema. Desde la DGT se apunta que su implantación masiva podría evitar o suavizar las consecuencias de unos 51.000 accidentes anuales.

Hasta 15 de estas tecnologías se incorporará de serie en los vehículos nuevos a partir de 2022. Por eso, los fabricantes se centran en perfeccionarlos, mientras organismos como Euro NCAP los analizan de lleno con nuevos protocolos.

Cómo conjugar invierno y tecnologías ADAS

conducir hielo nieve

Dentro de la apuesta que toda la industria afronta con la seguridad vial se sitúa la mejora de la relación entre invierno y tecnologías ADAS. La estación del frío incrementa la peligrosidad añadiendo factores de riesgo.

De ahí que sea crucial tener en cuenta diferentes recomendaciones en función del tipo de evento que nos encontremos en carretera: niebla, lluvia, nieve o viento. Librarlos con la seguridad debida ha dependido, como otras tantas facetas de la conducción, del denominado factor humano. Según la Fundación MAPFRE, este es responsable de más del 90% de los siniestros viales.

Los sistemas ADAS inciden en este porcentaje para rebajarlo. Ahora bien, su desarrollo actual muestra ciertos límites. Si nuestra visión se ve alterada en una nevada copiosa, lo mismo ocurre con la efectividad de las cámaras que montan los ADAS. La buena noticia es que cada vez existen más soluciones para que las tecnologías de asistencia libren las malas condiciones climatológicas. Además, es un punto fundamental para la consecución de la conducción autónoma, lo que alimenta la motivación e inversión de la industria.

¿A qué dispositivos de los ADAS afecta más el mal tiempo?

conducir hielo nieve

Desde la Asociación del Motor de Alberta (AMA), en Canadá, nos orientan sobre invierno y tecnologías ADAS. Su experiencia, basada en la latitud de este territorio y su invierno más persistente, vale para analizar qué dispositivos se ven más afectados.

Detector de ángulo muerto

Según la AMA, la lluvia y nieve pueden confundir las señales del radar del sistema de detección de ángulo muerto, limitando su efectividad. Además, muchos de estos sistemas avisan al conductor con una señal lumínica en el retrovisor. Durante una nevada, aconsejan cerciorarse de que esta última es visible.

Alerta de salida y mantenimiento en carril

Una nevada abundante o la formación de hielo suelen complicar la eficacia de los sistemas que ayudan a no abandonar el carril. Este fenómeno se agudiza ante la aparición en las carreteras del llamado hielo negro,

Alerta de frenada de emergencia

Los sistemas ADAS que utilizan como último recurso la frenada de emergencia para salvar una colisión frontal también reducen su versatilidad. El hielo, frío a muy bajas temperaturas y la nieva dificulta la labor de radares y cámaras. Además, si la carretera está mojada o helada, la distancia de frenado aumenta, lo que reduce el tiempo de reacción disponible, tanto como para conductor como para el sistema.

Cámaras de visión trasera

Algo similar ocurre con las cámaras de visión trasera o 360º, que fundamentan los sistemas de alerta de cruce o aparcamiento automático. Es aconsejable revisar su estado y limpiarlas si es preciso.

La tecnología ya aporta muchas soluciones a estos problemas

Para solventar las complicaciones mencionadas muchos proveedores se centran en mejorar la capacidad de las cámaras. En esa línea, en los últimos años han proliferado los sensores de vídeo en «estéreo». Es decir, la integración de dos cámaras en lugar de una. Esto les permite elevar su rango de detección en tres dimensiones en más de 50 metros.

La compañía Algolux ha desarrollado una aplicación específica con el propósito de salvar el escollo invernal de los sistemas ADAS. Atlas Camera Optimizaton Suite se vale del aprendizaje automatizado (disciplina clave de la inteligencia artificial o IA) para implementar la visión digital de la cámara.

El aplicar la IA en este campo implica que los ADAS puedan reducir tiempos y aumentar eficacia a la hora de medir distancias, reconocer a otros usuarios de la vía o leer la señalización. Un rendimiento similar ofrecen dispositivos como las cámaras láser Outsight, de cara a identificar objetos o alteraciones en la superficie de la via.

Los pilotos automáticos no llevan bien las condiciones climatológicas extremas

Al igual que ocurre con los sistemas ADAS, los llamados pilotos automáticos o aquellas tecnologías que facilitan una conducción semi-autónoma se ven afectados por la climatología extrema. Este es un ejemplo captado por un conductor que hace uso del piloto automático de un modelo Tesla.

Aunque el piloto automático mejora la seguridad en estas condiciones, se puede constatar que no parece preparado al 100% para salvar todas las posibles incidencias derivadas del invierno. De ahí que la principal recomendación no olvidar, en ningún momento, que los conductores seguimos siendo los únicos responsables de la gobernanza del vehículo. Es algo que llevan años apuntando desde Euro NCAP.

Con todo la irrupción de las tecnologías que permiten la automatización progresiva de la conducción traerán nuevos dispositivos que prometen aliviar y remediar cualquier inclemencia que se interponga en el registro digital del área que rodea a un vehículo.

Radares, sensores de ultrasonido y, sobre todo, los sensores LÍDAR. Estos últimos propician una detección espacial en 3D superior. De su perfeccionamiento y abaratamiento depende en buena medida la velocidad de desarrollo del coche autónomo.

Antes de todo esto, los ADAS ya contribuirán a la seguridad al volante. Aunque la relación entre invierno y tecnologías ADAS puede llegar a presentar las complicaciones que hemos visto, es innegable que su presencia nos ayuda y mucho cuando la meteorología se complique.

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Imágenes | iStock/Maren Winter, iStock/Toa55, iSTock/Anton Minin y Volvo

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